Zack Snyder defendió su visión de 300 y rechazó las lecturas que presentan a la película como una obra fascista. El director recordó que recibió esos cuestionamientos desde su primera exhibición pública y sostuvo que el filme, estrenado en 2006, también puede entenderse desde una perspectiva homoerótica.
En una entrevista con Variety, Snyder relató que la reacción contra la adaptación del cómic de Frank Miller apareció cuando la llevó al Festival Internacional de Cine de Berlín. Según contó, parte del público abucheó la proyección y abandonó la sala.
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El director dijo que aquellas respuestas lo sorprendieron porque era la primera vez que mostraba la película. “Decían que era ‘un desastre’, ‘la peor película de la historia’ y una película ‘fascista’”, recordó.
Los abucheos en Berlín y las preguntas sobre ideología
La polémica alrededor de 300 no se limitó a los comentarios posteriores a la función. Snyder afirmó que las preguntas en la conferencia de prensa también giraron alrededor de su posición política y de la supuesta ideología de la película.
El cineasta relató que algunos periodistas le preguntaron de forma directa si era “un cineasta fascista”. Esa reacción, según expuso, reapareció años después frente a las críticas que recibió su nueva producción, The Last Photograph.
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Snyder recordó una pregunta que, para él, resumía el clima de aquel encuentro en Berlín: “¿Está a favor de los homosexuales o de la Asociación Nacional del Rifle? ¿Cuál de las dos cosas es?”.
Su respuesta combinó humor y una definición personal. “Voy a ser honesto: soy un poquito de ambas cosas”, dijo el director, aunque de inmediato dejó clara su postura respecto de los derechos de las personas homosexuales.
La controversia sobre 300 surgió en torno a su representación de la batalla de las Termópilas, la violencia estilizada y la imagen de los guerreros espartanos. Snyder afirmó a Variety que las acusaciones de fascismo ignoraban otro rasgo que, a su juicio, atraviesa la película: la exaltación visual de los cuerpos masculinos y el erotismo entre sus personajes.
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“Pero, obviamente, estoy a favor de los homosexuales. Hice la película más gay jamás hecha”, afirmó Snyder al explicar cómo respondió a los cuestionamientos durante aquella conferencia.
Snyder añadió que suele describir el efecto de la historia con una provocación dirigida al público. “Hay pocas películas en las que la gente entra heterosexual y sale gay, y 300 es una de ellas”, dijo.
La violencia en pantalla y el rechazo a una lectura moral
Snyder también rechazó que la violencia de sus películas deba leerse como una aprobación de las conductas que muestra. Aunque sus declaraciones más recientes se referían a The Last Photograph, planteó una idea que conecta con las críticas históricas contra 300.
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El director señaló que, en sus historias, la violencia puede alcanzar a hombres, mujeres y niños. Negó que exista un grupo protegido de ese daño y sostuvo que los hechos violentos no deben trasladarse automáticamente a una conclusión moral aprobatoria.
“La justicia que se imparte en la película es como la que imparte un huracán”, explicó. Con esa comparación, sostuvo que pretender asignar una enseñanza moral a cada acto de violencia puede desviar la discusión central.
Snyder definió el sentido de ese recurso con otra frase: “La violencia no funciona y no consigue nada”.
El debate sobre 300, reactivado dos décadas después
Snyder dijo que el estreno de The Last Photograph reactivó un tipo de hostilidad que ya conocía por películas anteriores.
El director consideró que el volumen de la discusión resulta desproporcionado para una película independiente. También cuestionó a quienes expresan rechazo sin haber visto la obra sobre la que opinan.
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“Vi a un tipo que publicó un fragmento y dijo: ‘Todavía no la vi, pero estoy seguro de que fue horrible’”, contó. Snyder evitó discutir si una persona puede o no rechazar una película, pero criticó que el juicio anteceda a la experiencia de verla.
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