Diplomáticos de Canadá recopilaron información de inteligencia en Cuba y la compartieron con agentes de Estados Unidos entre 2016 y 2018, un período que coincidió con los primeros casos de los problemas de salud conocidos como “síndrome de La Habana”, según una investigación publicada por The Globe and Mail y citada por la agencia de noticias EFE.
El diario canadiense citó a dos fuentes bajo condición de anonimato, quienes afirmaron que un diplomático de Canadá obtuvo datos mediante fuentes humanas y, en determinadas ocasiones, los entregó de forma directa a agentes estadounidenses destinados en La Habana. La información se conoció mientras diplomáticos canadienses y sus familiares sostienen una demanda contra el gobierno de Ottawa por su respuesta ante las dolencias sufridas durante sus misiones en la isla.
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Según el informe que cita EFE, el personal canadiense también utilizó equipos de comunicación satelital que Estados Unidos habría introducido de forma encubierta en Cuba. Esos dispositivos permitían mantener contactos protegidos fuera de los canales ordinarios de comunicación diplomática.
Información compartida con organismos canadienses y la alianza Five Eyes
Una de las fuentes del medio señaló que los datos obtenidos por el diplomático eran enviados a la división de seguridad e inteligencia del Ministerio de Exteriores de Canadá, al Servicio Canadiense de Inteligencia de Seguridad (CSIS) y a los socios de Ottawa en la alianza Five Eyes, indica la nota de EFE.
Ese grupo de cooperación de inteligencia está integrado por Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda y Canadá. La revelación periodística apunta a que la actividad de funcionarios canadienses en La Habana podía haber ido más allá de la elaboración de informes sobre condiciones de seguridad para personal diplomático.
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El diario indicó, según la agencia EFE, que la información procedía de fuentes humanas, un método habitual en operaciones de inteligencia que implica la obtención de datos mediante contactos personales. La publicación no identificó al diplomático involucrado ni precisó la naturaleza de la información que habría sido compartida con agentes de Estados Unidos.
Global Affairs Canada, el Ministerio de Exteriores canadiense, rechazó al medio canadiense que sus diplomáticos hubieran transmitido información de inteligencia a agentes estadounidenses. El organismo sostuvo que su Programa Global de Informes de Seguridad, conocido como GSRP por sus siglas en inglés, recolecta información de manera abierta y legal.
La institución también afirmó que “no es un programa de recopilación de inteligencia”. Su función oficial consiste en informar sobre riesgos para el personal canadiense y las representaciones diplomáticas en el exterior.
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La “zona claramente gris” detectada por el organismo de control canadiense
La negativa del gobierno canadiense contrasta con una conclusión emitida en 2023 por el organismo responsable de supervisar las actividades de seguridad nacional del país. Esa entidad determinó que el GSRP se desenvolvía en una zona claramente gris y que algunos de sus miembros mantenían vínculos con agencias extranjeras de inteligencia.
El hallazgo alimentó los cuestionamientos sobre el alcance del programa y sobre los límites entre la recopilación de información para proteger a funcionarios y la cooperación con servicios de inteligencia de otros países.
Las revelaciones se producen en medio del litigio iniciado por diplomáticos canadienses y familiares que estuvieron destinados en Cuba. El grupo reclama una compensación multimillonaria por la gestión del gobierno de Ottawa frente a los problemas de salud registrados en la embajada canadiense en La Habana.
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En 2025, el gobierno recurrió a una disposición inusual de seguridad nacional para limitar la divulgación de documentos dentro del expediente judicial. La norma permite restringir información cuya publicación pueda afectar la seguridad nacional, la defensa o las relaciones internacionales de Canadá.
Las causas del síndrome de La Habana, sin explicación definitiva
Los primeros síntomas fueron informados por diplomáticos estadounidenses y canadienses en la capital cubana. Las personas afectadas describieron dolores de cabeza, mareos, problemas auditivos, alteraciones cognitivas y otras afecciones que, en algunos casos, persistieron durante años.
Las causas del síndrome de La Habana no han sido establecidas. Investigaciones periodísticas plantearon la posibilidad de que se hubieran utilizado armas de energía dirigida vinculadas con Rusia. No obstante, Canadá concluyó oficialmente en 2024 que no existían pruebas de que los problemas de salud fueran consecuencia de una acción maliciosa de una potencia extranjera.
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En Estados Unidos, las evaluaciones de inteligencia que consideraban improbable la intervención de un adversario extranjero fueron retiradas en 2026. Esos informes quedaron bajo una nueva revisión, mientras continúan las dudas sobre el origen de los episodios que afectaron a diplomáticos en Cuba y en otros países.
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