Doris Sommer: “Educar a través del arte es el único modo de crear nuevas formas para impedir la violencia”

De visita en Buenos Aires, la investigadora y pedagoga se refirió al momento que atraviesa la educación en el mundo y también a la importancia de cambiar el paradigma de la enseñanza. "“El placer es fundamental para el aprendizaje. La traba más importante es una cultura pedagógica autoritaria", le dijo a Infobae.

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Doris Summer en el Colegio Sarmiento de la calle Libertad, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

"El arte es la educación, sin arte no hay educación, porque justamente el arte es la modalidad de la enseñanza". Quien habla es Doris Sommer, profesora de la Universidad de Harvard y especialista en educación en barrios vulnerables. Vino a la Argentina para dictar el taller Pre-Textos donde busca, a través del arte y la transmisión del conocimiento mediante métodos lúdicos, divulgar entre los docentes nuevas formas de educar. "Mi maestro es Friedrich Schiller, un filósofo alemán bastante olvidado, pero que en 1794 -durante el terror de la Revolución Francesa- hizo un libro llamado iCartas sobre la educación estética del hombre/i. En la segunda carta dice: 'Dedicarse a la estética es lo más urgente porque no podemos enfrentar la violencia con más violencia'. Educar a través del arte es el único modo de crear nuevas formas para impedir la violencia", dice en diálogo con Infobae.

Antes de esta breve entrevista, Sommer visitó la Villa 31 junto a Diego Fernández, secretario de Integración Social y Urbana, y Natalia Cerruti, asesora en temas de innovación. En la Villa 31 no hay escuelas, por eso los chicos salen para poder cursar; van al colegio Sarmiento en la calle Libertad al 1200. Esa no es la única falencia del barrio, también su falta de urbanización y las condiciones adversas de la marginación: según los datos proporcionados por el Gobierno de la Ciudad: el 68% de los adultos de la Villa 31 no terminaron la escuela, mientras que en el resto de la Ciudad, el porcentaje es del 28%. En precariedad laboral la medición indica que en la Villa 31 es del 76% y en la Ciudad es del 42%, pero aún es más alarmante el de la falta de cobertura médica: 74% contra 19%. Todo esto, sumado a las prácticas tradicionales educativas, forman un combo que necesita pensarse desde otro ángulo. Para Sommer, uno de los problemas, es que se lee menos y, por consiguiente, falla la sociedad al no construir sujetos con pensamiento crítico que puedan empoderarse y reclamar por sus derechos.

Educación, salud y trabajo en la Villa 31 en comparación con el resto de la Ciudad de Buenos Aires

"Se lee menos y se lee muy rápido y la lectoescritura sigue siendo el indicador más estable en los informes del desarrollo. Es importante entender la lectoescritura como categoría de calidad y no solo de cantidad. Hoy todavía se practica la lectura como en la época colonial en algunos lados, el lector solamente es el receptor de un mensaje y de una indicación que tiene que cumplir. Por eso es necesario que el lector esté atento crítica y creativamente. Hoy en día se habla mucho de las destrezas del siglo XXI: son colaboración, comunicación, resolución de problemas, reciclaje, pensamiento crítico… son destrezas muy distintas a las del mundo desarrollado como la disciplina, por ejemplo."

Sin embargo, su optimismo no disminuye. "Lo que me trajo a Buenos Aires es este momento de gestión cultural de viviendas, de desarrollo a todos sus jóvenes. Este es un momento de efervescencia, de mucha promesa, es un momento modelo para muchas ciudades y muchos países", cuenta. "Tenemos que salirnos de los carriles de que una pregunta tiene una respuesta correcta. Si no convertimos a los estudiantes en usuarios del material, el material no entra. Eso lo sabemos desde la neurociencia, desde la experiencia de los grandes pedagogos como John Dewey. Cuando leemos con placer y en público —porque sino, como decía Kant, se hacen círculos viciosos de la imaginación— leemos bien y vemos distintas interpretaciones y perspectivas. La lectura sirve para abrir paso a la innovación".

La Villa 31 vista desde un drone

Por eso, su taller iPre-Textos –/ique se está realizando en el Colegio N° 2 Domingo F. Sarmiento-, "tiene un modelo que es un engranaje de tres: lectoescritura, innovación y ciudadanía. Cuando nos reconocemos inteligentes nos empezamos a innovar. La admiración es la base de la ciudadanía, no es la tolerancia". Su curso está focalizado en los docentes para que puedan llevar estas nuevas formas de ver la educación ligadas al arte: mientras se lee un texto en voz alta, los chicos realizan alguna manualidad, luego se les pide poner en práctica lo que han entendido del texto, ya sea hacer estatuas de arcilla, componer una canción, un poema, actuar, dibujar. Para ello es necesario la relectura y la puesta en común. El proceso, asegura Sommer, es muy interesante.

Pero, ¿qué problemas enfrenta la educación? ¿Qué sucede que no se la puede innovar? ¿Qué nos lo impide? "Son costumbres más que focos de poder, nos cuesta aceptar y asimilar la lección que nos ha dado la neurociencia de que el placer es fundamental para el aprendizaje. Sin placer, huimos y evadimos lo que se aprende. La traba más importante es una cultura pedagógica autoritaria", le explica a Infobae, y continúa: "La tarea que se nos enfrenta ahora, a la manera de Freire y a la manera de Gramsci, es instalar otras prácticas. Cuando la gente se da cuenta de que es fácil de llevar, lo lleva a su escuela y a su aula. Se trata de descentrar el poder, hacer lo menos necesario como maestro".

Junto a docentes, Doris Sommer en el Colegio Sarmiento

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