La base monetaria se mantiene en unos de sus niveles “históricamente más bajos”, según resaltó ayer Luis “Toto” Caputo. El ministro de Economía puso el foco en cómo la política monetaria está resultando clave para la baja de la inflación. Y, de manera indirecta, descartó un posible “plan platita”, consistente en la expansión de dinero para reactivar antes de las elecciones presidenciales de octubre de 2027.
“La base monetaria prácticamente no creció en el último año. Los que creen que van a salir pesos de algún lado para comprar dólares, no; sepamos que la cantidad de pesos es limitada”, aseguró durante el CFO Summit. En ese sentido, el funcionario nacional destacó que el orden fiscal y monetario trajo previsibilidad, algo que “el país no ha tenido nunca”.
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Las palabras de Caputo llegan en un momento especialmente sensible. Con números flojos en materia de actividad, empleo y salario, crece la demanda para que el Gobierno “haga algo”. Sin embargo, el titular del Palacio de Hacienda dejó claro que se apunta a mejorar la productividad a partir de reformas estructurales en vez de recurrir a licuaciones monetarias. En ese sentido, tildó de “momias y miserables” a los que buscan “una Argentina pobre para pagar salarios pobres”.
A poco más de un año de las elecciones, el Gobierno sigue dejando en claro que la restricción monetaria continuará, con el objetivo de mantener la desaceleración inflacionaria y que el dólar permanezca bajo control.
En septiembre, la inflación se mantendría debajo del 2%, pero la mayoría de las consultoras proyecta un leve rebote después del 1,7% de agosto, que fue el menor nivel del año. En las últimas semanas se notó algo más de presión sobre el precio de los alimentos, lo que impediría perforar los valores del mes anterior. Por otra parte, es probable un aumento del precio de los combustibles por parte de YPF, más allá del 1% anunciado, que de suceder impactaría en el índice de octubre.
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En ese contexto, el jefe de la cartera económica buscó llevar serenidad respecto al comportamiento del dólar para el período que resta hasta las elecciones presidenciales. No solo por la escasez de pesos, sino además por los recursos que tendría el Gobierno a mano para responder en caso de mayor demanda de la moneda estadounidense por una eventual incertidumbre preelectoral.
En un cuadro, Caputo mostró que cuenta con USD 40.000 millones entre los swap de China y Estados Unidos, se suman las compras de reservas de este año (otros USD 20.000 millones según detalló) y USD 15.000 millones más a través del mercado de futuros, lo que suma un total de 75.000 millones de dólares. A eso agregó las divisas que ingresarán por los proyectos contemplados en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) el año que viene, estimando en USD 6.300 millones, y un adicional de USD 3.000 millones por el saldo de la balanza comercial, por encima de lo registrado este año.
En otro tramo de su presentación, el funcionario sacó a relucir la herencia recibida y destacó los logros de la gestión de Javier Milei. Aseguró con orgullo haber resuelto los desajustes económicos previos sin acudir a “artimañas del pasado” e hizo una promesa contundente: “Por primera vez en nuestra historia vamos a tener cuatro años consecutivos de equilibrio financiero”.
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Para sustentar su optimismo, el funcionario mencionó los números de la balanza comercial, remarcando que Argentina está operando con récords en los ingresos de divisas y niveles de exportación. Del mismo modo, proyectó que el modelo económico “seguirá generando cada vez más dólares”, quitando peso a las demandas de devaluación de ciertos sectores industriales.
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