Treinta y cuatro años después de su primera edición, la Semana Musical Llao Llao sigue siendo una de las apuestas culturales más singulares de América Latina: un festival de música de cámara que desde 1993 tiene el bello paisaje de la Patagonia argentina como escenario y que, edición tras edición, logra algo poco frecuente en el circuito clásico: el entorno natural no compite con la música sino que la potencia. La XXVIII edición tendrá lugar del 3 al 7 de marzo de 2027 en el Llao Llao Resort Golf & SPA de San Carlos de Bariloche, con una programación que combina figuras consolidadas del panorama nacional e internacional con el ciclo de jóvenes intérpretes que el festival sostiene desde hace años.
La programación nocturna de 2027 abrirá con la Gran Noche de Cámara, una velada de quinteto que reúne a Tatiana Glava, violín y concertino adjunta de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires; Natasha Binder, piano; Mariano Rey, solista de clarinete de la misma orquesta; José García, viola; y Lucas Brass, violonchelo. Cinco instrumentistas, cinco timbres, una sola sesión.
Desde Austria llegará el Trío Amadeus, con Wolfgang David en violín, Wolfgang Panhofer en violonchelo y Bernhard Parz en piano. La formación, una de las más sólidas del circuito europeo de cámara, propone un recorrido por el clasicismo y el primer romanticismo que en el contexto del festival adquiere una dimensión particular: la acústica de la sala y la quietud del lago Moreno afuera.
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En este repaso de nombres resalta el de Natasha Binder. La pianista belga de ascendencia argentina de 25 años tendrá una doble presencia en la edición 2027: primero en el quinteto de apertura, luego en la intimidad de un concierto solo piano. Nacida en Bruselas en 2000, Binder es el último eslabón de una dinastía pianística argentina que arranca en sus bisabuelos Antonio De Raco y Elizabeth Westerkamp y que incluye a su abuela Lyl Tiempo—con quien estudió desde los tres años— y a su madre, la pianista Karin Lechner, y a su tío, el reconocido Sergio Tiempo. A los nueve años debutó en el Teatro Colón de Buenos Aires con el Primer Concierto para piano de Beethoven, con sus pies sin alcanzar los pedales de la banqueta; poco después repitió en la misma sala con el Concierto de Grieg. Hoy en una concertista en plena madurez artística con una sólida proyección internacional.
El cuarto concierto nocturno corresponde a Estación Buenos Aires, con Karin Lechner al piano, también desde Bélgica. La integran además Rafael Gintoli en violín —ex concertino de la Orquesta del Teatro La Fenice de Italia—, Gabriela Olcese en violín, Ricardo Bugallo en viola y Siro Bellisomi en violonchelo. La propuesta del ensamble es el cruce entre el pulso de Buenos Aires y la tradición interpretativa de cámara, una fórmula que el grupo lleva años afinando.
Cada concierto nocturno contará con la presentación de especialistas en música clásica, una práctica que el festival mantiene desde sus primeras ediciones y que convierte cada velada en algo más que una ejecución: una lectura del repertorio.
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El ciclo de los mediodías, Jóvenes Maravillosos, incluye en esta edición al pianista argentino Ulises Belén, de apenas 14 años y considerado una de las grandes promesas (si no realidad), de la música clásica argentina. Ulises Damián Belén nació en marzo de 2012 y comenzó su formación musical a los diez años en la Escuela de Arte de Florencio Varela, donde estudió batería y piano; desde diciembre de 2022 trabaja con el pianista José Luis Juri el repertorio universal y la técnica instrumental. Su carrera como solista avanza a paso veloz. Genera en el público reacciones de asombro genuino: su ejecución al piano, de memoria y sin partituras, provoca ovaciones cerradas, aunque él, tímido, parezca buscar correrse del centro de la escena.
Un hermoso entorno natural
El Llao Llao Resort, sede de la Semana Musical Llao Llao, se alza sobre una pequeña colina en la península que lleva su nombre, entre los lagos Moreno y Nahuel Huapi, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. Construido originalmente en la década de 1940 con madera de ciprés y piedra local, el edificio es Monumento Histórico Nacional y tiene como telón de fondo los cerros López, Capilla y el Tronador, el volcán que marca la frontera con Chile. Desde sus ventanas y terrazas, el agua y la montaña forman un panorama que cambia con la luz de cada hora. Es en ese escenario donde, cada marzo desde 1993, la música de cámara encuentra uno de sus marcos más bellos y espectaculares.
[Fotos: gentileza MLLM]