Lukas Gage habló sobre sus traumas y su salud mental en el podcast Armchair Expert, conducido por Dax Shepard, donde el actor de The White Lotus relató agresiones, abuso sexual, acoso escolar y una crisis que terminó con su ingreso en un centro. Allí, según contó, le dijeron que tenía trastorno límite de la personalidad, aunque cuestiona ese proceso y la medicación que recibió.
En el pódcast Armchair Expert, Lukas Gage contó que una ruptura lo dejó devastado, que lloraba durante el rodaje de una serie de Netflix y que sus representantes lo presionaron para internarse.
Según su relato, en el centro le comunicaron en pocas semanas un diagnóstico de trastorno límite de la personalidad, lo medicaron en exceso y, pese a su resistencia inicial, más tarde encontró utilidad en la terapia dialéctico-conductual y en grupos de apoyo como SLAA.
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Gage situó su crisis en un periodo posterior al fin de otra relación. “Estaba devastado. Completamente horrible”, dijo, antes de recordar que lloraba durante el rodaje de una serie de Netflix y que su equipo recibió llamadas para preguntar si estaba bien.
El actor añadió que esa etapa lo llevó a un punto de vacío emocional. “Nadie me ama. Voy a morir solo. Esta carrera no importa. Nada importa”, recordó en Armchair Expert sobre lo que entonces les decía a sus representantes.
Según su relato, ellos lo enviaron a un centro y le advirtieron que no volvería a audicionar si no aceptaba ingresar. “Me pusieron el cóctel de medicamentos más demencial” y “Me dan mi diagnóstico, que tengo trastorno límite de la personalidad”, afirmó.
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Gage precisó que todavía discute ese diagnóstico, aunque no solo por la etiqueta. “No es que esté tan enojado por el diagnóstico; estoy enojado por la manera en que lo hicieron”, sostuvo.
Los episodios traumáticos que relató
Al hablar de los hechos que asocia con su historia emocional, Gage recordó una agresión cuando tenía 18 años. “Me atacaron cuando tenía 18”, dijo, al explicar que intervino cuando golpeaban a un amigo “por ser gay” en una fiesta en San Diego.
“Cinco tipos contra mí. Me rompí los dientes, me rompí la nariz. Me fracturé las órbitas”, relató. También dijo que pasó por el hospital y que nadie terminó señalado por el caso porque los abogados de los agresores alegaron defensa propia después de que él lanzó el primer golpe.
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El actor también describió el acoso que sufrió en la escuela. “Me aterrorizaban y me golpeaban todos los días”, dijo, y agregó que le disparaban con balines y que esa etapa se volvió aún más dura por insinuaciones homofóbicas que circularon entre sus compañeros.
Otro episodio que recordó fue su envío a un campamento en la naturaleza a los 13 años, tras problemas de conducta y consumo de sustancias. “Me secuestraron en el medio de la noche y me enviaron a un campamento en la naturaleza”, contó.
También dijo que su padre ni siquiera pudo mirarlo cuando pidió ayuda. Sobre esa experiencia, afirmó que no le dejó un efecto positivo. “No. Ninguno”, respondió cuando le preguntaron si ese lugar mejoró su conducta. Añadió que salió con más desconfianza y que se rebeló “el doble de fuerte”.
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Gage también habló del abuso sexual que sufrió en la niñez. “Fui abusado en un campamento de verano común, no en ese campamento”, dijo, al precisar que ocurrió cuando tenía 10 años y que durante mucho tiempo convirtió ese recuerdo en bromas como forma de defensa.
Cómo describe el impacto en sus vínculos
En la conversación, Gage vinculó esos antecedentes con su forma de buscar afecto y validación. “Así era como llamaba la atención. Así era como obtenía validación. Así sentía que me amaban”, dijo al recordar su infancia.
Más adelante llevó esa idea al terreno de las relaciones adultas. “Quería amor, y no podía aceptarlo”, afirmó, después de explicar que buscaba atención, éxito o afecto con intensidad, pero que cuando los tenía frente a sí no lograba creer en ellos.
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El actor describió además una tendencia a poner todo su valor personal en otra persona. “Todo mi valor”, dijo, al explicar que podía descuidar su trabajo, a su familia y a sus amigos cuando alguien se convertía en el centro absoluto de su vida.
También habló del humor como mecanismo de protección. “Me río de la mierda más jodida” y “lo tapo con una sonrisa”, dijo, al reconocer que suele hacer chistes o mostrarse ligero cuando en realidad está hablando de asuntos que le resultan dolorosos.
Sobre el llamado “splitting”, Gage lo definió como una mirada extrema sobre los vínculos. “Es como que o sos el amor de mi vida o, si me cagás, te quiero muerto y no quiero volver a hablarte nunca más”, explicó.
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Las herramientas que dice usar hoy
Aunque dijo que detestó al principio la terapia dialéctico-conductual, hoy le atribuye una utilidad concreta. “Ahora lo hago en la vida. Entonces le veo el mérito”, señaló al describir ejercicios que antes le parecían elementales y que ahora usa para revisar lo que siente.
Ese trabajo, añadió, le permite detectar antes sus patrones. “Ah, estás idealizando a esta persona”, dijo sobre la forma en que hoy se habla a sí mismo, y explicó que también puede reconocer cuándo está por reaccionar desde la herida y no desde los hechos.
Gage afirmó que el cambio más claro está en el tiempo que tarda en corregirse. “Creo que el tiempo de recuperación... bajó a que puedo frenarme en, tipo, 30 segundos”, sostuvo, después de comparar ese lapso con periodos anteriores de semanas o meses.
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También dijo que acudió a grupos de apoyo y que escuchar el pódcast lo empujó a dar ese paso. “Este programa fue lo que me hizo ir a SLAA”, contó, y señaló que escuchar a otras personas describir experiencias parecidas le resultó más útil que recibir definiciones o fármacos sin contexto.
Al explicar por qué decidió hablar públicamente de todo ello, Gage dijo que le costó exponer tanto su orientación sexual como un diagnóstico psiquiátrico por miedo a quedar reducido a esas etiquetas. Pero planteó que ocultarse le parecía una opción peor y dejó claro que prefiere mostrarse como es, incluso si eso lo expone a rechazo.