La Aduana General de la República (AGR) de Cuba decomisó 533 cajas y 527 puros sueltos en el aeropuerto internacional de La Habana, en dos operativos distintos que revelaron intentos de extracción ilícita de tabacos cubanos, informó la agencia EFE este jueves 17 de septiembre.
El dato más revelador no fue la cantidad de producto incautado, sino el método empleado: en uno de los casos, los involucrados falsificaron facturas y habilitaciones para eludir los controles de exportación.
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Documentos adulterados contra las normas del Ministerio de Agricultura
El vicejefe primero de la AGR, William Pérez, difundió los detalles del caso a través de sus redes sociales. Según precisó a EFE, las facturas adulteradas violaban las disposiciones del Ministerio de Agricultura (Minag) para la exportación de tabacos.
La normativa vigente es la Resolución 98 del 2022 del Minag, que obliga a los viajeros a declarar ante la AGR todo el tabaco torcido a mano que transporten, ya sea en su equipaje de mano o en el facturado.
La misma resolución fija un límite de 20 unidades sin necesidad de documentación. Para cantidades superiores, la presentación de una factura es obligatoria. Está expresamente prohibido dividir compras entre varios pasajeros para evadir ese tope individual.
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El tabaco cubano, ante su peor crisis en décadas
Los operativos ocurren en un momento en que la industria tabacalera cubana acumula golpes simultáneos desde varios frentes.
El tabaco es el cuarto sector que más ingresos aporta al producto interno bruto de la isla, según EFE. La producción lleva años bajo presión: los huracanes, la crisis energética y la escasez de insumos agrícolas han reducido de forma sostenida los volúmenes disponibles para exportación.
Cuba exportó apenas 50 millones de puros en 2024, poco más de la mitad de los 93.9 millones despachados en 2018, según datos publicados por Cigar Rights, sitio especializado en la industria del cigarro.
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La industria que opera desde las fábricas habaneras lucha a diario con cortes de electricidad que en lo que va del año han colapsado la red eléctrica nacional en tres oportunidades.
La situación se agravó además por sanciones internacionales: el empresario chino Chen Zhi, propietario de casi un tercio de las acciones de Habanos S.A., fue incluido en las listas de sanciones de Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea entre octubre de 2025 y julio de 2026. Eso paralizó los circuitos bancarios de varios distribuidores europeos, según informó CiberCuba.
Cancelación del Festival del Habano 2026
El deterioro del sector quedó expuesto también en el plano simbólico. El Comité Organizador del Festival del Habano anunció en julio la cancelación definitiva de la XXVI edición del evento, luego de haberlo pospuesto en febrero, según confirmó Nicotine Insider, publicación especializada en tabaco.
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Fue la primera cancelación desde la pandemia de covid-19, que había impedido las ediciones de 2021 y 2022. El festival, que cada año convoca a más de mil profesionales y aficionados de unos 70 países, debía celebrar el 60 aniversario de la marca Cohiba.
La subasta de humidores artesanales que se realiza en cada edición es una de las principales fuentes de recaudación del evento. En 2025, esa instancia generó unos USD 18,72 millones, que el Gobierno cubano destina al sistema de salud pública, según EFE.
Habanos S.A., con ingresos récord pese al colapso productivo
La paradoja del sector es que, mientras la producción se derrumba, los ingresos comerciales alcanzaron cifras históricas. Habanos S.A. registró USD 827 millones en 2024, un aumento de cerca del 16% respecto al año anterior, impulsado por una estrategia de reposicionamiento en el segmento de lujo, de acuerdo con Cigar Journal, revista especializada en cigarros.
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El precio de un Cohiba Behike 52 pasó de unos 55 euros a principios de 2022 a unos 230 euros a comienzos de 2026. China se consolidó como el principal mercado por valor de ventas, seguido de España, Suiza, el Reino Unido y Alemania.
En ese contexto, los intentos de extracción ilícita registrados en el aeropuerto de La Habana reflejan una tensión estructural: el tabaco cubano vale cada vez más en el exterior y cada vez es más difícil de producir y exportar por los canales formales.
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