Simonetta Cattaneo nació en Liguria alrededor de 1453. A los 16 años se casó con Marco Vespucci y se trasladó a Florencia, donde su presencia en los círculos humanistas y artísticos del siglo XV la convirtió en la figura femenina más admirada de su época. El humanista Poliziano la llamó La Sans Pareille (“La Sin Par”), y Giuliano de’ Medici la proclamó reina de la belleza en el torneo de 1475 en la Piazza Santa Croce, con una bandera pintada por el propio Botticelli. La joven murió a los 23 años, en abril de 1476, y su cuerpo fue expuesto públicamente en señal de homenaje, un privilegio reservado a figuras de especial relieve.
La muerte de Simonetta no interrumpió la relación de Botticelli con su imagen. Al contrario, la intensificó. El pintor la retrató en al menos cinco ocasiones y, una década después de su fallecimiento, la tomó como modelo para la figura central de “El nacimiento de Venus”, obra pintada alrededor de 1486. También se la identifica con algunas de las figuras femeninas de “La primavera” y con el “Retrato alegórico de una dama”. Botticelli pintó a Simonetta de memoria, con una fidelidad que los investigadores modernos pudieron verificar mediante algoritmos de reconocimiento facial.
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La trayectoria artística de Botticelli abarcó géneros y encargos de distinta naturaleza. Entre sus obras más célebres figuran “El nacimiento de Venus” y “La primavera”, ambas conservadas en la Galería Uffizi de Florencia y consideradas dos de las pinturas profanas de gran formato más tempranas del arte occidental. A ellas se suman “Palas y el centauro”, una alegoría política vinculada a los Medici; “La Anunciación de San Martino”; y las ilustraciones que realizó para la Divina Comedia de Dante Alighieri, encargo que ocupó parte importante de su madurez creativa. Entre 1481 y 1482 pintó tres escenas para la Capilla Sixtina del Vaticano, entre ellas “Las tentaciones de Cristo” y “El castigo de los hijos de Coré”, antes de que Miguel Ángel decorara su bóveda.
Su carrera atravesó dos etapas bien diferenciadas. La primera, marcada por el optimismo humanista y el esplendor de la corte medicea, produjo sus obras mitológicas más celebradas. La segunda, influida por las prédicas del fraile Girolamo Savonarola y la crisis política de Florencia tras la conspiración de los Pazzi, derivó hacia una pintura de tono más oscuro y fervor religioso. Botticelli falleció en 1510 en la misma ciudad donde nació. Antes de morir, pidió ser enterrado a los pies de Simonetta en la iglesia de Ognissanti, en Florencia. Su deseo se cumplió, y ambas tumbas permanecen juntas. Su influencia, opacada durante siglos, resurgió con fuerza a partir del movimiento prerrafaelita en el siglo XIX, que lo reivindicó como precursor de una sensibilidad artística alejada del racionalismo renacentista tardío.
Un estudio internacional publicado en la revista Endocrinology, Diabetes & Metabolism por equipos de la Queen Mary University of London, la Università Campus Bio-Medico di Roma y la University of California descartó la tuberculosis como causa de la muerte de Simonetta y propuso que una apoplejía pituitaria, provocada por la expansión de un tumor en la hipófisis, fue el origen de su final fulminante. Durante siglos, la historia aceptó que Simonetta murió de tisis. El nuevo trabajo refuta ese diagnóstico con base en documentos de época y en el análisis de las propias pinturas de Botticelli.
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La investigación fue encabezada por la doctora Domiziana Nardelli, residente de otorrinolaringología en la Università Campus Bio-Medico di Roma, y revisó las cartas cruzadas entre Piero Vespucci y Lorenzo de’ Medici sobre los últimos días de la joven. Esas misivas describen cómo Simonetta se desplomó durante un baile en 1476 y fue trasladada a una habitación oscura, donde padeció cefaleas violentas, alucinaciones, vómitos y fiebre alta.
Los investigadores identificaron ese cuadro como propio de la expansión acelerada de un adenoma hipofisario, un tumor en la glándula pituitaria que produce prolactina y hormona del crecimiento. Cuando ese tipo de tumor crece de forma súbita, puede provocar una hemorragia interna en la glándula —situación que la medicina denomina apoplejía pituitaria— y evolucionar en horas hacia el coma y la muerte.
Dos médicos que atendieron a Simonetta en sus últimas horas, identificados en los documentos como Maestro Stephano y Maestro Moyse, discreparon en el diagnóstico: el primero atribuyó el deterioro a factores ambientales de la mansión Vespucci, mientras que el segundo insistió en la tisis. Ninguno de los tratamientos aplicados tuvo efecto.
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Para reforzar la hipótesis, los investigadores recurrieron a la obra de Botticelli. Un algoritmo de reconocimiento facial basado en un modelo de aprendizaje profundo analizó cinco retratos atribuidos a Simonetta y detectó cambios morfológicos progresivos compatibles con la patología. El “Retrato alegórico de una dama” muestra a la figura femenina con galactorrea, producción de leche en ausencia de embarazo, una manifestación clínica directamente asociada al exceso de prolactina. El análisis de “El nacimiento de Venus” reveló, además, un posible estrabismo en la figura central, que los autores atribuyeron a la presión del tumor sobre estructuras nerviosas adyacentes.
Paolo Pozzilli, coautor del estudio, subrayó que la coherencia entre los síntomas registrados en los documentos y los rasgos físicos plasmados en las pinturas refuerza la solidez del diagnóstico retrospectivo. La literatura clínica citada en Endocrinology, Diabetes & Metabolism indica que el 100% de los pacientes jóvenes con apoplejía pituitaria presenta cefalea intensa y que un 44% sufre mareos, datos que coinciden con los descritos en las cartas de la época.
El estudio también plantea dos posibles factores desencadenantes: los movimientos bruscos propios de los bailes renacentistas en los que Simonetta participó, que pudieron generar un trauma mecánico, y un posible episodio violento vinculado a Alfonso II de Aragón, duque de Calabria, conocido en los relatos de la época por su temperamento agresivo. Los investigadores reconocieron que la vinculación directa de este último con Simonetta no quedó documentada de forma concluyente.
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