Stanley Tucci se consolidó como una de las figuras esenciales de la actuación en la era contemporánea. En una reciente entrevista en vivo para el pódcast de entrevistas de cultura pop Happy Sad Confused, grabada ante una sala repleta en el centro cultural de Nueva York 92nd Street Y y coincidiendo con el estreno de la segunda temporada de su serie documental, el actor repasó los momentos clave de su carrera y desveló detalles inéditos sobre la esperada secuela de El diablo viste a la moda.
A lo largo de su trayectoria, Tucci alternó drama, comedia, dirección y gastronomía. Su actuación en El diablo viste a la moda traspasó generaciones, mientras que la serie Tucci en Italia consolidó su perfil de divulgador y expandió su alcance internacional.
La conversación con Happy Sad Confused permitió comprender cómo el oficio, la creatividad y la autenticidad siguen impulsando su carrera.
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El peso de un legado cinematográfico
Tucci abordó el impacto de El diablo viste a la moda y expresó su asombro por su éxito prolongado: “Sabíamos que estábamos haciendo una buena película, pero jamás imaginé que se convertiría en un clásico de Hollywood”, relató ante el público de Happy Sad Confused.
Al recordar la frase “Preparen los nervios”, el actor puntualizó el verdadero origen de esa línea, más allá del guion: “Fue David quien propuso ‘Preparen los nervios’. Fue perfecto”. Está destinada a estar en mi epitafio.
El vínculo con el elenco original, especialmente con Emily Blunt y Meryl Streep, permanece fuerte en la vida de Tucci. “Conocí a Emily, que se volvió una amiga muy cercana y ahora es mi cuñada. Trabajé con Meryl, a quien ya conocía, pero nunca había compartido set”. Sobre el ambiente durante el rodaje, reconoció: “El último día de grabación no quería irme. Fue divertidísimo”.
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Tucci elogió la maestría de Meryl Streep, describiéndola como el equilibrio perfecto entre técnica e intuición: “A veces no sabes lo que estás haciendo, y no deberías saberlo siempre. Ese es el lugar al que hay que aspirar como artista: mucha técnica, inteligencia y completa autenticidad”.
Reinventarse frente y detrás de las cámaras
Consultado por la longevidad de su oficio, Tucci atribuyó parte de su método a la capacidad de escuchar y al valor de la contención: “Suelto líneas del guion siempre que puedo. Muchas veces prefiero decir menos; con una mirada puedes resumir tres frases”, compartió en Happy Sad Confused. “A los jóvenes les interesa tener más diálogo. Yo prefiero lo contrario. Hay escenas en las que lo importante es escuchar al compañero”.
Su serie Tucci en Italia significó un retorno personal y cultural: “Viví en Florencia a los 12 o 13 años y fue algo transformador. Siempre me sentí más cómodo en Europa que en Estados Unidos, y grabar la serie me permitió reconectar con esa identidad”.
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También habló del peso de sus raíces familiares: “Mi padre era artista, mi madre la mejor cocinera que conocí. No heredé todo su talento, pero sí su entusiasmo y visión. Mi familia siempre me apoyó. Incluso mi madre se preocupa si descanso: cuando tengo vacaciones, me pregunta si voy a volver a trabajar”.
En la entrevista, Tucci fue transparente respecto a los momentos difíciles posteriores al éxito: “Después de la primera, El diablo viste a la moda, me costó encontrar trabajos satisfactorios. Conseguía empleos, pero no eran realmente interesantes. Tenía que pensar en la familia y la hipoteca, y resistir ese periodo".
Destacó que la resiliencia fue decisiva: “Hay que mantener el contacto con los representantes y apoyarse en quienes te rodean. No puedes dejarte vencer por los altibajos”.
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Familia y raíces
La relación personal y profesional con Emily Blunt —quien se convirtió en su cuñada tras rodar la película— se mantiene cercana con el paso de los años. Su experiencia en el set con Meryl Streep sumó otra capa de admiración y aprendizaje: “Trabajar con Meryl fue una experiencia extraordinaria; ya la conocía, pero jamás habíamos compartido set”. El actor enfatizó cómo ambos vínculos enriquecieron su recorrido en el cine.
Influencia y legado
Sobre su influencia en generaciones jóvenes, Tucci eligió el consejo directo: “Sé fiel a ti mismo. No actúes. Solo di el texto, habla. Si hablas, la gente escuchará”. Insistió en que “la autenticidad y la espontaneidad son esenciales para cualquier artista. Hay que evitar apegarse demasiado a la técnica y mantener siempre la capacidad de escuchar”.
El actor explicó que todo depende de una combinación particular de talento natural y disciplina: “Tienes talento o no. Debes pulirlo, claro, pero nunca atarte a la técnica”.
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En la charla, compartió su admiración por directores como Steven Spielberg y Alan Pakula: “Spielberg es puro cine, parece que inventó ese lenguaje. Pakula pasaba días montando una sola toma. De ambos aprendí el valor de la sencillez frente a la cámara”.
También manifestó su rechazo a la competencia en cocina y arte: “No me gustan las competencias en gastronomía ni en el arte. Me parecen artificiales. Cocinar debería unir, no separar”.