Más rápido que la Fórmula 1: el deporte motor extremo en el que las mujeres mantienen el dominio

Las máquinas aceleran de cero a 160 km/h durante el primer segundo y requieren paracaídas traseros para frenar, debido a que los dispositivos convencionales no bastan para detenerlas al final del recorrido

Las máquinas recorren 305 metros en duelos directos y alcanzan velocidades mayores que los monoplazas de Fórmula 1, cuyo máximo llega a 372 km/h según cifras oficiales (video gentileza @susannecallinracing)

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A más de 550 km/h y en apenas cuatro segundos, los vehículos de Top Fuel completan las carreras más veloces del automovilismo mundial. Las mujeres dominan los principales campeonatos de esta disciplina: siete de los últimos nueve títulos europeos fueron conquistados por pilotos femeninas, un fenómeno sin equivalente en ninguna otra categoría del deporte motor.

Según los resultados oficiales publicados por la Federación Internacional del Automóvil (FIA), la sueca Susanne Callin defendió con éxito su corona en la temporada 2026 del Campeonato Europeo de Drag Racing. La bicampeona aseguró el cetro el pasado septiembre desde la clasificación en el circuito de Santa Pod, cerca de Northampton, en Reino Unido, y completó su actuación con un triunfo sobre la suiza Jndia Erbacher en la ronda eliminatoria. La lluvia persistente obligó a suspender la jornada final antes de que pudiera disputarse la carrera decisiva.

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Los autos superan los 550 km/h y los frenos no alcanzan para detenerlos

La piloto sueca aseguró su segundo cetro consecutivo en Santa Pod tras imponerse a la suiza Jndia Erbacher antes de que la lluvia suspendiera la jornada final del certamen continental (@susannecallinracing)
La piloto sueca aseguró su segundo cetro consecutivo en Santa Pod tras imponerse a la suiza Jndia Erbacher antes de que la lluvia suspendiera la jornada final del certamen continental (@susannecallinracing)

El Top Fuel constituye la forma más extrema del drag racing. Su nombre proviene del nitrometano, el combustible de altísimo poder que alimenta estos motores. Las competencias se disputan en pistas rectas de 305 metros, donde dos máquinas se enfrentan en un duelo directo. La velocidad oficial más alta registrada supera los 557 km/h, frente a los 372 km/h que alcanza un monoplaza de Fórmula 1.

La fuerza gravitacional golpea al piloto en el primer segundo de carrera, cuando el vehículo pasa de cero a 160 km/h. Un segundo impacto llega a mitad de recorrido, al activarse por completo el embrague. Los frenos convencionales resultan insuficientes para estas máquinas, por lo que paracaídas desplegados desde la parte trasera completan la desaceleración.

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Incluso presenciar las pruebas desde las tribunas sacude el cuerpo entero: el ruido equivale al de un avión de combate al despegar.

Décadas de referentes femeninas construyeron un legado que otras disciplinas no poseen

Piloto con casco dentro de un vehículo Funny Car con la carrocería abierta y el sistema de admisión del motor al frente
La especialidad registra un predominio femenino sin equivalente en otras categorías del automovilismo, con siete campeonas en las nueve campañas más recientes del certamen continental de drag racing (@susannecallinracing)

La ventaja del drag racing frente a otros deportes de motor no radica en factores físicos o biológicos. Según una investigación de Fran Longstaff, directora de innovación de More Than Equal —organización que promueve la equidad en el automovilismo—, el factor determinante es cultural: “una corriente continua de referentes femeninas visibles”, combinada con una estructura de base accesible, programas juveniles y un ambiente colaborativo.

Ese legado se remonta a la década de 1970. Shirley Muldowney, conocida como la “primera dama” de la especialidad, obtuvo la licencia de Top Fuel y ganó el campeonato de la Asociación Nacional de Hot Rod (NHRA) en 1977. Después se convirtió en la primera piloto en acumular tres coronas, con triunfos adicionales en 1980 y 1982, según el registro histórico de la propia NHRA. Su récord de 18 victorias en eventos nacionales la mantuvo durante décadas como la piloto más ganadora de la categoría.

Costos menores y vínculos familiares impulsan la participación femenina

Un automóvil de carreras blanco y azul en una pista asfaltada, con espectadores y vallas publicitarias al fondo desenfocadas
Las máquinas recorren 305 metros en duelos directos y alcanzan velocidades mayores que los monoplazas de Fórmula 1, cuyo máximo llega a 372 km/h (@susannecallinracing)

La estructura económica del Top Fuel también favorece la equidad. Acceder a la Fórmula 1 demanda millones en patrocinios, mientras que el drag racing de élite opera a una escala menor. En los niveles más básicos existen jornadas abiertas donde cualquier persona puede presentarse con su propio auto.

El certamen europeo comprende cuatro eventos —dos en Reino Unido, uno en Alemania y otro en Suecia—. La temporada estadounidense es más amplia, con 20 fechas distribuidas a lo largo del país. En la apertura continental de 2026, el duelo final fue exclusivamente femenino: Callin completó su recorrido en 3,98 segundos, mientras Erbacher cruzó la meta en 4,81 segundos, según la FIA.

El vínculo familiar resulta determinante en esta especialidad. Callin creció inmersa en las carreras: su padre y su tío compitieron profesionalmente, y su esposo, Keith Bartlett, dirige el circuito de Santa Pod. La estadounidense Brittany Force, campeona de la NHRA en 2017 y 2022, es hija de John Force, poseedor de 16 títulos nacionales.

Con dos cetros consecutivos asegurados, la sueca apunta a su próximo objetivo: convertirse en la primera persona en ganar la corona continental tres temporadas seguidas.

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