En las tiendas y mercados de Cuba, la búsqueda de alimentos básicos ya incluye una nueva preocupación: la venta de sal de procedencia desconocida, un producto de uso cotidiano que ahora quedó bajo vigilancia sanitaria en el municipio de Martí, en la provincia de Matanzas.
Las autoridades sanitarias locales reforzaron las inspecciones a comercios que venden sal fina y gruesa después de identificar productos sin datos suficientes sobre su origen, envasado o condiciones de elaboración. La medida apunta a comprobar si la mercancía cumple los requisitos de higiene y calidad para el consumo humano.
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El operativo está a cargo de especialistas del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, junto con las autoridades sanitarias de Martí. Las revisiones incluyen la trazabilidad de la sal, el origen de los proveedores y las condiciones de conservación en los puntos de venta.
La alerta se relaciona con sal obtenida en instalaciones no certificadas, donde la recolección puede realizarse mediante barrido y sin controles industriales. En esos casos, existe el riesgo de que el producto contenga impurezas, humedad excesiva o contaminantes.
Las autoridades también señalaron la posible presencia demetales pesados, contaminación microbiológica y fallas en la yodación. El yodo es un nutriente necesario para el funcionamiento de la tiroides, por lo que la sal destinada al consumo humano debe cumplir parámetros específicos.
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Hasta el 26 de octubre, la Dirección General de Salud de Matanzas no informó casos de personas enfermas ni brotes vinculados con la sal investigada. Tampoco precisó los comercios revisados, las cantidades detectadas, los proveedores involucrados o la aplicación de decomisos y sanciones.
El desabastecimiento abre espacio a productos sin garantías
La situación ocurre en medio de una crisis de abastecimiento que afecta desde hace años a las familias cubanas. La falta de productos en los canales estatales y la reducción de la oferta regulada obligan a muchos consumidores a buscar alimentos en mercados informales, ventas particulares o establecimientos con precios más altos.
En ese escenario, la ausencia de etiquetas, fechas de envasado y datos sobre el fabricante dificulta identificar el recorrido de los productos. La sal, que integra la alimentación diaria y suele tener un costo menor que otros alimentos, pasó a formar parte de las mercancías sujetas a controles sanitarios.
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La producción y distribución de este producto también enfrenta dificultades. En agosto se difundieron imágenes de recolección artesanal de sal en La Marcelina, Ciego de Ávila, con procedimientos manuales y medios de transporte tradicionales.
El episodio expuso las limitaciones de una actividad vinculada con un artículo básico de la dieta, según una publicación de Cuba Net.
Los precios de los alimentos superan la capacidad de compra
El acceso a los alimentos está condicionado por la distancia entre los ingresos y el costo de los productos. La inflación interanual en Cuba llegó a 28.44% en septiembre, según cifras oficiales, mientras que los alimentos y las bebidas no alcohólicas registraron un aumento mayor, de 42.66%.
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Los precios de arroz, aceite, huevos, carne, hortalizas y leche en polvo absorben una parte creciente de los salarios y las jubilaciones. En muchas familias, la compra de un producto implica dejar de adquirir otro o reducir la cantidad disponible para varios días.
El deterioro del poder adquisitivo alcanza de forma directa a trabajadores estatales, pensionados, hogares con menores y personas sin ingresos estables. El empleo formal no siempre permite cubrir una canasta básica, mientras las alternativas laborales privadas dependen de recursos, contactos o actividades que no están al alcance de todos.
La alerta en Matanzas se suma a otros episodios recientes relacionados con la calidad de los alimentos. En agosto, las autoridades de Mayabeque advirtieron sobre la venta de un aceite no apto para consumo humano. En septiembre, una intoxicación alimentaria en Pedro Betancourt afectó a 29 personas, incluidos 22 menores de edad, después del consumo de alimentos preparados en un establecimiento local.
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