Los productores rurales que dependen de animales de tiro para arar y transportar mercancías denuncian una sucesión de robos de bueyes, caballos y otras bestias que alteró su rutina, encareció las labores agrícolas y generó temor por la continuidad de la crianza. Documentó el Diario de Cuba.
Uno de los damnificados aseguró que perdió cuatro animales en una semana y advirtió que, si no se aplican medidas contra los responsables, cada vez habrá menos personas dispuestas a mantener bueyes y caballos para el trabajo en el campo.
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“Que va a haber bien poco y nadie se va a preocupar por criar. Porque es que te están robando y el Estado no está haciendo nada”, afirmó el productor al Diario de Cuba.
Los robos obligan a los productores a vigilar a los animales durante la noche
El temor a nuevas pérdidas llevó a algunas familias a modificar sus hábitos. Uno de los campesinos explicó que evalúa construir un corral y un espacio junto a su vivienda para mantener a los animales cerca durante la noche.
“Tengo que hacer un corral, hacerle un cuarto a la casa para los bueyes. Y sin dormir, porque me lo llevan”, relató.
Otro productor sostuvo que la vigilancia se volvió parte de la rutina de quienes poseen animales. Según dijo, los propietarios deben llevarlos a pastar y permanecer atentos ante el riesgo de que alguien los robe.
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“Tú tienes un caballito, un animalito, te están velando para llevártelo. Tú no puedes vivir, tienes que pastorearlo, estar velándolo”, expresó al medio.
Los vecinos también formaron una red de comunicación telefónica para advertirse ante movimientos que consideren sospechosos. Un afectado afirmó que perdió dos bestias durante la semana anterior y aseguró que los robos ocurren todos los días en su zona.
La falta de bueyes demora las tareas agrícolas y eleva los costos
La desaparición de los animales tiene consecuencias directas sobre la producción. Los campesinos indicaron que los bueyes son utilizados para arar, buscar cal y trasladar mercancías, tareas para las cuales no siempre cuentan con un tractor u otra alternativa mecánica.
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La escasez de yuntas también complica el calendario de siembra. Un productor aseguró que durante la cosecha anterior gastó casi 70 mil pesos, aunque no logró iniciar el cultivo porque no consiguió los animales en el momento que los necesitaba.
“El año pasado, en la cosecha pasada, yo tuve que gastar por lo menos casi setenta mil pesos y no pude sembrar”, afirmó.
El mismo hombre señaló que el alquiler de una yunta de bueyes por la mañana cuesta 3 mil pesos, un gasto que se suma a los insumos y al transporte requeridos para trabajar la tierra.
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Los campesinos reclaman sanciones más duras contra quienes roban animales
Los productores cuestionaron la respuesta de las autoridades y reclamaron penas de prisión, multas elevadas o decomisos contra los responsables de los robos.
“Tú sabes quiénes son la gente y no le ponen la ley”, sostuvo uno de los campesinos. De acuerdo con su testimonio, en algunos casos los vecinos lograron identificar a quienes atribuyen los hechos, pero las pérdidas continuaron.
También hubo cuestionamientos a la actuación posterior a las denuncias. Un productor dijo que los agentes intervienen, aunque afirmó que la Fiscalía libera con rapidez a los acusados, una situación que, según planteó, desanima a los vecinos que intentan denunciar o frenar los delitos.
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La preocupación de los afectados se concentra en el futuro de la crianza de animales de trabajo, ante el riesgo de que los robos reduzcan la cantidad de productores que mantienen bueyes y caballos para las actividades agrícolas.
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