Un niño británico de 12 años falleció de manera accidental después de intentar imitar una escena de la serie El juego del calamar para hacer una broma, según revelaron las autoridades de Wakefield, West Yorkshire.
La investigación determinó que Sebastian Cizman murió por ahorcamiento, en lo que se describió como un “accidente trágico sin intención suicida”. El suceso ha vuelto a poner sobre la mesa el riesgo de contenidos peligrosos en plataformas digitales.
Sebastian, descrito por su familia, amigos y docentes como un niño feliz, popular y bromista, fue hallado sin vida en su casa familiar en Glasshoughton la noche del 27 de junio por uno de sus primos, durante los festejos de la Primera Comunión de su hermano menor.
La prensa británica detalla que el padre, Marcin Cizman, había salido brevemente de la casa con la intención de comprar helados y, al regresar, sus otros hijos estaban jugando en el jardín.
Al pedir que trajeran a Sebastian, los primos respondieron que había subido a la casa porque “estaba cansado”.
Según The Telegraph, el niño fue encontrado con una sábana alrededor del cuello, tendido sin signos de vida en la escalera de la casa familiar. A pesar de los desesperados intentos de los paramédicos por reanimarlo, fue declarado muerto en el hospital.
En las pesquisas, se indicó que Sebastian era fanático de la serie surcoreana El juego del calamar, en la que un personaje muere ahorcado en una de sus escenas. En el teléfono del menor, la policía encontró una imagen de ese personaje colgado, compartida en un grupo de WhatsApp el mismo día de su muerte.
Aunque no encontraron evidencia de que hubiera buscado específicamente “retos peligrosos” en TikTok, las autoridades constataron que había visto la serie de Netflix en su móvil y que también había realizado una búsqueda en YouTube relacionada con “sobrevivir a asfixia solo”.
El Detective Sargento Paul Bayliss, encargado de investigar el caso, declaró en su informe que la combinación de la naturaleza bromista de Sebastian, su interés por la serie y la imagen hallada en su teléfono “proporcionó una hipótesis para explicar su muerte”.
Los padres de Sebastian, Marcin y Kasia Cizman, sostienen que su hijo era un niño feliz sin problemas de salud mental y que jamás habría querido lastimarse a propósito.
En una declaración, reiteraron que él “nunca habría buscado conscientemente arriesgar su vida”.
Por su parte, la madre también responsabilizó a las grandes empresas tecnológicas por permitir la proliferación de contenidos peligrosos.
“Deberían llevar a prisión a las personas que están promoviendo estos desafíos para que ningún otro niño muera. Estas plataformas no hacen nada. No hay control. Ellos ganan dinero y no les importa”, declaró al Daily Mail.
Aunque en este caso no se comprobó que Sebastian estuviera siguiendo un reto viral concreto, su muerte se produce en un contexto ya marcado por preocupaciones sobre cómo las redes sociales y los contenidos en línea pueden incitar a conductas de riesgo entre menores.
En el Reino Unido, la muerte de otros niños vinculada a supuestos desafíos difundidos en TikTok ha llevado incluso a demandas legales.
Los padres de cuatro adolescentes británicos que fallecieron en 2022 (Isaac Kenevan, 13; Archie Battersbee, 12; Julian “Jools” Sweeney, 14; y Maia Walsh, 13) presentaron una demanda contra TikTok acusando a la plataforma de no proteger adecuadamente a los jóvenes de contenido peligroso y de permitir que los retos letales “aparezcan en los feeds de los usuarios sin que estos los busquen”.
Expertos en salud y seguridad digital han advertido desde hace años que ciertos desafíos virales, especialmente los relacionados con asfixia, pueden causar daño cerebral permanente o la muerte en menos de cinco minutos, incluso si se realizan “por diversión” o sin malicia.