Un episodio con los paparazzi en Nueva York impulsó la fama de Kim Kardashian a principios de los 2000.
La empresaria reconoció haber fingido una visita a Britney Spears con el único objetivo de llamar la atención y hacerse un lugar en el ambiente del espectáculo.
Kardashian relató que, durante una cena con su amigo Jonathan Cheban, se enteraron de que Spears estaba hospedada en un hotel cercano.
En ese momento, confesó que la fama era todo lo que buscaba y que “vivía para eso”.
Aprovecharon que un conocido con un Phantom Rolls-Royce les ofreció llevarlos hasta el hotel, mientras ellos apenas podían conseguir un taxi.
Cheban propuso que se sentaran en el asiento trasero para dar la impresión de que tenían chofer.
Al llegar, Kim Kardashian observó que muchos fotógrafos esperaban a Britney Spears afuera del hotel.
Los paparazzi le preguntaron si estaba allí para ver a la cantante, y Jonathan le recomendó que no respondiera y mantuviera la cabeza baja para aumentar el misterio.
Ella recordó cómo ambos se metieron en una cabina telefónica dentro del hotel, donde permanecieron unos 20 minutos sin conocer a nadie allí ni saber si podían entrar a algún bar.
Al salir, los fotógrafos insistieron con preguntas sobre la “Princesa del Pop”.
Kardashian contó que los paparazzi gritaban “Kim, ¿cómo estuvo Britney?”.
Luego, ella y Cheban salieron rápidamente y tomaron un taxi, porque el conductor del Rolls-Royce ya se había ido.
Los fotógrafos no captaron imágenes de ellos subiendo al taxi, así que se quedaron con la primera escena. “Engañamos por completo al sistema”, afirmó.
La jugada surtió efecto y al día siguiente su imagen apareció en portadas y medios de comunicación, dándole la atención que tanto buscaba.
“Estaba en todas las portadas y sentíamos que lo habíamos logrado”, agregó.
La relación entre Kim Kardashian y Britney Spears se inició durante esa época, cuando ambas compartieron amistades como Paris Hilton.
Pese a aquel montaje, ambas mantuvieron un trato cercano, y en noviembre de 2025 compartieron una noche de amigas.
Kim Kardashian y la relación con su hija North West
Las decisiones de Kim Kardashian como madre recibieron muchas críticas en las redes sociales, sobre todo por la forma en que permite a su hija North West expresarse.
Algunas personas la acusan de querer ser la “mejor amiga” de North y de permitirle hacer cualquier cosa.
Al respecto, Kardashian negó esa percepción y aseguró que su hija tiene muchas reglas.
Explicó que la única área donde le da libertad es en la expresión personal, algo que valora y respeta porque, como dijo, “eso me encanta de ella”.
En esa misma línea, reflexionó que, aunque pusiera más límites, North encontraría la manera de expresarse igual.
Ante quienes critican los atuendos, piercings o peinados de la joven, la empresaria defendió su postura afirmando que nadie entiende lo que implica criar a sus hijos salvo quienes comparten su situación.
Para ella, la gestión de la vida familiar y la exposición pública requiere decisiones que no siempre son comprendidas por quienes están fuera o incluso por personas cercanas.
Con cuatro hijos de diferentes edades, Kim Kardashian comentó que cambió sus reglas con el tiempo.
Sus hijos mayores, North y Saint, pueden usar dispositivos electrónicos, mientras que los menores, Chicago y Psalm, aún no tienen acceso.
Reconoce que con los primeros se aprende sobre la marcha, y con el tiempo uno busca ajustar la manera en que cría a los más pequeños.
Kardashian aseguró que no cambiaría nada de su relación con los niños, ya que siente que la aman y la respetan, y que juntos han superado etapas difíciles y momentos de crecimiento.