La carrera de Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, alcanzó un nuevo hito tras obtener tres premios Grammy, incluido el de álbum del año con “Debí Tirar Más Fotos”, el primero completamente en español en ganar el galardón principal de la Academia de la Grabación.
En 2025, el artista se posicionó como el más escuchado del mundo en Spotify, con cerca de 20.000 millones de reproducciones. Dentro de pocos días, encabezará el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, consolidándose como un fenómeno mundial.
La Universidad de Harvard calificó este logro como “remarcable”, subrayando su magnitud cultural y global.
El camino de la música urbana hacia la consagración internacional
Los primeros pasos de Bad Bunny en la música se dieron en la escena del trap latino. Alejandro L. Madrid, profesor en Harvard, explica: “Trap es un término que proviene de casas relacionadas con el tráfico de drogas y es, además, el nombre de un subgénero urbano de hip-hop”.
Las primeras canciones de Bad Bunny respondían a esa estética, eran versiones en español de trap, abordando historias de drogas, violencia y sexualidad, igual que el trap estadounidense. Al principio, existía escepticismo en Puerto Rico ante la posibilidad de vincular su identidad cultural con el trap, considerado vulgar.
“Muchos puertorriqueños no querían que su cultura se asociara con el trap”, recuerda Madrid, quien matiza: “Otros géneros como el danzón o el mambo también fueron tildados de vulgares cuando surgieron”.
El académico sostiene que “no se puede juzgar la música urbana actual con los criterios de la música clásica” y que, desde 2016, el estilo del artista evolucionó: “Aunque comenzó como artista de trap, hoy su trabajo es una fusión que integra trap, hip-hop y elementos del reguetón”.
Un fenómeno latino y colaboraciones estratégicas
El auge de Bad Bunny debe entenderse en el contexto de la expansión de la música latina en Estados Unidos. Madrid subraya que el ascenso del artista coincide con “el crecimiento del mercado musical latino, impulsado por la migración y el desarrollo de la industria en ciudades como Los Ángeles y Miami en los años 90”.
Entre esa década y la siguiente, figuras como Shakira y Ricky Martin adquirieron fama global dando el salto al inglés. En ese recorrido, destacó el éxito de “Despacito” en 2017: “Ese fue el momento en que la música latina se hizo global y Bad Bunny, que debutó en 2016, supo aprovechar la oportunidad”.
La internacionalización del artista se apoyó en colaboraciones estratégicas. “Fue hábil al sumar a Cardi B, J Balvin, Karol G, Drake, Rosalía y otros artistas internacionales, articulando diferentes audiencias y creando la suya propia”. Para 2020, ya había sido invitado como estrella al espectáculo de medio tiempo del Super Bowl junto a Jennifer Lopez y Shakira.
“La llegada de Bad Bunny a la élite musical global es extraordinaria porque lo ha logrado en español”, destaca Madrid. “Cantar en español parecería ir en contra de convertirse en un fenómeno global, pero el mercado siempre busca lo próximo y exótico, y Bad Bunny, como artista de trap hipersexualizado, encajaba en esa búsqueda”.
Identidad, idioma y homenaje a Puerto Rico
La insistencia en el idioma y la jerga puertorriqueña forman parte esencial de su éxito. Madrid subraya “que cante en español, use jerga que muchos en América Latina ni siquiera conocen y que, aun así, lo sigan a nivel global”. Además, añade: “Hay canciones de su último álbum que abordan la historia de Puerto Rico como condición colonial, y eso nos brinda un servicio porque esa historia ha permanecido invisible en EE. UU.”.
La próxima actuación de Bad Bunny en el Super Bowl generó controversias. Madrid recuerda: “Jennifer Lopez y Shakira ya actuaron en 2020 y también hubo voces críticas desde la América más tradicional. La pregunta era cómo artistas hispanohablantes podían ser figuras principales de este evento tan estadounidense”. Para el profesor, la selección del artista puertorriqueño demuestra que la NFL reconoce el peso de la audiencia hispana en EE. UU.
Sobre la transformación de su música, Madrid manifiesta: “El último álbum es muy puertorriqueño y completamente distinto a los anteriores”, y destaca la fusión de géneros tradicionales como la plena, la bomba y la salsa. “Antes se decía que no podía cantar, pero ahora está demostrando lo contrario: canta, rapea y se rodea de músicos puertorriqueños respetados”.
Para Madrid, el disco representa sobre todo “un homenaje a Puerto Rico, su cultura y su historia”. Es un álbum con carga política, pero esencialmente es una celebración de la música y la identidad puertorriqueña.
Madrid inserta a Bad Bunny en un marco más amplio: “En mis clases sobre tradiciones musicales latinas escuchamos a Bad Bunny junto a Rubén Blades, Ricky Martin, Selena, Celia Cruz y Shakira”.
Así, promueve la música y la cultura de Puerto Rico en un escenario mundial, algo que durante mucho tiempo no era habitual. Al mantener el español y la identidad puertorriqueña en el centro de su carrera, Bad Bunny podría marcar un antes y un después en la historia de la música global.