“Las monedas digitales son el futuro del sistema financiero de Rusia. A medida que la economía se vuelve más online, serán el futuro de los sistemas financieros y serán el futuro del sistema financiero de Rusia”.
Así dijo a la cadena norteamericana CNBC la presidente del Banco Central de Rusia, Elvira Nabiullina, y fue suficiente para que algunas alarmas sonaran en EEUU.
“Si Rusia, China e Irán crean cada uno monedas digitales del banco central para operar fuera del dólar y otros países les siguen, sería alarmante”, dijo poco después por la misma cadena, especializada en economía y el mundo de las finanzas, Michael Greenwald, un exfuncionario del Tesoro de EEUU, y por lo tanto no limitado por la prudencia que caracterizan las declaraciones oficiales.
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Tampoco Nabiullina, que antes de ser la máxima autoridad monetaria rusa fue asesora económica del presidente Vladimir Putin, había sido tan diplomática cuando se refirió al “riesgo persistente” de las sanciones económicas de EEUU y se refirió a la necesidad de un sistema de pagos rápido y barato para ponerse a salvo de ese riesgo.
Las monedas digitales, dijo, pueden llenar ese eventual vacío. “Creo que es el futuro de nuestro sistema financiero porque se correlaciona con este desarrollo de la economía digital”, afirmó Nabiullina.
Prueba rusa
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En octubre del año pasado Rusia publicó un documento de consulta sobre el “rublo digital”, que tendría exactamente el mismo valor del rublo de papel; esto es, sería una “govcoin”, como llamó la revista británica The Economist a la eventual emisión de dinero digital por parte de los bancos centrales del mundo. Las pruebas del rublo digital podrían empezar en 2022, dijo Nabiullina.
Las “govcoin” serían digitales, podrían incluso basarse en la misma tecnología de “cadena de bloques” del bitcoin y otras criptomonedas, pero tendrían una diferencia fundamental, pues serían emitidas y controladas por una autoridad gubernamental centralizada, una característica opuesta al carácter descentralizado y cierto ethos anarquista que acompaña cuanto menos el “relato” sobre las criptomonedas privadas. Algo que Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2007 y columnista del New York Times, llamó “majaderías libertarias”.
Para Rusia, será un salto respecto del status actual. Las criptomonedas eran ilegales hasta el año pasado y todavía no se pueden usar como medio de pago.
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Si bien Bahamas fue el primer país de mundo en lanzar una moneda digital, el llamado dólar de arena (sand dollar), las iniciativas más importantes son las de China y el Banco Central Europeo, que involucrarían a más de 2.000 millones de habitantes.
China inició los estudios sobre el yuan digital en 2014, está llevando a cabo pruebas en varias ciudades, involucró a las plataformas digitales Alipay y JD.com, internacionalizará el experimento en los Juegos de Invierno 2022, en Beijing, y se apresta a distribuir 40 millones de yuanes (unos 6,2 millones de dólares) entre 200.000 ciudadanos de Beijing elegidos a través de una lotería. A cada uno de los sorteados se les asignarán 200 e-yuanes (unos 31 dólares). Para participar del sorteo, los habitantes de Beijing deben registrarse antes de la medianoche (china) de este lunes.
El Banco Central Europeo va más despacio. Su titular, Christine Lagarde, criticó al Bitcoin por considerarlo un vehículo de actividades criminales y dijo que podría poner en marcha el “euro digital” hacia 2025, pero para iniciar las pruebas que lleven hasta esa instancia necesita aún la aprobación de la Comisión y el Parlamento europeos.
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En tanto, en el mundo de las criptomonedas privadas hay un creciente enojo con Elon Musk -cofundador y principal accionista de la automotriz Tesla, principal fabricante de vehículos eléctricos del mundo, y de la aeroespacial SpaceX, principal proveedor de servicios de lanzamiento de la NASA- que con sus ambiguos tuits, sus cambiantes decisiones y sus cáusticos comentarios contribuyó antes a una larga y fuerte carrera alcista del Bitcoin y otras criptomonedas, pero más recientemente a caídas vertiginosas y pérdidas millonarias de los criptotenedores.
De ahí el lanzamiento de nuevas cripto furiosamente dedicadas al bueno de Elon. Primero fue $FuckElon (felon, que en inglés quiere decir “delincuente”) y, más recientemente, $StopElon, cuyos promotores prometen vengarse de Musk, a quien parece divertirle que algunos pierdan fortunas al ritmo de sus ocurrencias.
“Elon Musk manipula irresponsablemente el mercado de las criptomonedas con su cuenta de Twitter”, publicó el equipo de StopElon, que se presenta como una cripto ‘justiciera’. StopElon pretende ser más que un movimiento. Como moneda digital comenzó cotizando 0,00003052 dólares por unidad a través de la plataforma PancakeSwap (traducible como “Canje de panqueques”)
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Según la revista Forbes, el éxito de StopElon dependerá de cuánto compren los inversores. La apuesta es reeditar el éxito de Dogecoin, una cripto “meme”, una broma que levantó vuelo. y osciló también con los comentarios de Elon. Los creadores de StopElon plantearon objetivos grandiosos, como alcanzar una capitalización tal que les permita comprar acciones suficientes como para controlar Tesla, la empresa más valiosa de Musk. Una cripto-vendetta que, al menos ahora, luce lejana.
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