Herrería de Esperanza, por Fernando Paillet
Herrería de Esperanza, por Fernando Paillet

La exhibición Congruencias, en la Fototeca Latinoamericana (FoLa), es como una matrioshka, esa muñecas rusas que se van revelando, una más hermosa que la otra, hasta llegar a la última, la más pequeña, que no por eso deja de ser especial. Es que dentro de lo macro, la exposición tiene múltiples muestras más chicas en su interior, y que proponen, al igual que las matrioshkas, un juego en el que el engaño es esencial: lo que ves, no es lo que creés.

Gastón Deleau, director del espacio, explica a Infobae Cultura: "Congruencias es un proyecto que conlleva una visión frontal de cuatro generaciones distintas de fotógrafos, a través de casi 100 años de fotografía en 130 imágenes. Y en ese contexto se trabajó sobre dos fotógrafos históricos, como son Fernando Paillet, el padre de la fotografía argentina, y el estadounidense Walker Evans. Además, participan Jim Dow (EEUU), quien fue laboratorista de Evans, y Guillermo Srodek Hart (Argentina); ambos amantes de los trabajos de Evans y Paillet".

El trabajo individual de cada uno de los integrantes del cuarteto amerita de por sí una expo propia, esa es la primera muñeca. En este caso, al ser una muestra coral, cohabitan diferentes miradas, aproximaciones, pero que confluyen, dialogan, y desafían al visitante a partir de una tesis de Jim Dow: "La fotografía sin contexto rompe las fronteras de lo que creemos por válido o de lo que creemos saber".

Fernando Paillet, Walker Evans, Jim Dow y Guillermo Srodek Hart
Fernando Paillet, Walker Evans, Jim Dow y Guillermo Srodek Hart

Las fotos de la muestra están organizadas por lo que tienen en común. Edificios de gran corte arquitectónico o casas perdidas en el bosque o el llano; iglesias y capillitas; peluquerías de antaño -barberías, como les dicen en EEUU y algunos países latinoamericanos- y farmacias y boticas, carros tirados a caballos y estatuas ecuestres; tintorerías, herrerías y hornos de panadería, zapaterías, salones de pool, bares y más. Cada autor hace su aporte a cada temática y todas juntas regalan, no solo casi un siglo de historia, sino también una experiencia donde las fronteras, las épocas y todo lo que creemos saber, desaparece. Otra matrioshka. (Recomendación: mirar las imágenes antes que las referencias).

Además, al final del espacio se podrán ver, por primera vez, 14 fotos de Paillet de reciente aparición y con una historia increíble.

La génesis de una tesis que se convirtió en muestra

Dow, quien ya visitó el país 16 veces, relata a Infobae Cultura cómo sin saberlo esta exposición comenzó a fines de la década del 60, cuando conoció el trabajo de Evans: "Encontré un libro suyo y supe que era exactamente lo que quería hacer. Tuve el privilegio de trabajar con él a los 28 años. Entre 1968 y 1984, viajé, cada vez que podía, por el interior de EEUU y fotografiaba establecimientos como peluquerías o bares y carteles, entre otros. En 1984 tuve la oportunidad de venir a Argentina para fotografiar estadios, no entendía nada del idioma, era como estar en una burbuja. Es una experiencia que asusta no entender nada en un país que no es el tuyo, pero vivir eso me sirvió para centrarme en los sentidos y así noté por primera vez que no era tan diferente a los EEUU. Después tuve la suerte de empezar a viajar por el interior del país, Mendoza, Corrientes y otras provincias. Allí me dije 'esto es como un reflejo de los EEUU', los patrones de construcción, algo de la historia, las personas más allá del lenguaje. Empecé a leer más el país y no pude parar de venir para buscar más y más cosas en la que estamos de acuerdo sin saberlo". Ese fue su momento ¡Eureka!

Una estación de servicio en Dakota (Jim Dow)
Una estación de servicio en Dakota (Jim Dow)

Por su parte, Srodek Hart agrega: "Fui estudiante de Jim en la Universidad de Tufts, Boston. Uno de los conceptos que repetía en sus lecciones de historia de fotografía era 'la confusión que se puede generar si uno descontextualiza lo que está viendo'. Luego me convertí en su asistente y el primer viaje que hicimos juntos fue a Dakota del Norte, un lugar al que no va nadie, los vuelos son tan caros como hacer un viaje internacional. Antes de partir me dijo 'no vas a poder creer las similitudes'. Íbamos manejando y fue tal cual: los paisajes, las estaciones de servicios perdidas, los animales. Lo pude vivir en carne propia para dar fe de que es así. Esa motivación ahora se puede ver en las fotos, ves una cosas y pensás que es otra".

