En enero de 2025, Neil Gaiman fue denunciado por abuso sexual en múltiples acusaciones.
Diversas productoras, editoriales y plataformas suspendieron proyectos vinculados a su obra poco después de conocerse los señalamientos, lo que incluyó la última temporada de Good Omens, nuevas adaptaciones como Anansi Boys y la cancelación de reediciones de libros clásicos.
El escritor británico, ampliamente conocido por títulos como The Sandman y American Gods, dejó de figurar en eventos públicos y se apartó de actividades promocionales asociadas a su trabajo más reciente.
En 2024, Scarlett Pavlovich, exniñera que trabajó en la casa de Gaiman y Amanda Palmer, denunció supuestos abusos y tráfico sexual.
Primero relató estos hechos en un podcast producido por Tortoise Media y posteriormente aparecieron en un reportaje de New York Magazine, donde se sumaron testimonios de otras ocho mujeres.
La demanda judicial presentada por Pavlovich, que también incluyó a Amanda Palmer, exesposa de Gaiman, fue rechazada por un juez de Wisconsin en octubre, al considerar que el caso debía resolverse en Nueva Zelanda, país donde se habrían producido los hechos.
La defensa de Pavlovich apeló la decisión, por lo que el asunto judicial permanece sin resolución definitiva.
Durante este proceso, Gaiman rechazó de manera categórica todas las acusaciones.
En marzo de 2025, el autor afirmó que Pavlovich era “una fabuladora que inventó una historia de abuso” y presentó mensajes de WhatsApp que, según su versión, demostrarían que la relación fue consensuada.
Escribió en una declaración judicial que “ninguna de las afirmaciones de Pavlovich es cierta”.
En respuestas públicas, el escritor también manifestó que nunca mantuvo relaciones no consentidas y expresó pesar por haber sido “emocionalmente distante” y “descuidado con los sentimientos ajenos” en algunas relaciones personales.
El comunicado más reciente de Gaiman, publicado tras casi un año de silencio en redes sociales, incluyó afirmaciones directas sobre su situación.
El escritor sostuvo que fue víctima de una “campaña de difamación”, asegurando que “las pruebas reales fueron descartadas o ignoradas”.
Explicó que la cobertura mediática en torno a las denuncias se centró, desde su perspectiva, en “titulares y reacciones antes que en hechos comprobados”.
Defendió la existencia de “correos electrónicos, mensajes y videos que contradicen rotundamente” las acusaciones, y expresó gratitud hacia quienes mantuvieron su apoyo durante este periodo.
La reacción de la industria editorial y audiovisual fue amplia. Entre las consecuencias, se suspendieron lanzamientos previstos por Dark Horse Comics y DC Comics, y la adaptación teatral de Coraline quedó fuera de agenda.
El escritor perdió respaldo de parte del público y de varios actores clave en el sector.
A pesar de quedar apartado de proyectos y de la vida pública, Neil Gaiman señaló que retomó la escritura y está trabajando en un nuevo libro.
Según adelantó, este proyecto podría superar en extensión a El océano al final del camino y se perfila como su obra más larga desde American Gods.
En su declaración pública, compartida en redes sociales, Gaiman escribió que “las acusaciones contra mí son completamente y sencillamente falsas. Hay pruebas que las desmienten por completo”.
Comentó que confía en que la verdad prevalecerá y elogió el trabajo de una periodista independiente, quien según sus palabras, revisó las pruebas con rigor y responsabilidad.
Manifestó que “una de las cosas que me permitió resistir esta locura es la convicción de que, al final, la verdad saldrá a la luz”.
El relato compartido por Gaiman incluyó detalles de su vida cotidiana.
Describió este periodo como “un año y medio extraño, turbulento y, a veces, de pesadilla”, y relató que, al concluir su incursión en la televisión, decidió volver a la escritura, su mayor pasión.
Destacó que pasa la mitad de cada mes como padre a tiempo completo y consideró esa faceta como la mejor parte de su vida. El proceso judicial sigue pendiente y existe incertidumbre sobre el desenlace.