Tras un tiempo alejado del foco público, José María Martínez-Bordiú, conocido popularmente como Pocholo, ha vuelto a ponerse ante las cámaras para convertirse en el último invitado de Bertín Osborne en Mi casa es la tuya. El escenario ha sido la casa del noble en Ibiza, una discreta y tranquila vivienda que ha mostrado al público a la vez que ha hecho algunas confesiones más que sorprendentes.
Una de ellas tiene que ver con el porqué de su apodo. Según ha desvelado, nació por cesárea a los siete meses y sufriendo una hepatitis B por algo que le inyectaron a su madre. “A mi madre esas agujas le inyectaron algo cuando estaba embarazada. Le tuvieron que hacer cesárea. Nací a los 7 meses y la pobre sufrió muchísimo. Esa época que no había leche en polvo ni nada... Ella lo pasó muy mal”, relataba.
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“Yo tengo una hepatitis vírica. Hay una cura para la hepatitis C pero no para la B, que es menos fuerte”, seguía, provocando la empatía de Bertín, que reconoció que él también sufre la enfermedad tras pillarla “en la mili, por todos los reclutas que nos ponían ahí uno detrás de otro para pincharnos”.
Si bien al invitado la hepatitis nunca condicionó su día a día, fue el origen de su apodo. “Lo de Pocholo viene por lo de la hepatitis. Que estaba ‘pocho’, que ‘este niño se va a morir’... Ten en cuenta que mi madre a los siete meses cesárea y en esa época, mucho sufrimiento. No me di cuenta, pero le vi la cicatriz y... La hice sufrir mucho ya desde nacer pero siempre la he adorado y la adoro”.
Ser padre
La charla estuvo marcada por la intensidad, pues Martínez-Bordiú también tocó un tema muy personal, su deseo de ser padre. “Creo que mi mejor trabajo sería ser padre, soy una persona que me abro, cariñoso”, contaba a Bertín, añadiendo que es algo que “al final no lo he podido llevar a cabo por muchos motivos. Sí he querido, pero luego al final no ha podido ser”.
Pese a que los años han ido pasando, Pocholo reconocía que es algo que echa de menos. “Sí, ahora más que nunca porque ahora ves a tus amigos con sus hijos, pero la verdad que es un tema que lo tengo ahí, ya no sé si tengo edad o no para tener hijos. (...) Estoy seguro de que sería un buen padre y he aprendido mucho de cómo fue mi padre conmigo, era una tortura. Lo haría muy distinto, era otra época, era otra cosa”, narraba, haciendo balance de su niñez.
La ‘traición’ de Cayetano
Sin estar presente, Cayetano Martínez de Irujo era otro de los protagonistas de la entrevista pues Bertín Osborne aprovechaba para preguntar a su invitado por el que fue su amigo durante tantos años y con el que ya no se habla.
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La ruptura llegó tras la publicación de las memorias del hijo de la duquesa de Alba, en las que dedicó algunas palabras para su amigo, destapando algunos aspectos de su agitada vida nocturna que a Pocholo le hubiera gustado mantener en la intimidad.
“Yo no hablo de gente que no tengo que hablar, para eso tengo una educación. No como algunos amigos tuyos que meten la pata. En boca cerrada no entran moscas”, comenzaba el empresario, que reconocía que desde entonces no han vuelto a hablar. “No lo he hablado con él. No ha tenido las ganas de hablar conmigo. Es tan inédito”, revelaba.
Otra de las cosas que tampoco le gustó fue la decisión de su examigo de airear sus antiguos romances con, por ejemplo, la infanta Elena. “Si tú estás con una señora que es hija del Rey, no tienes por qué contar a nadie que has estado con esa señora. Si tienes una familia que es tu familia y hablas cosas de que no tienes que hablar, también te la vas a enfrentar. Cada uno que piense lo que quiera, es su vida, pero tanta cuna y tanta historia para leer un poco este libro”.
“Cada uno debe asumir sus responsabilidades, pero tanta educación para luego insinuar todo lo que ha hecho con mujeres que no merecen eso... Porque lo diga este pánfilo...”, terminaba, sentenciado que “a mí me gusta la gente que da la cara. Que le perdone el cura. Lo peor en la vida es ser chivato. Allá él”.
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