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Lluvia bendita: cómo impacta el clima en la cosecha de dólares que espera el Gobierno

Las últimas precipitaciones en gran parte de la zona núcleo alivió a productores y al equipo económico. Diferentes estimaciones por la caída de las cotizaciones internacionales

"Está un poco comprometido el potencial de hablar de una campaña superadora. Cuando parecía que íbamos a ganar el partido por goleada, hoy hay un final abierto”, dijo a Infobae el jefe de Estimaciones Agrícolas de la entidad, Cristian Russo (Reuters)

La llegada de las lluvias en gran parte de la zona núcleo, y los pronósticos de que continúen en los próximos días, generó un fuerte alivio en el sector agropecuario, y también en el Gobierno, que espera ansioso la llegada de marzo y abril para comenzar a ver los frutos de la cosecha gruesa, que no sólo implicará un ingreso importante en materia de retenciones sobre las exportaciones, sino que aliviará bastante el escenario cambiario y la posibilidad de que el Banco Central (BCRA) pueda avanzar en la acumulación de reservas.

Sin embargo, los analistas privados, y hasta los funcionarios de Economía, observan con inquietud lo que pueda suceder en materia climática en las próximas semanas y por eso por ahora prefieren ser cautelosos.

Quienes hacen proyecciones de cosecha, como las Bolsas de Cereales de Buenos Aires y la de Comercio de Rosario, están esperando algunos días más para actualizar los pronósticos, pero los que se aventuraban a prever una campaña por demás de buena ya sacaron los pies del acelerador.

Es el caso de la Bolsa de Rosario, que había estimado un nivel de producción de maíz de 59 millones de toneladas, y de 52 millones de toneladas de soja, frente a 36 millones y 20 millones de toneladas, respectivamente, alcanzadas el año pasado, y ahora se ha tornado menos auspicioso.

Esos números aún no fueron modificados, pero desde la entidad reconocieron que “está un poco comprometido el potencial de hablar de una campaña superadora. Cuando parecía que íbamos a ganar el partido por goleada, hoy hay un final abierto”, dijo a Infobae el jefe de Estimaciones Agrícolas de la entidad, Cristian Russo.

En un escenario normal, el cálculo les daba una estimación de 56 millones de toneladas para maíz y 50 millones para soja, pero en enero apostaron a más porque el contexto lo ameritaba. “Ahora tenemos que ver qué pasa con las lluvias para ver si podemos sostener estos números o si empezamos a recalcular para atrás”, remarcó el ingeniero agrónomo.

Las proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires se mantienen en 56,5 millones de toneladas para el maíz y 52,5 millones para soja, “números que representan un aumento notable del 150% para la producción de soja en comparación con la campaña pasada, cuando se alcanzaron solo 21 millones de toneladas, la cifra más baja registrada por la bolsa desde sus registros”, afirmó a este medio Ramiro Costa, gerente de Estudios Económicos de la institución.

Con respecto al maíz, la proyección actual muestra un incremento del 66% desde las 34 millones de toneladas producidas en la campaña anterior. En particular, esta última cifra posiciona a la cosecha de maíz de esta campaña como la más alta registrada por la Bolsa de Cereales.

Consultado sobre si sostendrán estos cálculos en el actual contexto climático, Costa explicó que “la falta de lluvias durante los últimos 15 días, combinada con altas temperaturas, ha deteriorado la condición de los cultivos, afectando principalmente a los maíces y sojas de siembra tardía” y “este escenario ha comprometido el rendimiento potencial de estos cultivos”.

"La falta de lluvias durante los últimos 15 días, combinada con altas temperaturas, ha deteriorado la condición de los cultivos, afectando principalmente a los maíces y sojas de siembra tardía" dijo Ramiro Costa de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (Reuters)

Las lluvias pronosticadas para los próximos días podrían mitigar este deterioro, por lo que se hará una evaluación del impacto en los próximos días para determinar las consecuencias exactas sobre la producción. Por eso, todavía la Bolsa no pueden determinar la posible pérdida en materia de ingresos de divisas.

Hasta ahora, si se consideran las estimaciones productivas actuales, “se espera un aporte de USD 34.341 millones por concepto de exportaciones del complejo de cereales, oleaginosas y subproductos”, lo que implicaría un crecimiento de USD 11.112 millones respecto a la campaña 22/23, pero se ubicaría un USD 9.462 millones por debajo de lo registrado en el ciclo 21/22, precisaron fuentes de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Al actual escenario de incertidumbre climática, se le suma la tendencia a la baja que están registrando los precios internacionales de las materias primas agrícólas, que cayeron fuerte respecto de igual período del año previo.

Precios internacionales en baja

La cotización de la soja cayó 18% en un año (pasó de USD 455 la tonelada a USD 375), mientras que la del maíz mermó 10% (de USD 210 a USD 190 la tonelada).

En los aceites también hubo fuertes disminuciones, al igual que en las harinas (25%, en el caso de los subproductos de la soja). Y la tendencia es bajista, en un contexto de alta producción en los Estados Unidos y en Brasil.

El consultor Pablo Adreani dijo a Infobae que “la caída de los precios internacionales tuvo un efecto mucho más negativo que la sequía del año pasado” y se mostró pesimista en cuanto a las proyecciones de cosecha gruesa.

Para Adreani la caída de los precios internacionales tuvo un efecto mucho más negativo que la sequía del año pasado y se mostró pesimista en cuanto a las proyecciones de cosecha gruesa y del aporte de divisas

Adreani agregó que podría esperarse una merma de entre 15% y 20% en los niveles de producción respecto de lo estimado antes del nuevo escenario climático y ello tendría implicancias directas en el ingreso de divisas. Sus estimaciones para soja muestran que habría un saldo exportable de 4 millones de toneladas; de maíz 28 millones; de aceite de soja 4,2 millones y de harina de soja 21 millones de toneladas.

En total, producto de la merma en producción sumado a la baja de precios, el resultado sería, según Adreani, una disminución en el ingreso de divisas de USD 2.381 millones respecto de la campaña anterior.

Según el analista, en la primera semana de febrero, las pérdidas de rendimientos y producción por la ola de calor, agravando aún más la situación luego de un enero sin lluvias, se estiman en 21,2 millones de toneladas, entre los dos principales cultivos, 11,2 millones de toneladas de maíz y 10 millones de toneladas de soja.

“Con la perdida de producción, saldos exportables, y menor molienda de soja proyectados con este nuevo escenario climático, el ingreso de divisas se proyecta ahora en USD 26.000 millones versus USD 28.000 millones de la cosecha anterior. La mayor producción 2024 estimada para soja y maiz, con respecto al peor año de sequía registrado en el 2023, no fue suficiente para poder compensar la fuerte baja que se produjo en los precios internacionales”, explicó Pablo Adreani.

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