El manuscrito medieval Clermont-Tonnerre del ciclo del Grial saldrá a subasta el 8 de julio en Londres tras haber permanecido 700 años en manos privadas, y expertos consultados por Christie’s estiman que podría alcanzar entre USD 2 y 3 millones, una cifra que refleja su rareza dentro de una tradición textual de la que sobreviven unas 200 copias institucionales y muy pocos ejemplares en colecciones particulares.
Según el catálogo de Christie’s, solo siete copias del ciclo artúrico medieval conocido como Lancelot-Grail Cycle o Vulgate Cycle se conservan completas y el resto son fragmentos. De todos los manuscritos conocidos de textos íntegros de ese ciclo, solo otros dos están en manos privadas, y el Clermont-Tonnerre Grail es el más antiguo de esos tres.
El volumen parece proceder de Metz hacia 1300 y contiene los tres primeros textos de la serie: la historia del Santo Grial, los orígenes de Merlín como figura mitad demonio y algunas de sus aventuras con el rey Arturo. Esos tres textos iniciales solían circular como un volumen independiente.
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Ese carácter autónomo también aparece en la materialidad del objeto. El catálogo señala que la última página, en vitela en blanco, sugiere que sus creadores consideraban cerrada allí la obra.
El Lancelot-Grail Cycle reúne algunos de los relatos más difundidos sobre el rey Arturo y su corte, incluida la búsqueda del Santo Grial y las historias de personajes como Lanzarote y Merlín. Existen numerosas versiones atribuidas a distintos autores, una diversidad que vuelve especialmente importante el trabajo filológico.
Eugenio Donadoni, director de manuscritos medievales y renacentistas de Christie’s, dijo que “las historias son universales y todavía tienen muchísimo que ofrecer en términos de investigación y disfrute”. En la misma declaración, citó una profecía atribuida a Merlín dentro del propio texto: “Y la historia será contada para siempre y escuchada con gusto mientras dure el mundo”.
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El Clermont-Tonnerre Grail destaca además por tener 126 ilustraciones iluminadas de trazo minucioso, una cantidad superior a la media. La casa de subastas atribuye esos dibujos al Maestro del Apocalipsis de Lieja, un ilustrador anónimo reconocido que trabajó en el cambio del siglo XIV y fue nombrado a partir de un manuscrito religioso apocalíptico que le dio notoriedad.
La atribución se apoya en rasgos estilísticos precisos: ojos negros punteados, mejillas rojas también punteadas y el uso de pan de oro bruñido de brillo intenso. Esos elementos aparecen a lo largo del manuscrito junto al texto en francés antiguo, según las imágenes y la descripción del lote.
La procedencia del libro recorre varios siglos y varios propietarios identificados. El maestro concejal de Metz Michel de Gronnais probablemente lo compró a otro habitante de esa ciudad en el siglo XV; después pasó al justador Michel de Chaverson, luego al conde de Clermont-Tonnerre, del que toma su nombre, más tarde al barón británico Thomas Phillipps y finalmente a Jean Lebaudy, industrial francés y veterano condecorado de las dos guerras mundiales.
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La casa de subastas no reveló quién consignó el manuscrito para esta venta. Esa reserva contrasta con una cadena de propiedad que, según la propia firma, convierte al volumen en una pieza excepcional también por su historial de posesión.
La pregunta central que plantea esta venta es quién podría quedarse con uno de los manuscritos artúricos completos más escasos en manos privadas. Christie’s espera interés tanto de instituciones como de compradores particulares, mientras especialistas académicos expresan su preferencia por que la pieza pase a propiedad pública para facilitar su estudio.
Irene Fabry-Tehranchi, especialista en colecciones de la Universidad de Cambridge, dijo a The Guardian que sería “asombroso” que el manuscrito terminara en una colección pública y quedara disponible para la investigación. Esa valoración enlaza con el carácter casi desconocido del códice dentro de uno de los grandes romances medievales, según Donadoni.
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Donadoni dijo que el manuscrito tiene múltiples atractivos: “históricos, de historia del arte, textuales y culturales”. Añadió que debería interesar a instituciones por tratarse de “un manuscrito prácticamente desconocido” de una de las mayores narraciones medievales, y también a compradores privados por las mismas razones que llevaron a una larga sucesión de dueños a conservarlo durante los últimos 700 años.