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El dato que ilusiona a una láctea santafesina en crisis: una de sus plantas volvió a producir y esperan otra reactivación

Los trabajadores serán convocados de manera progresiva, aunque la reincorporación alcanzará únicamente a una pequeña parte de la dotación que la empresa tenía antes de la paralización

El acuerdo establece que la reactivación se llevará adelante mediante un contrato de fasón

La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) informó la firma de un acuerdo para la reactivación parcial y transitoria de la planta industrial de Lácteos Verónica, ubicada en la localidad de Suardi, Santa Fe, con el objetivo de retomar gradualmente la producción y preservar las fuentes laborales, en un contexto en que la compañía debe 8 meses de sueldo y la actividad se encuentra paralizada desde principios de año.

Según el comunicado del gremio, el acuerdo establece que la reactivación se llevará adelante mediante un contrato de fasón suscripto con la empresa Copalac S.A.S., que asumirá la producción de quesos en la planta de manera temporal.

Asimismo, se informó que los trabajadores “que se desempeñan en dicha planta serán convocados para incorporarse de manera progresiva y en función de los requerimientos y necesidades de dicha producción”.

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En una primera etapa, serán reincorporados entre 60 y 70 trabajadores, lo que representa apenas el 10% de los cerca de 700 operarios que la empresa empleaba antes de la crisis.

Actualmente, la empresa tiene 438 trabajadores sujetos a convenio en sus 3 plantas y sus 2 depósitos; pero desde enero de este año hay 320 que no trabajan ni cobran.

Los trabajadores que se desempeñan en dicha planta serán convocados para incorporarse de manera progresiva

En materia laboral, ATILRA indicó que Copalac S.A.S. asumirá responsabilidad solidaria, en los términos del artículo 30 de la Ley de Contrato de Trabajo, respecto de las obligaciones laborales y de la seguridad social de los empleados que se incorporen a prestar tareas en el marco del contrato de fasón.

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No obstante, “ATILRA deja constancia que no se trata de una solución de fondo sino parcial y transitoria”, sostiene el comunicado, que agrega que la medida busca propiciar la reactivación de la planta, preservar los puestos de trabajo y mantener la paz social en la comunidad, sin renunciar a las acciones y reservas legales ya planteadas en sede administrativa.

Esto forma parte de una serie de convenios que el sindicato impulsa con grupos de empresarios y tamberos. Se reactivaron algunas plantas como La Suipachense, Sudamericana, Gran Porte y ahora Suardi. Según fuentes del sector, en los próximos días podría volver a funcionar también la planta de Verónica en Clason.

“La producción de leche va a ser muy grande este año y toda esa materia prima hay que elaborarla. Las lácteas están viendo un buen futuro de la lechería”, explicaron.

Antecedentes de la crisis

La situación de la láctea Verónica comenzó a agravarse en abril del año pasado, cuando la empresa empezó a evidenciar serias dificultades para cumplir con el pago de salarios y acumuló atrasos con los productores lecheros que la abastecían.

En ese contexto, marcado por la retracción del consumo, el incremento de los costos productivos, una cadena de valor poco competitiva y la concentración del mercado, la compañía intentó acceder a un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) con el objetivo de reducir su plantilla en alrededor de 200 trabajadores. Sin embargo, la solicitud no prosperó.

La situación de la láctea Verónica comenzó a agravarse en abril del año pasado

Con el paso de los meses, la crisis financiera se profundizó y alcanzó a toda la cadena de pagos. Referentes del sector estiman que la deuda con los tamberos llegó a ubicarse en torno a los USD 50 millones, una situación que terminó comprometiendo el abastecimiento de leche cruda y redujo drásticamente la capacidad operativa de la empresa.

Frente a este panorama, en septiembre del año pasado, y con la intervención del gobierno de Santa Fe, la firma logró un acuerdo transitorio para sostener parte de su actividad. El esquema consistió en producir a fasón para otras compañías del sector, entre ellas Saputo y la marca Punta del Agua.

Esa alternativa permitió mantener en funcionamiento algunas líneas de producción y ponerse al día con parte de los salarios adeudados, aunque no alcanzó para resolver las obligaciones pendientes con tamberos, proveedores de insumos y prestadores de servicios.

De acuerdo con fuentes del sector, durante ese período continuaron acumulándose compromisos impagos con distintos proveedores, incluidos servicios industriales, mantenimiento, transporte y logística necesarios para el funcionamiento de las plantas.

El acuerdo estuvo vigente hasta el 8 de enero de este año. Una vez concluido, la empresa volvió a enfrentar dificultades para financiar la compra de materia prima, lo que aceleró la desaceleración de la actividad productiva.

En cuestión de semanas, la operatoria quedó prácticamente paralizada. Las calderas dejaron de funcionar, el servicio de transporte que trasladaba al personal hacia las plantas fue suspendido y la compañía volvió a registrar demoras en el pago de los salarios.