Desde Nueva York - Este viernes en Nueva York, la tradicional ceremonia de apertura de la jornada bursátil en la Bolsa de Comercio de Nueva York (NYSE) tuvo a la cementera argentina Loma Negra como protagonista. El evento, realizado a propósito del centenario de la compañía, congregó a Marcelo Mindlin, presidente del directorio, al CEO Sergio Faifman y a representantes de los fondos internacionales que integran el nuevo grupo controlante. En ese marco, el empresario argentino dueño de Pampa Energía, TGS y SACDE aseguró que detrás de la compra de la tradicional empresa de Olavarría está la expectativa de una recuperación para la industria de la construcción en Argentina tras años de caída.
La semana en Wall Street marcó un hito para la empresa, que cotiza en ese mercado desde 2017. Los directivos participaron del tradicional toque de campana, en coincidencia con el aniversario que se cumplió el miércoles pasado. En conversación con peridodistas, Mindlin subrayó el impacto potencial de los grandes proyectos de energía y minería previstos bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI): “Con USD 150.000 millones de inversiones proyectadas bajo el RIGI, entre proyectos aprobados y en evaluación, Argentina va a tener una demanda enorme de empleo y proveedores. Los grandes proyectos de energía, minería e infraestructura van a necesitar insumos estratégicos como el cemento y Loma Negra tiene la escala y la capacidad para poder acompañar esa demanda”, afirmó en uno de los salones del NYSE.
El control accionario de Loma Negra pasó formalmente a manos argentinas el 6 de abril de este año, tras la implementación definitiva del plan de reestructuración judicial de la casa matriz brasileña, Grupo Mover (ex Camargo Correa). La operación, aprobada por la justicia paulista y el 99,99% de los acreedores, involucró un aporte de USD 110 millones de capital fresco al consorcio conformado por LATCEM (vehículo de inversión encabezado por Mindlin), Redwood Capital Management y Moneda–Patria Investments, además de la participación de acreedores reestructurados. Como resultado, la compañía dejó atrás una etapa de control extranjero y retornó a una conducción argentina después de más de dos décadas. El nuevo esquema dejó a la empresa sin vencimientos de deuda significativos por los próximos cinco años y con un directorio encabezado por Mindlin, mientras Faifman continuó como CEO para asegurar la continuidad operativa.
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Durante una conferencia con la prensa en Nueva York, Faifman describió un escenario de transición para la industria del cemento. Según explicó, “los 100 años nos encuentran en una situación en la que, tras un año 2022 fue récord -la industria fueron cerca de trece millones de toneladas, un poco más- tuvimos una caída importante en el 2024 de veinticinco por ciento. El año pasado se recuperó cinco por ciento y este año hasta hoy está flat”. Para el ejecutivo, al sector “todavía le está costando la recuperación” y el desempeño positivo aún depende de factores estructurales.
Faifman remarcó que la economía argentina todavía tiene mucho que recorrer. “ Lmacro está mucho mejor de lo que vos veías hace un tiempo atrás. Todavía lo que tiene que ver con la micro le sigue faltando”, dijo. Explicó además que la obra pública nacional se encuentra en “virtualmente cero”, aunque reconoció que algunas provincias y municipios impulsan proyectos propios. y puntualizó que la rentabilidad de la construcción nueva en el sector privado sigue limitada porque “hoy lo que está faltando no es que el precio de la construcción baje, lo que tiene que subir es el precio de venta del metro cuadrado”.
Todos esos factores golpean sobre la actualidad, aunque el ejecutivo sostiene que eso -de a poco- tiene que cambiar.
Al abordar el presente del mercado inmobiliario, Faifman sostuvo que “la mayoría de los países, el metro cuadrado se vende con crédito hipotecario. Argentina tiene crédito hipotecario cero”. El CEO afirmó que la reactivación depende en gran parte de la disponibilidad de financiamiento: “Sin financiamiento, sin crédito hipotecario, es difícil”.
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Como Mindlin, el directivo proyectó una recuperación del sector ligada al avance de obras de infraestructura, minería y energía: “Va a revivir primero con obra de infraestructura, que la vas a tener que hacer, no importa quién la haga, si el Estado o privados”. También apuntó que “la otra es todo lo que tiene que ver con minería y proyectos que hay hoy, todos los proyectos de RIGI, que hoy todavía están como anuncios. La verdad es que todavía no están empezando, pero todos esos proyectos van a traccionar”.
Al analizar la incidencia del tipo de cambio en la actividad, Faifman aclaró: “no se puede volver a la brecha, el dólar no es lo que hoy nos preocupa porque no sirve de nada crecer 25% un año y derrumbarte al otro, yo prefiero la estabilidad y crecer al 2% o 3% anual”. Pero, en otro tramo, aclaró: “Mantener durante mucho tiempo un tipo de cambio que esté abajo de la inflación no es sostenible. O sea,como digo una cosa digo la otra. ¿Por qué? Porque cada mes vos vas encareciendo todo en dólares. Con lo cual no es sostenible, claramente, para mí”. Aún así, Faifman desestimó que una devaluación pueda impulsar por sí sola la actividad: “El tipo de cambio más alto no soluciona...”, sostuvo, e insistió en que la clave para el repunte reside en el financiamiento y en la reactivación de grandes obras.
Según los resultados correspondientes al segundo trimestre de 2026, informados por la compañía el jueves previo al toque de campana, Loma Negra registró ingresos netos por ventas de $238.053 millones (aproximadamente USD 166 millones), lo que representó un crecimiento interanual del 2,1% en moneda local. El segmento de cemento impulsó el avance con una mejora del 2,2%. El EBITDA ajustado consolidado alcanzó $48.175 millones, una caída de 2,5% interanual en pesos, aunque la medición en dólares mostró una recuperación del 12,5% excluyendo efectos contables. El margen EBITDA descendió a 20,2%, mientras la ganancia neta trepó a $7.043 millones, impulsada por una menor carga financiera.
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En cuanto a la estructura financiera, Loma Negra redujo su deuda neta a $273.650 millones (USD 185 millones), una baja del 20% interanual, y el ratio de apalancamiento se ubicó en 1,30 veces el EBITDA ajustado de los últimos doce meses. Por volúmenes, la compañía vendió 1,19 millones de toneladas de cemento, albañilería y cal, un retroceso del 1,4% interanual; el hormigón disminuyó 18,6% y los agregados, 12,2%. El segmento ferroviario, en cambio, mostró un alza del 10,1%.
Faifman describió que “el nivel de producción es similar al del año pasado, digamos, no, no cambió demasiado, no estás marchando...”. Explicó que la firma opera cerca del 50% de su capacidad instalada y una cuota de mercado de la empresa que se mantiene en torno al 45%.
El CEO remarcó que, pese a la caída del volumen en los últimos años, la compañía preservó el empleo directo: “Si mirás el lado positivo, te diría que del 2022 para acá, a pesar de haber caído el volumen, no hemos sacado gente”. Para Faifman, la recuperación a los niveles previos de actividad podría requerir tres o cuatro años, aunque proyectó crecimientos para el segundo semestre de 2026 y para el año siguiente.
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