Muy negativa resultó la operatoria de la última semana, tanto para acciones como bonos soberanos. El riesgo país se disparó más de 80 puntos básicos, a máximos en seis meses, los ADR cedieron a sus cotizaciones en dólares más bajas desde marzo, el BCRA apenas absorbió divisas del mercado y el dólar alcanzó nuevos máximos.
Como síntesis, la Bolsa porteña encadenó cinco caídas consecutivas, mientras que los bonos tuvieron una serie de diez ruedas negativas hasta el viernes.
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En los EEUU las tasas de los bonos del Tesoro, en la zona de 5% anual por primera vez en dos décadas, fue un contrapeso para los negocios de Wall Street, que mantuvieron fuerza compradora por la demanda de compañías tecnológicas.
Para el mundo emergente la efervescencia de las tasas fue un lastre mayor. Los bono soberanos en dólares -Globales y Bonares- cayeron 3,6% en promedio y las emisiones a mayor plazo tuvieron pérdidas semanales superiores a 4 por ciento.
El riesgo país de JP Morgan llegó a marcar el viernes al mediodía 628 puntos básicos, un máximo desde el 30 de marzo. El indicador redondeó un alza de 84 unidades (+16%), en los 609 puntos básicos.
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Eric Ritondale, economista Jefe de Puente, explicó que “la suba reciente del riesgo país y la presión observada sobre la curva de deuda soberana responden a una interacción de factores donde el frente internacional actúa como el principal disparador, combinándose en el plano doméstico con datos de actividad económica más débiles y un menor ritmo de compras netas de reservas”.
“A nivel internacional, el catalizador dominante de las últimas jornadas es el marcado incremento en los rendimientos de la deuda soberana en EEUU y otras economías desarrolladas, con las tasas del tramo largo estadounidense superando cualquier registro posterior a la crisis financiera de 2008/09 y alcanzando máximos de 25 años -el rendimiento del bono del Tesoro de EEUU a 10 años hoy llegó a superar el 5,20%-”, continuó Ritondale.
Matías Migliore, Team Lead Estrategias & Trading IFA en Balanz Capital, precisó que “la semana estuvo caracterizada por una marcada debilidad para la deuda soberana en dólares. El sell-off puede ser explicado tanto por factores externos -Treasuries en alza, con la tasa a 10 años tocando 5,20%- como locales -suba del riesgo país, menores compras del BCRA en el mercado, caída de la actividad económica-, aunque incluso en los días de mejores condiciones para la renta fija emergente, los bonos no lograron acompañar el movimiento”.
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“La debilidad del mercado también se extendió a las acciones que tuvieron una mala semana. Las petroleras no fueron la excepción, mostrando una floja performance a pesar de que el Brent sigue en torno a los USD 100″, acotó Migliore.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires resignó un 4,3% en pesos, a 2.893.751 puntos, un piso desde el 20 de agosto, mientras que medido en dólares -según la paridad del “contado con liqui”- cayó 6,5% y quedó debajo de los 1.800 puntos por primera vez desde el 6 de marzo.
Entre las acciones y ADR de compañías argentinas negociadas en dólares en Wall Street hubo bajas generalizadas, encabezadas por Edenor (-12,9%). Le siguieron Banco Macro (-10,1%), Banco Supervielle (-9,6%), Banco Francés (-9,6%) y Grupo Galicia (-7,9%). Con el precio del petróleo que quedó casi al mismo valor que el viernes 18 (USD 104 el barril de Brent para noviembre), el ADR de YPF cayó 4,4% y Vista Energy cedió 4,9 por ciento.
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“Los mercados internacionales enfrentaron una semana de mayor presión sobre las tasas y fuerte volatilidad en los bonos, ante un sesgo más restrictivo de los principales bancos centrales. En Argentina, pese al sólido superávit comercial y al acceso a financiamiento internacional de sectores estratégicos, los activos locales cerraron con fuertes caídas, mientras la contracción de la actividad y las dudas sobre la recuperación del salario real sumaron cautela al escenario financiero”, reseñó TSA Bursátil.
