Miles de personas se congregaron en el Parque Libres del Sur para inaugurar la edición 2026 de la Fiesta Nacional de las Orquestas Infantiles y Juveniles, un evento que consolida a Chascomús como epicentro de la música popular argentina y uno de los encuentros más esperados por jóvenes músicos de todo el país. La jornada finalizó con 130 chicos de la Orquesta Juvenil Argentina, acompañados por Nahuel Pennisi, Florencia Otero, el trío marplatense Vox Popurri, y miembros de las orquestas-escuela locales, interpretando a coro junto al público el emblemático “Himno de mi corazón”. El clima de comunión artística alcanzó su punto máximo cuando todos corearon el “gracias por venir” popularizado por Gustavo Cerati, eliminando toda distancia entre el escenario y los asistentes.
La chilena de emociones y repertorio se gestó desde las primeras horas con la conducción de Judith Morales, Tamara Prato y Camila Suero de Vox Popurri, quienes desempeñaron el papel de presentadoras en una gala que incluyó contribuciones de la Orquesta-Escuela de Guitarras y la Orquesta Pre-Infantil de Chascomús. Estos elencos ofrecieron al público interpretaciones como una versión instrumental de “La sin corazón”, además de canciones emblemáticas como Cinco siglos igual, en las voces de Salvador Jaurena y Soraya Domínguez, y un dueto entre Otero y Jaurena en “Eterno amor”. El bloque de la orquesta pre-infantil “María Elena Walsh” rindió homenaje a la artista con temas como “Canción del jardinero”, “El reino del revés”, nuevamente con Otero, y la festiva “Adivina adivinador”, hilvanados con el matiz humorístico de Vox Popurri.
El desafío artístico central de “El Festival” SOIJAr se materializó al reunir a 130 músicos de entre nueve y quince años que, tras apenas tres días de convivencia y preparación, abordaron la interpretación de Estancia, la compleja obra de Alberto Ginastera. Bajo la dirección de Guillermo Scarabino, la Orquesta Juvenil Argentina superó la prueba, sirviendo de soporte para que Otero enriqueciera “Luna tucumana”. El turno de Pennisi profundizó la intimidad del encuentro: el cantante sumó dos canciones a solas con su guitarra, generando un ambiente de complicidad entre artistas y público.
Durante su presentación, Nahuel Pennisi contagió su energía con temas como “Ser Feliz” y una versión de “Solo le pido a Dios”, que describió como “una plegaria” en tiempos en que la vigencia de los versos de León Gieco se mantiene intacta. Junto a Otero y bajo la dirección de Valeria Atela, la interpretación de “Universo paralelo” llevó al público a ponerse de pie, repartir ovaciones y celebrar la potencia colectiva del evento. El cierre, con “Himno de mi corazón” de Miguel Abuelo, consolidó el papel de “El Festival” como espacio de comunión artística y social en la comunidad de Chascomús.
La Fundación SOIJAr reafirmó su propósito de crear experiencias inolvidables para jóvenes músicos de todo el país, ofreciendo clases magistrales y talleres durante el festival mientras plantea retos como el de integrar a 130 jóvenes en una orquesta nacional temporaria. La conexión provocada al final del concierto, en la que escenario y público se unieron en un mismo canto, sintetizó el espíritu de esta cita anual destinada a promover el arte y la música desde la infancia y la juventud en Argentina.