Leibele Schwartz, considerado el mejor cantante de ceremonias de la música judía en Argentina, tuvo este martes por la noche un sentido homenaje, por iniciativa de Alejandro Pitashny, presidente del Templo Libertad, el más importante de la comunidad judía, y donde Leibele deslumbró con su voz durante más de dos décadas.
En el atardecer, antes de las 19, el edificio estaba colmado de familiares y amigos del gran jazán. Muchos de ellos no se veían hace años y se mostraban muy emocionados por el encuentro; también asistieron muchas personas que crecieron con su música, lo admiraban o tuvieron el privilegio de que su voz tan característica fuera protagonista de sus bodas o Bar Mitzvah. Entre los presentes se encontraban sus seis hijos Susana, Miriam, Jeffrey, Adrían, Paul y Sabrina y su hermana Clara.
Para comenzar, las maravillosas voces de la jazanit Tali Lubiniecki y de Sofía Zwiebel interpretaron la histórica canción “Oifn Pripechik”, junto al músico Pablo Duchovny en piano, que enfatiza la importancia de la transmisión de los valores del judaísmo y sus tradiciones de una generación a otra.
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“Hoy no reunimos en este histórico y emblemático templó para rendir homenaje a un hombre que dejó una profunda huella en la música y en los corazones de todos aquellos que tuvieron en el privilegio de escuchar su inigualable voz. Rendirles un tributo a Leibele significa tenerlo siempre presente, el espíritu de su voz, su arte, su talento y sobre todo sus valores. En esta casa, el Templo Libertad, donde le dedicó 22 años de su vida, enalteciendo con su voz y presencia inigualable”, abrió con sus palabras Patricia Holzman, Directora Ejecutiva de Judaica y miembro de la Comisión Directiva del Templo Libertad.
“Leibele Schwartz fue el jazán por excelencia no solo de la República Argentina, que trascendió fronteras con su elegancia y prestancia, llevó la cultura del mundo judaico lírico a distintas instituciones judías y no judías. Grabó muchos discos, fue actor y es miembro de una familia de actores. Él en la Argentina y en el mundo ha logrado llevar la cultura de su música y el talento de su voz con el cual se han construido muchas instituciones. Él aportaba a una institución la voz y hacía que las instituciones estallen de gente y eso es a veces la mejor manera de conectar lo que puedan ser los valores de un pueblo a partir de su cultura y de su música”.
“Fue una persona con mucho talento, el jazán más importante que ha dado la Argentina y un emblema del Templo Libertad, ya que esta fue su casa durante 22 años. Con una voz no solamente dedicada a la música, sino también en el teatro y la vida cultural de su comunidad. Nosotros estamos muy contentos de poder honrarlo y homenajearlo junto a su familia”, dijo Alejandro Pitashny, a cargo de la dirección del evento.
Más tarde, durante el encuentro se vio un documental que siguió su maravillosa vida. Allí varios colegas hablaron de cómo su voz los marcó, también hubo lugar para las anécdotas de aquellos que pudieron disfrutarlo en el templo y la parte más emotiva fue poder escuchar a Juana, una de sus nietas, entonar una de las emblemáticas canciones que interpretaba su abuelo.
Al finalizar, su familia y las autoridades presentes descubrieron una placa en el Museo Judío de Buenos Aires con la frase: “En homenaje y gratitud a quien, con su voz inmortal, continúa llenando los espacios del Histórico Templo Libertad y resonando en nuestros corazones, inspirándonos con emoción y fortaleciendo nuestro compromiso con la vida judía. Su legado trascenderá el tiempo y su música perdurará por siempre”.
Adrián Suar, por su parte, no pudo contener la emoción al recordar a su padre: “Es un gran honor para mi familia y para mí volver a este templo que fue como su casa, volver a escuchar su acústica excelente que tiene. Nosotros crecimos en este lugar, sabemos perfectamente el legado que dejó dentro de la comunidad judía. Es un referente histórico”.
Yehuda Kirzner Schwartz nació en Brody (hoy Ucrania), se mudó con su familia a Buenos Aires a los ocho años, donde aprendió piano y canto, y se interesó por la liturgia judía. Desde muy pequeño comenzó a incursionar en su faceta artística. A los diecinueve debutó como actor y cantante en “Nace una bandera” junto Berta Guershtein y Jacob Ben Ami, dos grandes figuras del teatro judío. En 1959 se volvió a mudar, pero a Sudáfrica, donde cantó durante tres años en el templo “Beth Hamedrash Hagadol Sandton” en Johannesburgo, luego cantó cinco años en la “Congregación Ajudut Zedek” en la ciudad de Nueva York.
Schwartz también realizó conciertos en Estados Unidos, Europa, América Latina e Israel, y fue conocido mundialmente como un magnífico tenor lírico. Grabó más de una treintena de discos cantando canciones litúrgicas, jasídicas y folklóricas. En 1970 regresó a Argentina contratado por la congregación Israelita, también conocido como el “Templo Libertad”, como su cantante principal. Allí ofreció su magnífico arte hasta el día de su muerte, un 11 de julio de 1992.
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