José Ignacio Thome, analista Senior de Equity de Grupo SBS, aportó que “el eje internacional volvió a ser doble, esta vez tironeado entre el frente geopolítico y el de tasas, con PMI (Purchasing Managers’ Index o Índice de Gerentes de Compras) de EEUU sorprendiendo fuerte al alza que reavivaron la presión inflacionaria. En ese contexto, la tasa del bonos del Tesoro a dos años saltó a 4,9% y la probabilidad de una suba de 25 puntos básicos en la reunión de la Fed en octubre superó el 65%, mientras la del bonos del Tesoro a diez años llegó a 5,15% y a 30 años tocó 5,45%, máximos desde julio de 2007 y junio de 2004, respectivamente”.
Los datos macroeconómicos de Argentina tampoco acompañaron. Un informe del equipo de Research de Adcap Grupo Financiero indicó que “la actividad económica se debilitó fuertemente en julio, con una caída del EMAE de 2,9% mensual desestacionalizado y 1,4% interanual, lo que refuerza la visión de que la recuperación continúa siendo frágil y muy desigual”.
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“Al mismo tiempo, la pobreza aumentó al 32,3% de las personas en el primer semestre de 2026, desde el 28,2% en el segundo semestre de 2025, mientras que la indigencia subió al 7,5%. De cara a los próximos meses, sin embargo, vemos margen para una mejora en la situación de los hogares, dado que el proceso de desinflación ya se ha normalizado en gran medida, lo que debería respaldar una recuperación gradual de los ingresos reales”, añadió el reporte de Adcap.
“Como consecuencia directa de estos indicadores desfavorables, el fantasma de una recesión técnica acecha con fuerza al tercer trimestre del año. La acumulación de cifras en rojo complica de forma severa cualquier expectativa de recuperación en el corto plazo”, comentó Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital.
“Las ventas no evolucionan igual para todos. Mientras los sectores ligados a la energía mantienen números positivos, las compañías vinculadas al mercado interno enfrentan caídas, menor masa salarial y un escenario cada vez más desigual”, advirtió un informe de la gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia.
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El dólar estuvo más demandado en el mercado de cambios y cerró en su precio máximo nominal de 1.525,50 pesos. En la última semana sumó once pesos o 0,7%, mientras que en el transcurso de septiembre la ganancia es de 17 pesos o 1,1 por ciento.
El BCRA fijó un techo para su régimen de bandas cambiarias en los 1.912,76 pesos. El dólar mayorista se ubica ahora a 387,26 pesos o 25,4% del límite máximo para la flotación administrada.
“En Argentina, el problema no parece estar del lado de la oferta de dólares. El superávit comercial alcanzó USD 2.187 millones en agosto, las liquidaciones del agro superarían USD 3.300 millones en septiembre y las colocaciones de deuda offshore ya suman USD 1.650 millones. Sin embargo, el BCRA acumula compras por apenas USD 238 millones en el mes, mientras el dólar mayorista llegó a superar los $1.520: la demanda privada está absorbiendo una parte creciente de la oferta disponible”, puntualizó GMA Capital.
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El BCRA compró solo USD 29 millones en la semana -el viernes no intervino-, mientras que las reservas internacionales brutas retrocedieron en USD 1.544 millones, a USD 48.245 millones, piso desde el 13 de julio 2026, principalmente por pagos de deuda soberana -el viernes se cancelaron casi USD 800 millones con el FMI-.
El dólar al público quedó ofrecido $1.545 para la venta en el Banco Nación, también máximo nominal. Sumó diez pesos o 0,7% desde el viernes anterior. El BCRA informó que en entidades financieras el dólar minorista promedió $1.545,12 para la venta y $1.493,40 para la compra.
El dólar blue también avanzó diez pesos, a $1.560, y a diez pesos de distancia de su récord de $1.570 del 28 de julio.
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