RE/MAX y la ONG Techo sumaron esfuerzos para construir casas en diferentes puntos del Gran Buenos Aires.
RE/MAX y la ONG Techo sumaron esfuerzos para construir casas en diferentes puntos del Gran Buenos Aires.

RE/MAX participó junto a Techo en la construcción de viviendas para familias del Gran Buenos Aires. Esta fue la tercera vez consecutiva que la red inmobiliaria colaboró con la ONG. De manera voluntaria, integrantes de la empresa trabajaron en el armado de los 29 hogares que se levantaron en barrios carenciados de tres localidades bonaerenses: Longchamps, Florencio Varela y La Plata.

"La experiencia es fuerte, lo que construís es del tamaño de un cuarto con un techo, pero lo que se forja y se crea acá es algo muy lindo y ayuda a conocer a las personas y a tus compañeros", dijo Sebastián Sosa, presidente de RE/MAX Argentina y Uruguay, quien participó de la actividad realizada en el barrio 14 de febrero, de Longchamps, como uno más de la cuadrilla.

Las 29 viviendas aportadas por RE/MAX fueron financiadas colectivamente por oficinas, brokers y agentes de la red, de manera voluntaria. A su vez, fueron construidas con sus propias manos, ayudados por los voluntarios de Techo y los beneficiarios, conformando cuadrillas de diez personas por casa.

La experiencia

"Estaba esperando este momento, es una ayuda muy grande para uno que quiere salir adelante. Agradezco esta oportunidad porque me están brindando un techo para mis tres hijos, que viven conmigo y actualmente les está costando conseguir un trabajo. Esto es un respiro para nosotros", afirmó emocionado Daniel, uno de los beneficiarios del barrio 14 de febrero. "La ayuda que nos están dando nos viene muy bien. Es muy emotivo esto, los chicos nos están ayudando a construirla y estamos pasando un lindo momento", sumó Rafael, otro beneficiario del mismo asentamiento.

Entre que se estudia la problemática de cada barrio en los que opera Techo y se concreta la construcción de las nuevas viviendas, transcurren entre 6 y 10 meses. En primera instancia, los voluntarios de Techo realizan encuestas a las familias que servirán para evaluar cada caso, ordenándose del más urgente hasta el menos. En los fines de semana previos al de la construcción, llegan los materiales que conformarán el hogar (paneles, pilotes, tiranterías, marcos de puertas y ventanas) para que los voluntarios dispongan.

Las cuadrillas se dirigieron a Longchamps, Florencio Varela y La Plata.
Las cuadrillas se dirigieron a Longchamps, Florencio Varela y La Plata.

En el primer día de construcción se instalan los quince pilotes en el suelo, sobre los cuáles van las vigas de piso, que serán la base del hogar. En la segunda jornada, se levantan las seis paredes que lo componen, para luego instalar una viga maestra que será el sostén del techo propiamente dicho. Luego, las chapas son recubiertas por un aislante de fibra de vidrio. Cuando finaliza la construcción, la casa es decorada y se la inaugura con el típico y emotivo acto del corte de cinta.

La emoción de ayudar

¿Cualquiera puede colaborar en la construcción de una casa de Techo, aunque nunca haya agarrado un martillo? Los voluntarios de Techo aseguran que sí y los integrantes del Equipo de RE/MAX dan cuenta de esto: "Estuve en las tres veces que RE/MAX emprendió esta acción. Me encanta colaborar porque más allá de que les dejás un techo, lo más fuerte es el vínculo que generás con las personas", testificó Pablo Espósito, broker de RE/MAX.

"Esto se trata de devolver un poquito de la suerte que uno tiene en la vida. Pero aparte esto te llena, es muy gratificante. Recomiendo mucho esto porque es una experiencia que no van a tener de otra manera, es un sentimiento que solo se tiene cuando se ayuda a la gente", agregó Pepa Mostaza, agente de RE/MAX.

Todos trabajaron para ubicar los primeros cimientos de las viviendas.
Todos trabajaron para ubicar los primeros cimientos de las viviendas.

Emocionado por los recuerdos Mario Castro, otro agente RE/MAX, volvió por un rato a su infancia de zapatos embarrados: "Yo vivía un barrio de este estilo con mi familia y el barro me hace acordar a los días de lluvia en los que tenía que salir a trabajar con dos pares de calzado, para cambiar en la parada del colectivo los embarrados por los limpios. Me hubiera encantado que cuando nosotros vivíamos en una casilla de estas, hubiese venido gente a darnos una mano para darnos una vida un poco mejor".