"La muestra es una gran lección sobre los prejuicios, cuando uno cree que lo sabe todo y nunca conocés cuál es la historia detrás. La foto te impulsa a presuponer, prejuzgar, la muestra rompe con ese ego, es verdaderamente un arte del engaño", agrega Srodek Hart a Infobae Cultura.

Un comedero en Nueva Orleans, que podría localizarse en algún rincón de Argentina
Un comedero en Nueva Orleans, que podría localizarse en algún rincón de Argentina

Y Dow, mientras señala una foto, suma: "Nueva Orleans es un lugar muy loco. Ciertas áreas son iguales a Buenos Aires, el mismo clima húmedo, en el llano, rodeado por el Misisipi y el Golfo de México, como esta ciudad está entre el Río de la Plata y el Paraná. El carácter de la gente, la manera de reunirse, te sorprenderías. Esta foto, por ejemplo, podría ser en algún lugar alejado de esta ciudad. Visitamos juntos lugares como Luisiana, Misisipi, las dos Carolinas y nos pasaba de preguntarnos "¿pero dónde estamos exactamente?'"

Paillet y Evans: dos estilos, una pasión 

A mediados de la década del '30 del siglo pasado, cuando Walker Evans transitaba los caminos áridos de Alabama, EEUU, para retratar los efectos de la Gran Depresión, el argentino Fernando Paillet ya era respetado en su pueblo natal, Esperanza, Santa Fe, como un fotógrafo que capturaba las costumbres, los paisajes, eventos sociales y los edificios de la primera colonia agrícola del país, que estaba en pleno auge.

Peluquerías por Srodek Hart, Paillet y Dow
Peluquerías por Srodek Hart, Paillet y Dow

Si se piensa en qué tienen en común ambos artistas, quizá resulte difícil a priori comprender por qué ambos comparten una exposición. Uno fue un fotógrafo de ciudad, que estudió en París, con un espíritu innovador, disruptivo, atento a las innovaciones tecnológicas de la época, que realizó trabajos disímiles, que abarcaron desde las tendencias europeas con el fotoperiodismo, pero con un sello personal que lo convirtieron en un referente de la historia. El otro, salió de su pueblo para aprender el oficio en Santa Fe y luego regresar, no fue reconocido en su tiempo -ni mucho tiempo después- y se dedicó exclusivamente a aquel momento histórico, en aquel pequeño rincón del planeta, a tal punto de considerarse a sí mismo como "un fotógrafo provinciano que documentó la Pampa Gringa".

Sin embargo, a partir de la tesis de Dow, todo se resignifica, y se refuerza con sus propias imágenes y las de Srodek Hart.

"Evans se convirtió en fotógrafo en una época en la que había una gran experimentación, desde el joven Horacio Coppola, Man Ray, la Bauhaus, el constructivismo ruso, todos estaban descubriendo esa unidad entre tecnología y arte. Evans atravesó esa etapa muy bien, pero lo que sucedió es que se dio cuenta lo que estaba pasando en su país, con el levantamiento del fascismo, un gobierno intervencionista en la vida ordinaria, como fue el New Deal en EEUU o Perón en Argentina. Si bien era muy cuidadoso en no hacer comentarios políticos, lo hizo en su trabajo durante los 30. Luego, volvió a lo que hacía antes, como ese trabajo de espía en el subte (NdR: Evans fotografió cientos de pasajeros con una cámara encubierta, algo que nadie había hecho hasta entonces). Walker era un enamorado de la tecnología y si viviera hubiese amado los drones".

Walker Evans
Walker Evans

"Las fotos de Evans fueron sacadas en el medio de la Gran Depresión, un momento horrible, al mismo tiempo Argentina se expandía, en este caso con la primera o segunda generación de inmigrantes que venían sin nada. Cuando yo hice las fotos era después de la Guerra de Vietnam y la actitud de la gente había cambiado. Muchos de los lugares que capturé comenzaron a desaparecer por distintas razones, como el capitalismo internacional", dice Dow.

