
El ministro de Economía, Martín Guzmán, se presentó en el AmCham Summit 2022, el evento anual de las empresas estadounidenses que operan en el país y habló, en clave de mensaje hacia la interna oficialista, sobre evitar “medidas cortoplacistas” y ubicó al Gobierno de Alberto Fernández en un lugar intermedio entre las ideas económicas del kirchnerismo y las de la oposición.
En medio de una semana clave para su gestión, en la que se definen aumentos de tarifas, se conocerá un mal dato de inflación de abril y el inicio de la primera revisión trimestral del programa acordado con el FMI. “Guarda con salirnos con un espacio de sentido común, ya sea de un lado o de otro”, dijo en medio de la interna que lo tiene como blanco de críticas de un sector de la coalición de Gobierno.
En diálogo con Facundo Gómez Minujin, presidente y senior country officer de J.P. Morgan para Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, Guzmán se refirió a la dinámica inflacionaria que vive la economía.
“El mundo está yendo hacia niveles de inflación superiores a los que fueron las últimas décadas, pero Argentina la inflación ha estado presente en la mayor parte de la historia reciente de la Argentina. Y esto tiene que ver con un conjunto de factores que hace que la economía Argentina se comporte en forma intranquila”, dijo.
“Ahora el foco está en un sentido común sobre qué cosas funciona y qué cosas no funcionan”, agregó Guzmán. “La inflación tiene múltiples causas. Primero se ataca con un programa económico que sea consistente. Si no hay recuperación no hay estabilización posible, y por otro lado se conecten el mediano plazo con el corto plazo. Hacer cosas que tienen un foco cortoplacista que termina generando crisis es lo que buscamos evitar”, agregó.

“Un programa económico tiene que tener un componente fiscal, un componente monetario y un componente cambiario. Desde el punto de vista fiscal hay que actuar con seriedad. La Argentina debe ordenar sus cuentas públicas porque sino siempre tendrá problemas de deuda o inflación. ¿Se puede hacer de golpe? No, porque implicaría interrumpir la recuperación”, argumentó. “Guarda con salirnos con un espacio de sentido común, ya sea de un lado o de otro”, dijo.
“En los últimos años, además, sistemáticamente el BCRA financia al Tesoro. En una economía bimonetaria eso es un problema. Hay poca confianza en la moneda local y muchas decisiones o transacciones se toman en moneda extranjera. Hay que ir construyendo confianza. Por eso es que hay que ir reduciendo convergiendo a cero, de una manera que sea sensata”, dijo Guzmán. “Eso es lo que hemos trazado y lo venimos cumpliendo. Lo que falta es anclar expectativas”, agregó.
Consultado por la coordinación de precios e ingresos, Guzmán dijo que “juegan su rol, pero para que sean efectivos tiene que funcionar el resto”, es decir, mencionó, “un programa consistente que incluya acumulación de reservas. Si queda aislado, no tiene efecto. La inflación tiene un componente central de expectativas”, concluyó al respecto.
Sobre la coyuntura económica, Guzmán aseguró que “la recuperación es fuerte, y el primer trimestre de 2022 nos encuentra con una actividad que se sigue recuperando”. De todas formas, dijo que el salario aún necesita recuperar su poder de compra tras la aceleración de los índices de inflación de los últimos meses: “Apuntamos a que el poder de compra del salario se recupere”.
Respecto al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el jefe del Palacio de Hacienda dijo que “se trabajó con la lógica de construir un sentido común sobre lo que hace falta. Las metas queremos cumplirlas por nosotros, es lo que necesitamos para una economía sana”, defendió. En estos días el organismo y el Poder Ejecutivo discutirán una recalibración de proyecciones como inflación y subsidios, y el staff evaluará el cumplimiento de las primeras metas trimestrales.
“Es importante que el crecimiento se de con crecimiento de reservas y que en 2023 nos encuentre con dos años de crecimiento y un frente externo que nos permita seguir creciendo. En ese marco buscamos repriorizar dentro de lo que ya hemos trazado”, dijo Guzmán. De esa forma, confirmó que no habrá cambios en las metas centrales -fiscales, monetarias y de reservas- del programa consensuado con el FMI.

Por último, en clave internista, Guzmán ubicó en un sector “intermedio” al Gobierno de Alberto Fernández en términos de política económica, en el medio de dos puntas: las ideas del kirchnerismo y las de la oposición. “La economía no funciona en un vacío, sino en un contexto de relaciones de poder. La situación política y social es clave para el desempeño porque tiene un impacto en la expectativas”, comenzó el ministro.
En ese sentido, dijo que el Poder Ejecutivo trabaja “para que haya más certidumbre”. De toda formas, dijo que “hay espacio para más y ahí hace falta construir un entendimiento”, continuó. “El país necesita ciertos consensos. La sostenibilidad de la deuda externa es necesario para cualquier camino de desarrollo. La sostenibilidad fiscal también es un activo. La estabilidad es un activo para el país”, aseguró el funcionario.
Y mencionó luego: “Hoy no vemos solo diferencias dentro de la posiciones de coaliciones de gobierno, sino también en los distintos frentes políticos sobre cosas que ya se hicieron y no funcionaron”, dijo antes de apuntar no solo al plan económico de la oposición sino también al del kirchnerismo, al que considera “cortoplacista”.
Pidió en ese marco “que el debate público sea constructivo” y dijo que hubo ideas “que no funcionaron, de un lado ni del otro”, disparó. Guzmán, este lunes, había cuestionado fuertemente la “consistencia” de la política económica de los últimos años del mandato presidencial de Cristina Kirchner, principalmente por el elevado déficit fiscal y la carga de subsidios en el presupuesto.
“Acá hay una convicción fuerte. Vamos a seguir avanzando, es lo que el Presidente plantea, es algo que le hace bien a la Argentina. Lo que hoy Alberto Fernández plantea, conecta el corto y el mediano plazo para construir futuro en la Argentina”, concluyó.
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