Durante más de tres décadas, Matthew Lillard construyó una carrera reconocible en el cine estadounidense sin llegar a ocupar el lugar que, según sostiene, su trayectoria podía haberle dado. El actor considera que Hollywood no logró verlo como una figura para encabezar grandes producciones.
De Scream a la franquicia Scooby-Doo, Lillard alternó personajes cómicos, excéntricos y secundarios que permanecieron en la memoria del público. Esa variedad, sin embargo, no evitó que la industria lo ubicara fuera del perfil tradicional de estrella de cine.
PUBLICIDAD
Lillard habló de esa distancia durante una entrevista en el pódcast I’ve Never Said This Before, conducido por Tommy DiDario. Consultado sobre si se siente valorado por Hollywood, respondió: “No, no realmente”.
Lillard cuestionó el molde que Hollywood busca en sus estrellas
El artista explicó que las personas que han trabajado con él sí identifican capacidades que, a su juicio, la industria no termina de reconocer.
“La gente que me conoce, la gente con la que trabajé, dice: ‘Ah, lo entiendo. Entiendo el valor. Entiendo cierta clase de intangibles’”, afirmó el actor en declaraciones recogidas por la revista. Sin embargo, planteó que los criterios de la industria se orientan hacia un perfil más convencional.
PUBLICIDAD
“Creo que lo que Hollywood busca es una estrella de cine. Buscan a alguien apuesto”, señaló Lillard, quien atribuyó a esa expectativa parte de las dificultades que ha encontrado para acceder a papeles centrales.
El intérprete también describió un sistema que procura clasificar a los artistas en categorías reconocibles. “Quieren poder ponerte en una burbuja, ¿verdad? O encasillarte”, indicó. Su propia trayectoria, dijo, quedó fuera de esa lógica. “Nunca encajé en esa burbuja pequeña y perfecta”, añadió.
Lillard se definió como un actor “un poco peculiar”, “algo desgarbado” y con mucha energía. Añadió que combina registros cómicos y dramáticos, aunque esa versatilidad no siempre se traduce en oportunidades. “Soy divertido y tonto, y al mismo tiempo, puedo hacer drama, y realmente no saben dónde ubicarme”, afirmó.
PUBLICIDAD
Los papeles secundarios y una pelea que continúa
El actor dijo que conoce de cerca el papel del amigo dentro de una historia. Añadió que esa experiencia no evitó que la industria lo considerara reemplazable. “Sintieron que podían reemplazarme”, dijo, y agregó: “Todavía lucho por trabajos ahora”.
La declaración expone la tensión que el actor observa entre su recorrido y las decisiones de reparto. Para Lillard, el prestigio asociado a las producciones en las que participó suele concentrarse en otros nombres del elenco.
“Estoy en estas grandes películas, pero nadie me vincula nunca con la grandeza. Vinculan a otra persona con la grandeza”, sostuvo.
El actor sostuvo que el reconocimiento del público existe y se hace visible en los encuentros con seguidores. “En las convenciones, mis filas son realmente largas, y creo que la gente realmente me aprecia”, afirmó.
PUBLICIDAD
Esa respuesta, según su relato, contrasta con la falta de papeles que, desde su perspectiva, le permitan asumir roles de mayor peso.
“Honestamente, no es un ‘pobre de mí’, pero pienso en esto. Me pregunto por qué nunca tuve la oportunidad de protagonizar una película de USD 20 millones, o algo así”, planteó.
“No es que no fuera popular o que no tuviera las capacidades”, afirmó. “Fue porque no me entendían o no me veían como ese tipo”.
PUBLICIDAD
La comparación con Paul Rudd y una competencia que perdió peso
Durante la entrevista, Lillard también recordó sus años de convivencia con Paul Rudd, otro actor de su generación cuya carrera alcanzó una mayor exposición. “Viví con Paul Rudd durante dos años”, contó, y agregó: “Siempre estuve a la sombra de Paul Rudd, sin importar cuán famoso me volviera”.
El actor relató esa comparación con humor, aunque reconoció que tuvo peso en su manera de vivir la competencia profesional. “Dios mío, Paul Rudd es diez veces más famoso que yo”, recordó haber pensado.
“Tengo una naturaleza competitiva”, afirmó Lillard, quien sostuvo que esa disposición resulta necesaria para actuar en una industria de alta exigencia.
Para explicar esa idea, recurrió a una comparación deportiva. “Hay que tener esa competencia dentro de uno. No se entra a la NBA para querer ser el hombre que se sienta en el banco y nunca juega”, afirmó.
PUBLICIDAD
Aun así, señaló que con el tiempo esa presión perdió intensidad. “Durante mucho tiempo, me resultó muy difícil competir contra otras personas dentro de mi propia psicosis”, sostuvo.
Según publicó Entertainment Weekly, Lillard forma parte también del elenco de Behemoth!, película prevista para diciembre y dirigida por Tony Gilroy. La producción también cuenta con Pedro Pascal, Olivia Wilde y Will Arnett.
PUBLICIDAD