La conmemoración internacional de los conservadores y restauradores destaca el papel esencial de estos profesionales en la preservación de la memoria artística y cultural. Desde Buenos Aires, el taller Monumentos y Obras de Arte (MOA), conocido como el “hospital de estatuas”, funciona como el principal centro de intervención sobre esculturas, monumentos y fuentes de la Ciudad.
Según el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a través del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, el MOA impacta en la vida diaria de 22.567 vecinos, a través de intervenciones en espacios públicos y la conservación de piezas que forman parte del patrimonio urbano.
La última ampliación y renovación del taller, ejecutada el año pasado, significó un avance relevante: ahora se ofrece acceso al público en general, permitiendo que vecinos, investigadores y estudiantes observen de cerca el proceso de conservación de obras patrimoniales.
Quienes deseen visitar el MOA, pueden hacerlo en Avenida Adolfo Berro 3880, de lunes a viernes de 10 a 17, accediendo libremente al patio de esculturas y al nuevo pabellón de exposiciones. Las visitas guiadas requieren inscripción previa por correo electrónico (visitas.moa@buenosaires.gob.ar).
El trabajo de los restauradores del MOA abarca desde la evaluación de daños y diseño de proyectos de puesta en valor, hasta la limpieza con productos no abrasivos, fijación de grietas, modelado y reproducción de piezas faltantes mediante técnicas artesanales. Además, limpian grafitis respetando cada material original y restauran fuentes, cuidando especialmente que el agua no acelere el deterioro de la piedra.
Actualmente, el equipo —compuesto por 20 profesionales que incluyen escultores, restauradores y técnicos— está abocado a la recuperación de piezas emblemáticas de la Ciudad.
Entre los proyectos actuales figura la restauración de farolas históricas de Plaza Holanda, donde se aplica un proceso de decapado para devolverles su aspecto original; la limpieza y puesta en valor del conjunto escultórico de Parque Lezama; la reproducción del busto de Almafuerte, robado en 1986 y recreado a partir de fotografías históricas; la restauración de “La Ciencia”, una escultura de mármol, y la reposición de ornamentos de Plaza Congreso necesarios para completar las bases originales de sus jarrones.
El Día Internacional del Conservador Restaurador, celebrado mundialmente el 27 de enero desde su establecimiento en el XVIII Congreso Internacional de Conservación y Restauración de Bienes Culturales en Granada en 2011, reconoce la labor de quienes garantizan la protección del patrimonio para las generaciones venideras.
“En la Ciudad hay más de 2 mil monumentos y obras de arte que necesitan un cuidado permanente y son nuestros restauradores quienes las mantienen a diario con pasión y profesionalismo”, dijo Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en un comunicado.
Por su parte, Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público e Higiene Urbana, también elogió al equipo: “Los restauradores del MOA son héroes anónimos. Hacen un gran trabajo para que el legado artístico de Buenos Aires esté protegido para las generaciones futuras. Sin su rigor profesional y su respeto por la autenticidad histórica, mucho de nuestro arte se perdería para siempre. Es un orgullo contar con profesionales que amen su trabajo como ellos”.
Detrás de cada pieza resguardada, hay un proceso que implica investigación, puesta en valor y educación. Los conservadores, además de documentar y gestionar las obras, mantienen contacto con museos y centros de investigación locales e internacionales para fortalecer la propuesta educativa y garantizar la conservación de la identidad cultural de Buenos Aires.