Recordar -dirán los personajes a poco de arrancar la función- puede ser una cuestión de coraje. Entonces, si por algún motivo se tiene mucho miedo, puede pasar que se olvide. Que se olvide casi todo. Con ese planteo de fondo arranca Me acuerdo, me acuerdo, la obra de teatro que María Mangone y Julián Rodríguez Rona -que integran la compañía Lo ves o no lo ves- están haciendo en el teatro El Camarín (Mario Bravo 960), ahí donde Almagro se toca con Palermo. Es teatro para chicos.
La obra, aunque hace pensar, no es una larga reflexión filosófica sino un homenaje a María Elena Walsh. Pronto nos enteramos de que el mundo ha perdido la memoria, que la gente no sabe ni cómo hablar o moverse, pero estos dos personajes descubren un aliado: la música. No pueden recordar pero pueden cantar, una sabe las letras y el otro, las músicas. Y allá van. Son dos personajes y dos títeres (que manejan ellos mismos) y que ayudan a llevar la narración.
Arrancan, claro, con “En el país de Nomeacuerdo”. Y, a partir de ahí, harán un recorrido visitando gente y lugares. En cada caso habrá una canción y varios diálogos que son inteligentes, poéticos, bien escritos.
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Van al rescate de eso que -en algún lado tiene que estar- no se olvida, no se puede olvidar porque está bien adentro.
Buscan, por ejemplo, a un amigo (en ese momento, quizás los adultos reconozcan un guiño a Esperando la carroza, cuando Mangone diga, a pasar “adónde está mi amigo”).Un amigo sabe cómo es uno, muchas veces un amigo se acuerda de cosas que uno mismo ha olvidado. ¿O no? La memoria, parecen decirnos, es algo colectivo. Coraje y trabajo colectivo. Cantan, bailan, hacen chistes, pero en el fondo hay un planteo más que serio.
El recorrido, claro, será construido sobre canciones que los espectadores reconocen y cantan: los adultos no se quedan atrás. “Osías el osito”, “La reina Batata”, esos temas que están en el ADN de la infancia de los argentinos. No hay cómo quedarse afuera, cómo no conmoverse, cómo no disfrutar de esta hora, cómo no sufrir con el grillo tucumano que canta su lamento porque se han llevado a su novia, la chicharra, dentro del choclo en que vivía. "La chicharra se le ha ido/ Pero no por ser ingrata/ Se le fue porque tenía/ Su casita en una chala".
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Julián Rodríguez Rona contó alguna vez que les interesaba hablar del placer de la memoria, no de la pesadumbre del olvido; de la memoria para la que son necesarios la curiosidad y el coraje, y que entienden como placentera cuando se construye junto a otros. Mangone, responsable de la dramaturgia y la dirección junto a Rodríguez Rona, explicó que uno recuerda con la ayuda de los demás, con la naturaleza, con las emociones y con las canciones, y agregó que la salida de la desmemoria es colectiva.
Buscan, andan en moto, van a una feria. El viaje es alegre y todo el tiempo creemos, sabemos, que van a triunfar.
La compañía Lo ves o no lo ves fue fundada en 2020 para crear un espectáculo tributo a María Elena Walsh en homenaje a los 90 años de su nacimiento. El inicio del proyecto fue como formato semi montado; luego se adaptó para teatro online, y su estreno finalmente se concretó en 2021. Desde ese momento, el grupo presentó funciones en espacios tan diversos como teatros de 500 localidades, escenarios alternativos, centros barriales, festivales al aire libre y escuelas. Me acuerdo, me acuerdo, es su segundo espectáculo. Quedan dos funciones: el jueves 30 y el sábado 1 a las 16.
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