Reconocida por su papel en la histórica telenovela All My Children, la actriz Susan Lucci, relató en una entrevista exclusiva con People el profundo proceso de duelo que atravesó tras la muerte de su esposo, Helmut Huber, con quien compartió 52 años de matrimonio.
Aunque Lucci, quien cumplirá 80 años en diciembre, estuvo rodeada de la compañía de amigos y familiares tras la pérdida, describió que el vacío y la soledad la dejaron “completamente perdida” en sus primeras semanas sin su compañero de vida.
El adiós al “amor de su vida”
Helmut Huber falleció en 2022 con 84 años, un mes después de sufrir un derrame cerebral, detalló People. Para la artista, el golpe emocional fue devastador. “El minuto en que me enamoré de mi esposo, supe cuán vulnerable era”, recordó a la revista.
La actriz estadounidense mencionó que, pese al acompañamiento de personas cercanas, el sentimiento de aislamiento predominaba. Debido a esto, afirmó: “Es tan aislante. Te sientes tan sola, aunque tenía a los amigos más maravillosos... Estoy muy agradecida por quienes me apoyaron”.
De esta manera, el inicio del proceso de duelo estuvo marcado por la sensación de desorientación y la dificultad para adaptarse a la ausencia de su esposo.
Gravedad del duelo y proceso de sanación
El dolor llevó a Susan Lucci por distintas etapas. Una herramienta clave en su recuperación fue la escritura de su nuevo libro, “La Lucci”, que comenzó durante noches de insomnio. La actriz contó que mantenía a mano papel y bolígrafo junto a la cama para anotar pensamientos que surgían por la noche: “Empecé a despertarme y las cosas simplemente salían de mí”.
En este periodo, reconoció que se sentía “como la mitad de una persona”. Su propia identidad profesional quedó en suspenso, dudando incluso de poder volver a actuar o pararse frente a una cámara. El testimonio de ella reveló la profundidad del dolor que implica la pérdida de una pareja con la que compartió más de medio siglo de vida.
Relación con Helmut Huber: recuerdos y legado
La historia conjunta de Lucci y Huber comenzó cuando ella tenía 22 años; se casaron tras ocho meses de noviazgo. Tuvieron dos hijos: Liza, ex actriz de telenovelas, y Andreas. Mientras que Helmut Huber, nacido en Austria, era productor de televisión y chef formado. Destacaba por su sentido del humor, su afición por conducir a gran velocidad, practicar esquí y golf, y por cocinar platos europeos reconfortantes.
“Echo de menos todo. Es difícil elegir una sola cosa. Simplemente lo extraño, extraño su presencia, extraño compartir cosas juntos, como el café por la mañana”, compartió Lucci . Los rituales cotidianos y las pequeñas costumbres familiares, desde las reuniones hasta el primer café del día, se han convertido en recordatorios constantes de la huella profunda que Huber dejó en su vida.
Búsqueda de alegría, presente y aprendizajes
Con el tiempo, Lucci buscó reencontrar la felicidad, aunque las circunstancias de su cotidianeidad han cambiado. La actriz encuentra actualmente motivos de satisfacción en su trabajo, los viajes, la compañía de amigos y el tiempo dedicado a sus nietos. “Sigo buscando la alegría cada día”, escribió en su libro.
Pese a los avances en la recuperación emocional, reconoció que la tristeza aún surge, especialmente en fechas importantes. Prefiere aceptar esos momentos en vez de resistirse, y a propósito de esto relató: “No lucho contra la tristeza. Solo la dejo pasar”.
Los recuerdos y las nuevas experiencias han comenzado a llenar los espacios dejados por la ausencia de Helmut Huber, aunque la gratitud sigue siendo un sentimiento constante.
La resiliencia de Susan Lucci se apoya en las enseñanzas y en las frases que solía transmitirle su esposo. El mantra personal de Huber —expresado con su habitual acento austriaco— sigue siendo una fuente de fuerza y esperanza para la intérprete.
Al cierre de su entrevista con People, remarcó cómo sigue con la memoria de su esposo presente y reconstruyendo su propia vida, convencida de que la adversidad puede dar paso nuevamente a la luz y la alegría en sus proyectos.