Hay un nombre que aparece en los registros históricos de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood por encima de todos los demás: Katharine Hepburn.
La actriz estadounidense ganó cuatro premios Oscar a la Mejor Actriz a lo largo de su carrera de seis décadas, un récord que nadie ha logrado igualar más de cuatro décadas después de su última estatuilla.
Sin embargo, existe una paradoja en esa historia de triunfos: Hepburn nunca asistió a la ceremonia para recoger ninguno de esos premios. La única vez que pisó el escenario del Oscar fue en 1974, y ese año ni siquiera estaba nominada.
¿Quién es Katharine Hepburn?
Katharine Hepburn, nacida en Connecticut en 1907, debutó en Broadway en los años veinte y llegó al cine cuando un cazatalentos reparó en su talento.
Su primera aparición en la pantalla grande fue en A Bill of Divorcement (1932), y apenas dos años después, a los 26 años, ganó su primer Oscar a la Mejor Actriz por su interpretación en Morning Glory (1933). Fue también su primera nominación.
Tras ese debut triunfal en la categoría, la estrella acumuló ocho nominaciones consecutivas sin volver a ganar. Habría que esperar más de tres décadas para ver su nombre volver a figurar entre los ganadores.
Lo hizo en años consecutivos: primero por Guess Who’s Coming to Dinner (1967), la comedia romántica junto a Sidney Poitier que rompió barreras sociales, y luego por el drama histórico The Lion in Winter (1968), esta última en una ceremonia en la que el premio fue compartido con Barbra Streisand por Funny Girl.
Su cuarto y último Oscar llegó en 1982 por On Golden Pond (1981), película en la que interpretó a la esposa del personaje de Henry Fonda en lo que sería la última aparición cinematográfica del legendario actor.
En total, Hepburn recibió 12 nominaciones al Oscar, todas ellas en la categoría de Mejor Actriz en un papel protagonista.
El récord que estableció sigue vigente. Seis actores han logrado reunir tres estatuillas de interpretación: Walter Brennan, Ingrid Bergman, Jack Nicholson, Meryl Streep, Daniel Day-Lewis y Frances McDormand, pero ninguno ha alcanzado la cifra de cuatro.
McDormand, la más activa del grupo en años recientes, ganó su tercera estatuilla en 2021 por Nomadland, pero aún le falta una para igualar a Hepburn.
Day-Lewis anunció su retiro del cine en 2017, y Nicholson dejó de actuar alrededor de 2010, lo que reduce considerablemente las posibilidades de que alguno de ellos supere el registro histórico en el corto plazo.
La actriz que prefería quedarse en casa
Se sabe que los premios funcionan como un sello de prestigio y las ceremonias de entrega son escaparates de visibilidad. En ese contexto, Katharine Hepburn fue una anomalía, ya que nunca asistió a recoger ninguno de sus cuatro Oscar.
Cuando ganó por Guess Who’s Coming to Dinner, fue su amigo, el director George Cukor, quien subió al escenario en su nombre.
Al año siguiente, cuando ganó por The Lion in Winter, fue Anthony Harvey, el director del film, quien recogió el premio.
Y cuando en 1982 se convirtió oficialmente en la actriz más galardonada de la historia de la Academia al ganar por On Golden Pond, Hepburn estaba actuando en Broadway. El presentador de la categoría, Jon Voight, tomó la palabra ante el público en su lugar.
“Voy a prescindir de las tarjetas y simplemente decir que no creo que haya nadie aquí ni entre el público que no aprecie la cantidad de amor y gratitud que representa esta selección del Oscar esta noche”, dijo Voight ante los presentes en la gala. “Todos le enviamos nuestro amor a Katharine“.
La postura pública de Hepburn sobre los premios fue durante mucho tiempo la de una mujer que simplemente no los consideraba relevantes.
“Los premios no significan nada”, declaró en una ocasión, según recogió Vogue. “Mi verdadero premio es el trabajo”. Una posición coherente con su reputación de independencia y su distancia conocida de los focos y de la prensa.
Sin embargo, ya en los últimos años de su vida, la artista ofreció una explicación más íntima y despojada de cualquier artificio.
En declaraciones recogidas por Far Out Magazine, admitió que el miedo tenía mucho que ver. “Si me siento aquí en mi silla, donde debo ser honesta conmigo misma para progresar y mejorar mi carácter, ¿por qué no voy a los premios de la Academia? Tiene que ser que tengo miedo de perder”.
Y fue igualmente severa en su autojuicio: “No apruebo mi actitud de no ir. Creo que eso es mezquino de mi parte. De segunda categoría. De segunda categoría no ir”.
La única vez en el escenario
La única excepción a esa ausencia prolongada ocurrió en 1974, en una ceremonia en la que Katharine Hepburn no competía por ninguna estatuilla. Acudió para entregar el Premio Irving G. Thalberg Memorial a su amigo, el productor Lawrence Weingarten.
Según consignaron varios medios especializados, ella llegó a la ceremonia vestida con su habitual atuendo: pantalones y zuecos de jardín. No cambió de ropa para la ocasión. Subió al escenario, entregó el galardón y se marchó.
Antes de abandonar el podio, lanzó una frase que condensaba con ironía su larga trayectoria de ausencias: “Soy la prueba viviente de que una persona puede esperar 41 años para ser desinteresada”, dijo, según recogió Far Out Magazine.
El legado de Hepburn, fallecida el 29 de junio de 2003 a los 96 años, excede con creces su trayectoria en la Academia.
Fue un ícono de estilo cuya propuesta estética, centrada en pantalones de pierna ancha, mocasines y camisas de rayas, rompió con las convenciones de feminidad de su época y sigue siendo referencia en la moda contemporánea.
Su nombre aparece en el tema “Vogue” de Madonna y el famoso diseñador francés Christophe Lemaire la reconoce como una de sus musas.
Cuatro décadas después de su último premio, el nombre de Katharine Hepburn permanece solo en lo más alto de la historia de los Oscar de interpretación. Una posición que alcanzó sin molestarse en ir a buscarla.