La inclusión de El Salvador en la “lista corta” de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha condicionado la reputación internacional del país y su atractivo para la inversión extranjera durante más de una década.
Hoy, según declaraciones de Rolando Castro, ministro de Trabajo y Previsión Social, el país se encuentra ante una coyuntura clave que podría permitir su salida de esa clasificación, lo que supondría un cambio importante en su posicionamiento global.
De acuerdo con lo explicado por el funcionario en el programa Frente a Frente, la lista corta de la OIT representa un grupo reducido de países que, tras un proceso de evaluación, han sido señalados por presentar los mayores incumplimientos a las normas internacionales del trabajo.
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La OIT, organismo que agrupa al 98% de las naciones del mundo, tiene como mandato principal promover el trabajo decente y la justicia social, y para ello supervisa que los países miembros respeten los convenios laborales fundamentales, como la libertad sindical, la negociación colectiva, la eliminación del trabajo forzoso y la protección contra la discriminación.
Para ejercer este control, la OIT cuenta con un sistema de supervisión en el que tanto trabajadores como empleadores pueden presentar quejas y denuncias sobre violaciones a los derechos laborales en sus respectivos países. Estas denuncias son analizadas por un comité de expertos, que revisa la situación y solicita información a los gobiernos implicados.
Cuando un país no satisface los estándares requeridos tras denuncias de empleadores o trabajadores, primero pasa a una “lista larga” de observación de cuarenta países. Posteriormente, quienes presentan los incumplimientos más graves son incluidos en la lista corta, que, según el ministro, “son menos de diez, doce países” y es vista mediáticamente como una “lista negra”.
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Entre los países que han integrado recientemente la lista corta de la OIT se encuentran Bangladesh, Bielorrusia, Egipto, Myanmar, Nigeria, Filipinas, Túnez, Turquía, Argelia, Brasil y Haití. Esta clasificación destaca a los países con los mayores señalamientos internacionales por violaciones a derechos laborales y sindicales, lo que afecta directamente su reputación y acceso a inversiones internacionales.
Castro advirtió: “Todo inversionista internacional, fuerte, lo primero que hace: ‘Garantizo, vamos a invertir en tal país’. Ahí le aparece el semáforo. Ahí no se puede invertir porque no hay garantía para empleadores ni para trabajadores”.
El funcionario puntualizó que pertenecer a la lista corta afecta de manera directa la llegada de capital extranjero, ya que la inclusión implica una señal de alerta para empresas globales sobre la vigencia de derechos laborales y la estabilidad jurídica.
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Doce años en la lista corta de la OIT: denuncias, tensiones y una posible salida decisiva
El Salvador ha permanecido en la lista corta de forma permanente desde 2014. “De forma permanente, de no salir, ya íbamos sobre cerca de doce años”, reconoció Castro.
El funcionario agregó que tanto empleadores como sindicatos pueden interponer denuncias ante la OIT cuando consideran que se vulneran sus derechos.
“Aquí tiene un interlocutor como vocero, los trabajadores y los empleadores. Estos informan a los voceros internacionales... quien define es el vocero de la CSI. Hablan con el equipo de expertos de la OIT y concluyen: este país no es apto para garantizarle que esté fuera de la lista y ningún inversionista tiene capacidad, debería de invertir en ese país partiendo que no tiene condiciones”, declaró.
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Durante la entrevista, el ministro señaló que la administración actual ha desplegado esfuerzos intensos para revertir la situación. “En todos los escenarios que hemos estado trabajando, ha estado este señor (Waldo Jiménez, asesor legal de la ANEP) pidiendo la incorporación a la lista.
No puedo juzgar la nueva directiva de la ANEP porque tiene pocos días de haber sido electa. Pero la anterior junta directiva y el representante internacional, que es Waldo Jiménez, pidieron en los tres escenarios que El Salvador fuera incluido en la lista”, sostuvo Castro.
El próximo 1 de junio, la asamblea anual de la OIT en Ginebra decidirá si El Salvador permanece o sale de la lista corta. Por primera vez, la delegación salvadoreña estará integrada por una comisión tripartita con representantes del Estado, los empleadores y los trabajadores.
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“Hay un acuerdo, hay un compromiso del sector laboral, que en esta oportunidad va a respaldar al Estado salvadoreño y en nombre de los trabajadores, ellos van a pedir en el seno de la OIT que El Salvador no sea incluido en la lista corta”, señaló el ministro.
La OIT revisa y actualiza la lista de países cada primero de junio. Según Castro, si se logra la salida de El Salvador de la lista corta, el país podría obtener grandes beneficios.
El proceso de votación dentro de la OIT involucra a empleadores y sindicatos con voz y voto. De acuerdo con lo expuesto en Frente a Frente, la decisión que se tome el 1 de junio tendrá efectos inmediatos y será comunicada a todos los países miembros de la OIT ese mismo día.
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“Vamos a tener mesa limpia y vamos a tener un país totalmente con limpieza total, para el mundo entero, para que venga a invertir sin ningún tipo de restricción”, concluyó el ministro.