Con respecto a Paillet, Srodek Hart dice: "Paillet tenía una idea clara, él quería retratar a la persona dentro del establecimiento porque era la historia entera. Era un momento histórico en el cual Esperanza era la colonia agrícola más importante de la Argentina y era el ejemplo a seguir. Él sentía que era parte de esa energía y en pocas semanas, en febrero de 1922, hizo todas las series de interiores que se ven en la muestra". Y agrega: "Era un ultra controlador, en el documental que estrenaremos en la muestra, una señora cuenta que cuando se casó, a los 19, la fotografió de novia. 'Una hora para sacarme una foto me tuvo' dice ella y es que era un loco poseído y logró, con exposiciones muy largas, grandes tomas donde rara vez sale la gente movida".

Un salón de pool en Esperanza (Fernando Paillet)
Un salón de pool en Esperanza (Fernando Paillet)

Sin embargo, hay una diferencia en el abordaje de los fotógrafos, que va más allá de que unas sean en blanco y negro y las otras en color. Tanto Evans como Paillet sostenían que las personas eran una parte esencial del objeto fotografiado. Mientras que Dow y Srodek Hart eligen prescindir de la gente y que ésta se revele forzando a la imaginación a partir de los detalles producidos por la intervención humana.

"En mis fotos no busco llamar la atención hacia mí como artista, me siento más como un catalogador, un archivista, un coleccionista. Estamos más preocupados por preservar algo que está por desaparecer. Paillet estaba preocupado por mostrar algo que se estaba expandiendo, afirmando 'esta gente es exitosa' y Evans algo que estaba muriendo. Eso es algo interesante. Fotos que en la superficie parecen similares, pero la idea de cada una es diferente", comenta Dow. Y Srodek Hart agrega: "Jim y yo no estamos interesados en la persona en carne y hueso, sino en capturar lo que es la persona a través del lugar".

Evan es conocido como el “fotógrafo de los signos”, por su capacidad de convertir las señales en expresiones de la vida de un lugar
Evan es conocido como el “fotógrafo de los signos”, por su capacidad de convertir las señales en expresiones de la vida de un lugar

La última matrioshka: las fotos perdidas de Paillet

Dow y Srodek Hart tardaron dos años en realizar la selección final de la muestra. Recorrieron archivos -personales y ajenos-, viajaron a Esperanza, visitaron museos, dialogaron con historiadores… Cuando todo estaba concluído, Srodek Hart recibió un llamado, que le reveló una historia fascinante.

"Paillet muere en la más absoluta miseria, pobre, olvidado, sordo y terminó siendo 'el personaje del pueblo'. Cuando fallece encuentran dos cajas con su obra debajo del escenario de la Sociedad de Canto con tres mil negativos en placas de vidrio, a esas placas se les agrega una emulsión que da la imagen a la foto".

Fernando Paillet
Fernando Paillet

"Como no tuvo herederos, un fotógrafo eligió 300 al voleo, las otras 2700 las donaron a la Facultad de Agronomía de Esperanza para que las usaran en los laboratorios, les borraron la emulsión. Estas se salvaron de ese proceso, aunque estaban en la línea de borrado. Terminaron en las manos de un tal Héctor Gallego García, que tenía un lugar bailable y le habían dicho que en España se estaba usando un efecto psicodélico, en el que hacían un sandwich con dos vidrios y adentro agua y aceite, y que al calentarse, con una luz detrás, empezaba a girar y generaba ese efecto. De alguna manera, consiguió estas placas de vidrio y usó algunas".

El destino quiso que durante la búsqueda de material de Paillet, una joven de Esperanza, radicada en Buenos Aires, conociera a los fotógrafos. A su vez, esa semana en que la joven conoció a Dow y Srodek Hart recibió a su madre, quien viaja a la ciudad una vez al año.

"La madre escuchó que ella hablaba por teléfono con una amiga contándole que un gringo y un argentino habían estado buscando fotos de Paillet para una muestra". Cuando corta la conversación, la madre le dice: '¿Paillet? En el lavadero de casa hay amontonadas unas cajas con ese nombre, que pertenecían a tu padre". Su padre era el Gallego García. Y así, sobrevivientes, 14 fotos salieron del olvido para convertirse en el corolario de la muestra, la última matrioshka o, como dice Srodek Hart, "la frutilla del postre".

*Congruencias
FoLa, Godoy Cruz 2626, piso 1, CABA
Todos los días, excepto los miércoles, de 12.00 a 20.00.

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