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El Gobierno no descarta una suba de tasas para evitar un pico inflacionario tras la salida de la cuarentena

En Economía aseguran que se recurrirá a todos los instrumentos disponibles para evitarlo y prometen mantener rendimientos positivos para los depositantes. El BCRA espera que Guzmán colabore en el proceso de esterilización. Cruces por el aumento de la brecha

El ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del Banco Central, Miguel Pesce.

El peligro de un rebrote inflacionario como consecuencia de la enorme emisión de pesos volcados a la economía para paliar el impacto de la cuarentena, es una de la principales amenazas que tiene en la mira el ministro de Economía, Martín Guzmán, detrás de la renegociación de la deuda y el derrumbe de la actividad económica por el coronavirus,

Sólo entre mayo y junio, el Banco Central giró al Tesoro $610.000 millones del $1 billón que emitió durante el primer semestre. En paralelo a esa emisión, la autoridad monetaria aceleró la esterilización vía las célebres Letras de Liquidez (Leliqs), cuyo stock cerró el primer semestre en $1,7 billón.

Ese mecanismo junto con la emisión de nuevos instrumentos en pesos por parte del Tesoro serán, en la post cuarentena, las principales herramientas que se utilizarán para evitar un pico de inflación en los próximos meses, cuando se eliminen las restricciones por la emergencia sanitaria y las distintas actividades retomen su normal funcionamiento. “Si el Banco Central tuviese que esterilizar, se contemplaría. Vamos a usar todos los instrumentos que sean necesarios para evitar desequilibrios”, aseguró ayer el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien remarcó la estrategia de absorción por parte de la entidad monetaria en las últimas semanas.

En ese marco, no se descarta la posibilidad de aplicar una suba de tasas, hoy en 38% anual, y se asegura que se mantendrán las tasas reales positivas para los ahorristas, como mecanismo para evitar que esa liquidez presione sobre los precios, particularmente el del dólar. De todos modos, en el Banco Central creen que la caída económica -que llegan a calificar de “abrumadora”- será el principal dique de contención para una suba de la inflación y que, eventualmente, la suba de tasas sería moderada. “No va a ser necesario duplicarla”, afirman, despejando el peor de los fantasmas para esta administración: las tasas por las nubes que caracterizaron la gestión económica de Mauricio Macri.

Desde el Central, además, se promete mantener positivas las tasas reales para los depositantes, hoy en 30%, que permitieron un aumento de $200.000 millones entre mayo y junio.

Pero en la entidad monetaria también miran a Guzmán y esperan que el ministro haga su por parte del trabajo en la neutralización de la bola de pesos. Se trata de letras y bonos del Tesoro que esperan que Economía emita para secar la plaza y evitar presiones inflacionarias.

“Miramos eso con mucha atención y trabajamos para mantener la inflación bajo control. Es correcto que ha habido una inyección importante de dinero en la economía pero se da en un contexto de recesión, que hace menor el impacto sobre los precios”, aseguró Guzmán. “Pero se ha venido trabajando en la posibilidad de tener activos en nuestra propia moneda” dijo y destacó que “los activos en pesos son los que mayores rendimientos han tenido en los últimos meses y también hacia adelante vamos a cuidar que sea así”.

Claro que la contraparte de ese esquema será mantener el dólar a raya. El titular del Banco Central, Miguel Pesce, había prometido a fines de mayo, cuando endureció las restricciones para el acceso al mercado de divisas, volver a flexibilizar las condiciones apenas se resolvieran las tensiones cambiarias producto de la negociación de la deuda.

Guzmán no comparte el diagnóstico de Pesce y afirma que la presión sobre el dólar y el aumento de la brecha fueron consecuencia también de la pandemia. “No es una cuestión que tenga que ver sólo con la deuda, tiene que ver con una situación más general en la que el coronavirus nos ha pegado fuerte”, dijo ayer. “Hay decisiones que se tomaron en una situación de emergencia que, a medida que se vaya normalizando van a ir cambiando, pero esto no se resuelve de un día para el otro. No es que se resuelve la deuda y cambia todo al día siguiente”, profundizó el ministro, en un mensaje que desalienta las expectativas de una eliminación de los controles cambiarios en el corto plazo.

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