Por Sergio Federovisky

Desde hace unos días, la Argentina cuenta con 130 mil hectáreas conservadas en el Chaco seco, quizás el ecosistema más degradado y peor protegido del país. Allí, tras el asesinato de uno de los dueños de la Estancia La Fidelidad y la irrupción de la codicia en todas sus variantes, finalmente se consiguió preservar espacios y especies únicas. El Impenetrable, gracias a su recuperación, se convirtió en el hábitat ideal para muchas especies en situación crí­tica y otras con amenaza de extinción, como el yaguareté, el tatú carreta, tres tipos de pecarí­es, el oso hormiguero, el águila coronada y la boa arco iris. La alta biodiversidad y el bosque nativo de esta reserva natural en buen estado de conservación alberga cientos de especies de aves, entre ellas el yabiré, el loro hablador, el carpintero negro, la charata, el rayador y el espinero frente rojiza.

Es el ahora Parque Nacional El Impenetrable, el inmenso bosque nativo delineado por los ríos Teuco, Bermejo y Bermejito en el oeste chaqueño. Desde fines de 2014, cuando quedó a cargo de la Administración de Parques Nacionales (APN), se encuentra en un arduo proceso de recuperación de su depredada flora y fauna. Pero merece su conquista ambiental a una iniciativa de la sociedad civil.

El Parque Nacional El Impenetrable es el área protegida más extensa del norte argentino, con aproximadamente 130.000 hectáreas
El Parque Nacional El Impenetrable es el área protegida más extensa del norte argentino, con aproximadamente 130.000 hectáreas

Porque, ¿de quién es un Parque Nacional? ¿De un gobierno que pone la firma y organiza la inauguración? ¿O es de la sociedad, actual y futura, que ve cumplido aunque sea en esa sola parcialidad geográfica aquello de preservar los ecosistemas para las generaciones venideras?

Hay que decirlo: el caso del Parque Nacional El Impenetrable no fue obra del gobierno, ni siquiera el estado el que decidió que ésto se concretara. Incluso la justicia, lenta e injusta, hizo todo lo posible para que no pasara apelando a una burda defensa de la propiedad privada por sobre el bien común. Afortunadamente fracasó. Porque fueron ONG's, donantes, ambientalistas, filántropos, personas comunes las que consiguieron los millones necesarios para comprar las tierras a los herederos. Gracias a ellos, hoy, el Impenetrable está protegido.

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