La educación en El Salvador mantiene desafíos estructurales que impactan a millones de estudiantes y familias. Según los últimos datos de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples y el informe conjunto de PUDEC y UNESCO, la realidad educativa del país sigue lejos de los estándares regionales.
Es decir que la calidad educativa permanece rezagada y la inversión presenta una reducción sostenida fuera del ámbito administrativo, lo que ha dificultado el avance en cobertura escolar y mejora de resultados.
Durante la última década, la inversión educativa no ha logrado equipararse al promedio de América Latina. El informe de PUDEC-UNESCO señala que el único rubro que ha recibido más recursos es el sector administrativo, mientras que la asignación para programas pedagógicos, infraestructura escolar y formación docente ha disminuido.
Uno de los problemas más notorios es el analfabetismo. La Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples establece que el 8.8 % de la población salvadoreña mayor de diez años no sabe leer ni escribir.
Esta cifra, aunque revela una mejora respecto a décadas anteriores, esconde disparidades profundas entre departamentos. En San Salvador, la tasa de analfabetismo es de 3.9 %, mientras que La Unión registra 16.2 %, Usulután 14.5 % y Cabañas 15.5 %.
Ante este panorama, el secretario de Organización de Bases Magisteriales, Paz Zetino, explicó en una entrevista televisiva por Diálogo 21 que estos números reflejan la desigualdad histórica entre zonas urbanas y rurales.
Las diferencias educativas entre el área metropolitana de San Salvador y los departamentos rurales y orientales se manifiestan tanto en los años de escolaridad como en el acceso a servicios básicos. Mientras la capital y otras ciudades principales superan un promedio de diez años de escolaridad, en las regiones rurales y orientales ese índice apenas alcanza los cinco o seis años.
Factores como la falta de infraestructura, la escasez de personal docente y las condiciones socioeconómicas adversas dificultan el acceso a la educación y perpetúan el rezago.
Permanencia escolar y vulnerabilidad: el desafío de mantener a los estudiantes en el sistema
La brecha educativa también se refleja en la permanencia escolar. Según datos oficiales, la tasa nacional de asistencia ronda el 57.3 %, y la pérdida de matrícula se agrava en las zonas rurales, donde la desintegración familiar y la migración complican la continuidad en el sistema escolar.
Para el experto, estos datos demuestran la necesidad de atender de forma prioritaria a los grupos y regiones en situación de mayor vulnerabilidad. Por lo que, el secretario abogó que solo una reforma estructural basada en el consenso de todos los sectores sociales podrá revertir el estancamiento.
Paz Zetino advirtió que la falta de una política educativa de Estado lleva a que cada administración desarrolle iniciativas aisladas, sin continuidad ni visión de largo plazo. Según lo recogido por Diálogo 21, esta fragmentación de esfuerzos impide alcanzar los objetivos nacionales y ahonda las desigualdades dentro del país.
El llamado a una política educativa de Estado que trascienda gobiernos es compartido por diversos actores del sector. El informe de PUDEC-UNESCO y los datos del Banco Central de Reserva coinciden en que la equidad y calidad educativa solo serán posibles si existe un compromiso político sostenido que garantice recursos, planificación y evaluación constante.
Además, el analista subrayó la importancia de establecer metas de largo plazo y consensos sociales para que cualquier reforma educativa pueda tener un impacto real y sostenible.