Andrés Allamand: “América Latina no puede desaprovechar esta oportunidad en la Cumbre Iberoamericana para relanzar sus relaciones con Europa”

El secretario general Iberoamericano analizó en una entrevista con Infobae la situación de la región antes de la cumbre que se desarrollará en dos semanas en República Dominicana

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El ex canciller chileno es el titular de la Secretaría General de Iberoamérica, con sede en Madrid
El ex canciller chileno es el titular de la Secretaría General de Iberoamérica, con sede en Madrid

El chileno Andrés Allamand, secretario general Iberoamericano, es el encargado de sacar adelante la cumbre que, cada dos años, reúne a todos los países de América Latina con España y Portugal. El agitado momento político en la región y la invasión a Ucrania, que afecta directamente a Europa, serán los principales desafíos para mantener una nutrida agenda que se tratará en la próxima Cumbre Iberoamericana, que se realizará entre el 22 y el 25 de marzo en Santo Domingo, República Dominicana.

A días del encuentro que reunirá a los jefes de Estado de 22 países, las especulaciones sobre las presencias y los faltazos de los presidentes ya comienzan a circular dentro de la lista de invitados. El brasileño Lula da Silva está en duda porque su gira por China se superpone al debate principal en la Cumbre Iberoamericana; Nicolás Maduro confirmó su presencia, aunque nadie descarta un cambio de opinión en el último minuto.

Daniel Ortega, el presidente que fue señalado por violaciones a los derechos humanos hace días por la Organización de las Naciones Unidas, no participará de la reunión. Sin embargo, las reglas de la propia Cumbre Iberoamericana hacen prácticamente imposible cualquier tipo de declaración conjunta sobre la situación que atraviesa Nicaragua, ya que para eso hace falta llegar un consenso con todos los países que participan del encuentro.

Más allá de que la política pueda meter la cola, Allamand quiere que esta cumbre deje un legado concreto: que se apruebe una Carta de Derechos Digitales, inspirada en su homóloga española, que puedan sentar precedente en nueva legislación para los países latinoamericanos a la hora de ampliar derechos sobre temas digitales. Y también una Carta Medioambiental Iberoamericana que pueda acercar posiciones entre América Latina y Europa, dos regiones que ya han tenido diferencias a la hora de discutir sobre emisiones y energías renovables.

Desde sus oficinas en Madrid, el ex canciller le confió a Infobae de que está convencido de que la XXVIII Cumbre Iberoamericana es una gran oportunidad para América Latina porque será el “prólogo” de un acercamiento con Europa, que podría concretarse en la próxima cita de jefes de Estado: la Cumbre de la CELAC con la Unión Europea, a desarrollarse en julio en Bruselas.

El chileno fue electo como secretario general de Iberoamérica en la última cumbre de 2021. EFE/ Orlando Barria
El chileno fue electo como secretario general de Iberoamérica en la última cumbre de 2021. EFE/ Orlando Barria

- ¿Qué jefes de Estado estarán en esta cumbre?

- La confirmación de las asistencias la lleva adelante la organización, a cargo de República Dominicana. Todos los países han confirmado su presencia, ya sea a través de su presidente o de sus cancilleres. La información que tenemos hasta ahora es que Nicolás Maduro participaría de la cumbre. La presencia del presidente Lula da Silva es muy importante y se están haciendo los esfuerzos diplomáticos para conciliar su presencia con la visita a China que tiene programada para esos mismos días, pero hay un compromiso muy fuerte de Brasil hacia la comunidad iberoamericana. Todos esperan que el presidente Lula pueda calzar su agenda para asistir.

- ¿Está prevista alguna declaración por la situación de los derechos humanos en Nicaragua?

Al margen de la agenda oficial, los jefes y jefas de Estado pueden hacer los planteamientos que estimen del caso para los efectos de generar un intercambio de puntos de vista en la materia. Si algún país decide plantear una situación particular que afecte a otro puede hacerlo. Cualquier resolución que quisiera promoverse debe seguir las reglas de consenso de la Cumbre, que incluye el acuerdo entre todos los representantes, inclusive el país que pudiera ser señalado.

- ¿Cuáles son sus expectativas para la esta Cumbre Iberoamericana?

