El divertido video viral sobre los “zombies” que se deshacen de pesos antes de las elecciones

El panelista de Multiverso Fantino, Sergio “Tronco” Figliuolo, se destacó con un relato respecto de la manera en que los argentinos con pesos en la mano adelantan consumos en el shopping ante el temor a un nuevo shock inflacionario

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Sergio Figliuolo, alias “Tronco”, describe el frenesí de consumo previo a las elecciones

A horas de las elecciones la incertidumbre domina las decisiones económicas de empresas, inversores y hasta de consumidores minoristas. Con la memoria del fogonazo inflacionario posterior a las PASO de agosto todavía fresca, la cercanía de los comicios de este domingo y la enorme disparidad entre las propuestas económicas de los candidatos en pugna hace que la cobertura esté a la orden del día. Pero las coberturas no se dan exclusivamente en forma de demanda de dólares y se sienten también en los comercios minoristas, supermercados y hasta shoppings.

Una divertida intervención de Sergio Figliuolo, alias “Tronco”, en el programa Multiverso Fantino de Neura Media describió como nadie los comportamientos preventivos que están adoptando los consumidores argentinos para cubrirse ante el temor a un sacudón inflacionario o cambiario tras las elecciones de este domingo.

“Tuve que ir al Unicenter a darle una mano [....] a despachar unos paquetes. Parecía que era la noche de navidad a las 2 y media de la tarde”, graficó el panelista del programa que conduce Alejandro Fantino.

““Tuve que ir al Unicenter {....) a despachar unos paquetes. Parecía que era la noche de navidad a las 2 y media de la tarde. (...) Zombies eran” (Figliuolo)

“Estaba la gente, estaba con los pesos, estaba tipo The Walking Dead”, bromeó antes de ejemplificar, imitando a zombies, cómo los consumidores compraban cualquier cosas con tal de no quedarse con pesos en la mano.

Zombies eran, loco (...) vamos a gastar, vamos a gastar”, continuó.

El enfoque en tono de humor de Figliuolo se volvió rápidamente viral porque ayudó a graficar un fenómeno que se vivió luego de las PASO y que, llegando a las generales de este domingo, parece haberse adelantado. Ahora, la reacción tradicional de adelantar consumos ante la expectativa de una escalada inflacionario parece estar sucediendo antes de que se conozcan los resultados de las urnas.

Por ejemplo, la situación es muy palpable en algunas cadenas y sucursales de supermercados y bocas de cercanía. Se perciben en las góndolas problemas de abastecimiento de alimentos y productos de limpieza y tocador que ya se venían observando, tímidamente, en los últimos meses.

Confluyen dos factores que hacen eclosión: por un lado, la oferta es limitada porque los proveedores tienen control de precios en las grandes cadenas y no están dispuestos a vender más que el volumen del año pasado. Por otro, la demanda en este canal creció muy fuerte por el diferencial de precios que existe con el canal tradicional (los autoservicios y almacenes) y, en los últimos días, por la necesidad del consumidor de comprar hoy lo que mañana será más caro.

Desabastecimiento
Desabastecimiento

Según informó hoy Infobae, en las cadenas hablan de la categoría bebidas como una de las más complicadas -incluso anticiparon que una importante firma del rubro ya envió una lista con aumentos del 35% para aplicar a partir del lunes-, pero también hay problemas con el arroz, el aceite, las pastas y los productos de limpieza y tocador, muchos de los cuales son importados.

Un fenómeno similar se ve en el sector automotor, donde los consumidores se apuran a cerrar compras de autos cero kilómetro. En el proceso, aceptan sobreprecios importantes y toleran fechas de entrega muy dilatadas en el tiempo, todo a cambio de fijar los precios actuales.

El clima, así descrito, es similar al de las horas después de la sorpresiva victoria de Javier Milei en las primarias del 13 de agosto. En los días siguientes, la falta de stock se notó en corralones, concesionarias, supermercados y todo tipo de rubros. En algunas locaciones porteñas, como en el barrio de Once, algunos comercios ahorraron tiempo con carteles que anunciaban un plus de entre el 20% y el 30% a todos los precios que figuraban en las góndolas.