La Medusa argentina, símbolo del #MeToo, emplazada frente a los tribunales que sentenciaron a Weinstein, en Nueva York

La obra “Medusa con la cabeza de Perseo” del artista Luciano Garbati, que se convirtió en un símbolo del feminismo, puede verse hasta abril de 2021. Infobae Cultura dialogó con el creador: su historia, su mensaje y las fake news alrededor de la pieza

jbatalla@infobae.com
La gente se toma una selfie durante la presentación pública de la obra más reciente del artista Luciano Garbati, 'Medusa con la cabeza de Perseo" en Collect Pond Park en el distrito de Manhattan de la ciudad de Nueva York, EE. UU. (REUTERS / Brendan McDermid)
La gente se toma una selfie durante la presentación pública de la obra más reciente del artista Luciano Garbati, 'Medusa con la cabeza de Perseo" en Collect Pond Park en el distrito de Manhattan de la ciudad de Nueva York, EE. UU. (REUTERS / Brendan McDermid)

Una estatua de Medusa asociada al movimiento #MeToo, realizada por el artista argentino Luciano Garbati (Buenos Aires, 1973), llegó a Manhattan y no a cualquier rincón, sino que fue emplazada cerca de la Corte Suprema, donde Harvey Weinstein, el ex magnate del cine, fue sentenciado a 23 años de prisión el 11 de marzo por violación y otros delitos.

En la obra, de más de dos metros de alto y que fue realizada en 2008 y resurgió a partir del movimiento feminista, se reverisona el mito de Medusa. Ella ya no es la víctima, sino la victimaria.

Según el mito, Medusa era una mujer hermosa, que resguardaba con su vida el templo de la diosa Atenea y que tras ser violada por Poseidón, el señor de todos los mares, pierde sus privilegios y también su preciosa melena que, a modo de castigo, se transformó en un nido de serpientes. Según Ovidio, era la “celosa aspiración de muchos pretendientes” y que fruto de aquel abuso quedó embarazada para convertirse en una gorgona condenada al destierro, maldecida y avasallada. Mientras dormía fue decapitada por Perseo, un héroe que recibió ayuda de otro dioses, del sistema de poder, para salir indemne.

El artista argentino Luciano Garbati posa junto a su "Medusa con la cabeza de Perseo" (REUTERS/Brendan McDermid)
El artista argentino Luciano Garbati posa junto a su "Medusa con la cabeza de Perseo" (REUTERS/Brendan McDermid)

La Medusa de Garbati, en ese sentido, es quien decapita a Perseo y parece arrastrar su cabeza como trofeo, mientras que en la otra mano sostiene la espada. Su postura es desafiante, sin temor, y mira hacia adelante, avanzando ante la adversidad. “Para un artista llegar a Nueva York es un sueño cumplido y más en mi caso que siquiera tengo galerista”, comentó Garbati a Infobae Cultura.

Medusa con la cabeza de Perseo, que estará a la vista hasta el 30 de abril de 2021, forma parte del programa Art in the Parks, que emplaza esculturas temporalmente en diferentes espacio de la Gran Manzana. Desde 1967, el programa de arte público ha fomentado constantemente la creación e instalación de obras de manera temporal en parques con colaboraciones de organizaciones artísticas y artistas.

“Espero que represente lo que es sobrevivir a un asalto sexual”, dijo la artista y fotógrafa Bek Andersen, fundadora del Proyecto, durante la presentación de ayer. Y agregó: “Sobrevivir a una agresión no es nada de lo que avergonzarse. Medusa puede ayudar a que la gente tenga una visión de que no hay vergüenza en hablar, defenderse y exigir justicia”.

¿Peró como una obra de 2008, guardada en un estudio de Buenos Aires se convirtió en un fenómeno social y llegó a Nueva York?

La estatua fue emplazada cerca de la Corte Suprema de Manhattan, donde Harvey Weinstein  fue sentenciado a 23 años de prisión por violación y otros delitos (REUTERS/Brendan McDermid)
La estatua fue emplazada cerca de la Corte Suprema de Manhattan, donde Harvey Weinstein fue sentenciado a 23 años de prisión por violación y otros delitos (REUTERS/Brendan McDermid)

Garbati así lo explicó a Infobae Cultura: “Un día un amigo me avisa que había un tweet con más de 200 mil likes, no lo podía creer. Hasta entonces, yo no miraba twitter, pero entré para ver de qué se trataba”. Comenzó entonces una serie de llamados, mails y mensajes de personas que admiraban su trabajo o, en algunos casos, se indignaban porque la estatua ‘no respetaba el mito’. Y el asombro no terminó allí. También por redes, muchas mujeres y hombres comenzaron a pedirle permiso para tatuarse su creación.

