Entrevista de trabajo (iStock)
Entrevista de trabajo (iStock)

Comienza el partido de ping-pong con las mismas condiciones para asegurar la igualdad entre los jugadores. El equipamiento está completo, las paletas son las mismas, la red está tensada y la superficie de la mesa es rectangular, verde, lisa.

Las reglas parecen cumplirse antes de arrancar el partido, pero algo no está bien: la mesa está torcida. Alejandra Ferraro, directora de Recursos Humanos de Accenture para América Latina, busca resumir en una imagen una realidad que es mundial: la brecha salarial entre hombres y mujeres. Una brecha que no distingue fronteras, sí género. 

La consultora entrevistó a 28.000 personas que pertenecen a tres generaciones en 29 países y los números revelaron una situación crítica a nivel mundial. Por cada $140 que gana un hombre, una mujer gana $100. La brecha es menor en la Argentina, pero no por eso deja de ser preocupante: sin apuntar a un puesto específico, los hombres del país ganan en promedio un 35% más que las mujeres. 

"La brecha se amplía cuando la mujer empieza a escalar puestos, y allí es donde aparece el techo de cristal", añadió Ferraro, durante la presentación del estudio en Buenos Aires. Esa barrera invisible en la carrera de una mujer frena el crecimiento dentro de la estructura de una compañía, y explica por qué en muchas organizaciones hay varias gerentes mujeres pero pocas directoras, presidentes o CEOs.

Una joven universitaria de la Argentina recién verá cerrar esa brecha cuando cumpla 109 años.

Pero más allá de la brecha salarial que marca una clara diferencia de ingreso entre hombres y mujeres, el informe de la consultora también apunta a la existencia de una brecha salarial "oculta". Cuando se considera que las mujeres sin trabajo ganan cero pesos, el hombre saltaría a ganar $206 en la proporción, y la diferencia de salarios se amplía. 

Esto sucede cuando las mujeres son responsables de trabajo no remunerado, como el cuidado de sus hijos o la limpieza de la casa.

Accenture reveló que si la tendencia actual continúa hacia delante, esta brecha oculta en la Argentina recién se cerrará en el 2105, dentro de 88 años. Y las comparaciones aquí ya resultan impactantes. Una joven que hoy empieza sus primeros años en la universidad verá cerrar esa brecha cuando cumpla 109 años.

La tecnología como aliada, pero no suficiente

Es claro que la brecha no se puede cerrar de un día a otro, de un año a otro, de una década a otra. Pero hay algunas tendencias que marcan que esa diferencia de sueldo por género puede ver el fin antes de lo esperado.

Tomás Castagnino, economista Jefe y líder global del equipo de Investigación Económica de Accenture, apuntó a tres claves para reducir la brecha salarial unos 60 años. La "fluidez digital" -usar las tecnologías para conectarse, aprender y trabajar-, la inmersión tecnológica y la necesidad de desarrollar una carrera estratégica desde el comienzo, buscando un mentor o mentora en los primeros años.

"Si se tiene conocimientos tecnológicos actualizados, aumentan en un 8% las posibilidades de trabajar en una industria bien paga, y así aumentar en un 19% el salario por hora", agregó Castagnino. Según el informe de Accenture, combinar los tres elementos permitirá reducir la brecha de salarios mucho más rápido.

Sin embargo, la preparación de la carrera y la elección de conocimientos no terminará de cerrar la brecha, ni lo hará rápido por si sola. Son los colegios, las universidades, los organismos y ante todo los gobiernos quienes deben aplicar políticas para que esa diferencia desaparezca.

Esta semana, Islandia convirtió la igualdad salarial en ley y las empresas deberán demostrar el pago igualitario, según informó el diario The New York TimesEste país con una población de 330.000 personas será el primero en hacerlo, y lidera los rankings mundiales de igualdad. 

Según el gobierno islandés, las mujeres aún ganan entre un 14 y 20% menos que los hombres, por lo cual la legislación terminaría de cerrar la brecha en los próximos cinco años.