Esperamos que esta cumbre reafirme la capacidad que tiene la comunidad iberoamericana de trabajar en conjunto, más allá de las ocasionales diferencias, y obtener resultados concretos que de alguna manera contribuyan a una mejor relación entre los países y tengan efectos concretos para los ciudadanos. Queremos que la cumbre tenga un foco ciudadano. Por eso, uno de los aspectos centrales es aprobar una carta de derechos digitales, que es un tema extraordinariamente importante por el impacto que está teniendo la digitalización en toda la región y por las consecuencias que tiene para las personas.

El otro gran eje del debate será una Carta de Medio Ambiente…

Es imposible hablar de un combate efectivo al cambio climático sin un rol protagónico de América Latina, que es la principal reserva de biodiversidad del mundo. Están las reservas de agua dulce más grandes del planeta, hay una masa forestal enorme. La carta ambiental apunta a dar un primer paso hacia una acción conjunta de manera que si el resultado de la cumbre es un avance en derechos digitales, un planteamiento común en materia ambiental junto con la preocupación por la seguridad alimentaria y con la arquitectura financiera internacional, sería un gran avance.

Justamente el tema ambiental fue el eje de los desacuerdos entre el Mercosur y la Unión Europea en los últimos meses. ¿Podría esta Carta acercar esas posiciones para que el acuerdo entre los bloques empiece a funcionar?

El tema ambiental, lo vinculado a las energías renovables y el hidrógeno verde, es un amplio campo para la convergencia entre Europa y América Latina. Ambos coincidimos en una aproximación sobre la importancia que tiene el tema, sobre la necesidad de avanzar rápido en una economía descarbonizada, en la necesidad de implantar energías limpias en el escenario global. Por lo tanto, creo que podría ser un paso en esa dirección.

Es la última cumbre de jefes de Estado antes del encuentro se realizará en Bruselas entre la CELAC y Unión Europea en julio, ¿Qué se espera en ese sentido?

La presidencia española de la Unión Europea en el segundo semestre de este año es una oportunidad que América Latina no puede desaprovechar para un relanzamiento y una vigorización de la relación entre ambos continentes. De alguna manera, se podría pensar en una cierta convergencia estratégica entre ambos continentes, no sólo por las coincidencias políticas y de valores que existen entre ambas regiones. Estamos en una época que está reconfigurando el orden mundial y la coincidencia en valores como son el respeto a la democracia, los derechos humanos y el multilateralismo. Es un punto de coincidencia que aumenta la influencia recíproca y global de ambos bloques.

¿Qué oportunidades comerciales se podrían ordenar en esa “convergencia” entre los bloques?

Hay muchísimas posibilidades comerciales, de todo tipo. Sólo para mencionar un ejemplo: el litio, cuyos depósitos en Argentina, Chile y Bolivia, que son los más altos del mundo, son absolutamente indispensables para todo los procesos de movilidad y electrificación sostenible en Europa, como para el uso de los coches eléctricos. La lista de convergencia comercial es muy alta y ahora hay una oportunidad para concretarla. Eso es lo que se espera de la presidencia española de la Unión Europea.

¿Está confirmada la presencia del comisionado europeo Josep Borrell en la Cumbre Iberoamericana?

Sí, Borrell ha sido quien con más fuerza ha abogado por la intensificación de las relaciones entre los continentes. Es una señal importante para esta cumbre, que será un prólogo de la presidencia española y de la cumbre Celac. Se prevé, como siempre ocurre, una intervención para cada jefe de Estado y que los países intercambien puntos de vista sobre cómo están visualizando el relanzamiento de las relaciones entre ambos continentes. La presencia de Portugal, España y Andorra obviamente hacen más fluido el intercambio de puntos de vista.

¿Cómo podría aprovechar América Latina la oportunidad de acercar posiciones con la Unión Europea?

Ya existe una buena relación entre América Latina con España, Portugal y Andorra. El paso siguiente es generar una buena relación con Europa en su conjunto. La presidencia española de la Unión Europea tiene esa orientación: ir al conjunto de la relación entre ambas misiones. El desafío es que Europa ponga en su radar a América Latina y que América Latina intensifique la vinculación que tiene con Europa. Podríamos imaginar muchísimas convergencias con lo político, económico y comercial. Es una oportunidad relevante que se nos presenta. Esa aproximación positiva va a estar presente en la cumbre de Santo Domingo.

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