En el medio, Andersen estaba estudiando cómo los viejos mitos tenían ascendencia en la construcción cultural contemporánea y llegó a la obra de Garbati. Se contactó y le comentó el proyecto. Luego, Medusa fue expuesta en una muestra pop up en 2018, en la galería 263 Bowery, en el barrio Lower East Side del downtown Manhattan, Nueva York, con la muestra MWTH (Medusa With The Head), que de una muestra efímera se convirtió en el proyecto que llevó a emplazar la estatua, momentáneamente, frente a los tribunales que juzgaron a Weinstein.

Luego de aplicar al programa y ser aceptada, Garbati comenzó a buscar la localización para la obra. “Me propuse encontrar un lugar caminando y encontré esta plaza de edificios de la justicia, que está fuera del circuito más turístico de la ciudad. Me encontré con la Corte, donde hay una cita de Jefferson que refiere a la justicia para todos los hombres. Ese 'para todos los hombres´ es hoy una provocación y en aquel momento solo mentaba a una minaría muy específica. Esa cita me marcó que ese era el lugar”, dijo.

El programa de arte público Art in the Parks, ha fomentado constantemente la creación e instalación de arte público temporal desde 1967 (REUTERS/Brendan McDermid)
El programa de arte público Art in the Parks, ha fomentado constantemente la creación e instalación de arte público temporal desde 1967 (REUTERS/Brendan McDermid)

Garbati recibió infinidad de mensajes de víctimas de abuso sexual, incluso de una mujer que testificó contra Weinstein. “Ayer me llegó uno en que me dijo 'yo fui victima de abuso sexual y esta imagen me da fuerza, me empodera y me da fuerza. Te agradezco haberla hecho”, comentó. Y agregó: “Todo el mundo especula con que en la selección del lugar hay una intencionalidad y lo elegí en enero de 2019, cuando no tenía ni idea de que lo iba a juzgar a Weinstein”.

Además esa asociación con el #MeToo no la propuse yo, se fue dando. La obra una vez que la generás tiene una vida propia, se independiza, y esa vida depende en buena medida de la recepción de la gente y las interpretaciones que le dan. Eso es lo fantástico de la experiencia estética, independientemente de lo que yo tuviera en la cabeza. Esa asociación me enorgullece. Esta obra generó un vínculo con la gente. Es una maravilla lo que pasó, de lo más significativo que le puede pasar a un artista”, dijo sobre la pieza que fue moldeada en bronce por Vanessa Solomon de Carbon Sculpt Studios en Red Hook, Brooklyn, Nueva York y Laran Bronze Foundry en Filadelfia..

Por otro lado, aclaró que “no hay dinero público de por medio ni fue encargado por la gente del #MeToo”: “Hay mucha falacia en Twitter, y la realidad es que obra es posible gracias al mecenas, quien se encargó en 2018 de llevarla de Buenos Aires a Nueva York y que hoy se haya podido pasar de la resina al bronce”.

La mirada de Medusa (REUTERS/Brendan McDermid)
La mirada de Medusa (REUTERS/Brendan McDermid)

La relación de Garbati con el ser mitológico comenzó en la infancia y se hizo notable en su primera escultura. “Viví en Italia siendo niño en un pequeño pueblo cerca de Florencia. Y mi primer encuentro fue con la estatua de Cellini, Perseo con la cabeza de Medusa, cuando era chico”, recuerda y al tiempo pude apreciar la pintura de Caravaggio en la Galería Uffitzi. Y es que la relación del escultor con Italia es de raíz, ya que su padre nació en Carrara, esa ciudad de la Toscana que es célebre a nivel global por sus mármoles, y a la que él viajó para estudiar la técnica de moldura y talla que hoy aplica a sus obras.

Fue aquel encuentro con la pieza de Cellini, que descansa en la Piazza della Signoria de Florencia, cuando supo que tenían una conexión: “Esa experiencia fue muy importante, a tal punto que comencé a interiorizarme mucho con los referentes del manierismo y el barroco italiano. Luego, leí mucho sobre mitología griega y, de hecho, mi primer trabajo en mármol fue una cabeza de Medusa, en 1993”.

La estatua de Cellini, “Perseo con la cabeza de Medusa”, y la pintura de Caravaggio
La estatua de Cellini, “Perseo con la cabeza de Medusa”, y la pintura de Caravaggio

La idea surgió con la pregunta: “¿cómo sería Medusa si ella hubiese matado a Perseo?” y luego trajo otras: “¿cómo se mostraría?, ¿sería un triunfo?, ¿qué tipo de expresión tendría esta mujer luego de cercenar una cabeza?, ¿cómo lo viviría?” Para el autor, la respuesta se encuentra en la mirada de la efigie: “Creo que sus ojos son esenciales. Cuando se ve a Perseo, él está mostrando un trofeo, mientras que en mi Medusa se ve determinación, no hay una postura de éxito, sino de una mujer que se estuvo defendiendo, que más allá de vencer acaba de atravesar una tragedia”.


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