El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, aseguró que los funcionarios cubanos enfrentan las mismas carencias que la población y negó que la familia Castro disponga de bienes o condiciones excepcionales. Sus declaraciones ocurren en medio de una crisis de abastecimiento, electricidad y combustibles que ha profundizado las dificultades cotidianas en la isla.
Fernández de Cossío afirmó que en su casa tiene electricidad apenas entre dos y tres horas al día. Según relató, esa situación le impide conservar alimentos y, en algunos momentos, también afecta el acceso al agua potable. Con esas afirmaciones, buscó responder a las críticas sobre una presunta separación entre la dirigencia cubana y las condiciones que enfrenta la mayoría de los ciudadanos.
PUBLICIDAD
La información fue publicada por el medio cubano CiberCuba, que recogió una entrevista concedida por el funcionario durante una visita a Washington vinculada a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Allí, el viceministro fue consultado por denuncias de Estados Unidos sobre presuntos privilegios de la familia Castro y de otros dirigentes de la isla.
Niegan las acusaciones sobre propiedades y lujos
El funcionario negó de forma tajante que la familia Castro tenga un avión privado y 17 viviendas, como señaló Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante la ONU. “Totalmente” falsas, respondió al ser preguntado por esas acusaciones. También rechazó que exista un sector del régimen cubano protegido de los apagones, la escasez de alimentos o las fallas en el suministro de agua.
Las declaraciones incluyeron una referencia a otras acusaciones dirigidas contra el dictador Miguel Díaz-Canel, a quien autoridades estadounidenses atribuyen el uso de artículos de lujo, como una corbata Hermès, un reloj Rolex y un bolígrafo Montblanc. El funcionario no respondió de manera puntual sobre esos objetos, pero insistió en que los servidores públicos viven las mismas dificultades que el resto de la población.
PUBLICIDAD
No es la primera vez que el vicecanciller expone esa postura. En octubre de 2025, cuando habló sobre los apagones, dijo que en su vivienda los cortes de energía ocurrían “cada cuatro horas” y que él y su familia sentían “ganas de protestar”. La nueva declaración retoma ese argumento en un momento de mayor presión sobre el sistema eléctrico cubano.
Los apagones agravan las dificultades diarias en la isla
Cuba atraviesa una situación compleja por la escasez de combustible, las fallas de generación eléctrica y los problemas para asegurar productos básicos. El problema de los apagones es que afectan directamente la conservación de alimentos, el transporte, el bombeo de agua, el funcionamiento de comercios, hospitales y otros servicios públicos.
Fernández de Cossío atribuyó el deterioro de la situación a las sanciones de Estados Unidos. “La política de Estados Unidos busca producir un castigo colectivo para inducir una crisis humanitaria en Cuba”, afirmó. Añadió que el sufrimiento de la población “no es un daño colateral, es el objetivo de la política”.
PUBLICIDAD
El viceministro describió los efectos de los cortes eléctricos en la atención médica. Mencionó casos de familias que no pueden trasladar a enfermos a un hospital, cirugías que deben aplazarse por falta de energía y recién nacidos que dependen de equipos médicos. Según los datos citados en la nota, este 17 de septiembre el déficit eléctrico rondaba los 2,120 megavatios, frente a una demanda prevista de 3,200 megavatios.
En cuanto a la relación con Washington, Fernández de Cossío señaló que persisten canales de comunicación, aunque sin avances visibles. Cuestionó la aplicación de nuevas sanciones y rechazó cualquier amenaza contra la soberanía cubana. “Los funcionarios estadounidenses son preguntados constantemente si eso está sobre la mesa, y responden que nada está descartado”, sostuvo.
PUBLICIDAD