La reacción de Ricky Gervais ante la posibilidad de presentar los Premios Oscar no dejó lugar a dudas. El comediante británico, conocido por sus intervenciones directas y burlas a celebridades durante los Globos de Oro, rechazó públicamente la opción de asumir el rol de anfitrión en la ceremonia de los Premios Oscar. Horas antes del inicio de la gala, una cuenta de seguidores en la red social X propuso la idea de que Gervais debería conducir el evento. El propio humorista respondió con un escueto “Fuck that!”, acompañado de una carcajada, y dejó explícito su desinterés en el puesto.
La experiencia de Gervais en los Globos de Oro, la premiación de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, abarca cinco ediciones: 2010, 2011, 2012, 2016 y 2020. En esas ocasiones, su estilo de humor dirigido directamente a las figuras más reconocidas del cine marcó diferencias respecto a otros conductores.
En una entrevista concedida el año pasado a la revista de la industria del entretenimiento Variety, el comediante reflexionó sobre su reputación como “verdugo mediático”. Reconoció que esa imagen se alimentó tanto de estrategias publicitarias como de su estilo personal.
“El marketing gira en torno a lo imprevisible: ‘Es en vivo. Podría decir cualquier cosa. Es brutal, no le importa nada’. Todo eso es falso”, explicó. Según Gervais, cada chiste es cuidadosamente elaborado y revisado desde todos los ángulos antes de salir al aire. “Salgo con una cerveza, simulo ser impredecible, pero no lo soy. Nunca estoy borracho. Apenas tomo un sorbo. Y puedo defender cualquier cosa que diga. Nunca soy tan brutal, solo lo parece”, afirmó.
Este enfoque planificado contrasta con la percepción de que Gervais improvisa y se deja llevar por el momento. “Me aseguro de que los chistes sean a prueba de balas”, puntualizó sobre su método.