Las dificultades para hacer y recibir transferencias bancarias se han convertido en otro obstáculo cotidiano para la actividad económica digital en Cuba, en un contexto de apagones, escasez de combustible y fallas en las telecomunicaciones. Una compra básica puede quedar suspendida entre una notificación que no llega, una tarjeta sin saldo acreditado y un comercio que tampoco puede usar el dinero recibido.
Una integrante del colectivo ciudadano Alas Tensas describió el problema en un video en el que puso como ejemplo la compra de un paquete de espaguetis y una lata de puré en un quiosco. La operación, explicó, depende de que el comprador pueda conectarse, el vendedor reciba el aviso y el importe se refleje en la cuenta del negocio.
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“Supongamos que me la acepta. Vamos a otro punto complicado: tiene que llegar el mensaje”, señaló la ciudadana. La confirmación resulta central para los comercios ante el riesgo de estafas y porque, según relató, una notificación enviada al cliente no siempre coincide con la acreditación efectiva de los fondos en la cuenta del vendedor.
El problema expone una contradicción para quienes tienen fondos bancarios pero carecen de efectivo o de una conexión estable para utilizarlos. Si la transferencia no se acredita, el cliente puede quedar sin los productos que necesita y el comerciante sin la posibilidad de entregar mercancía cuyo pago no recibió.
Una transferencia puede fallar para el cliente y para el vendedor
La integrante de Alas Tensas pidió evitar que la responsabilidad recaiga de forma automática sobre los propietarios de quioscos, trabajadores por cuenta propia y otros pequeños negocios. “Bastante que hay negocios que aceptan la transferencia sabiendo que con ese dinero no pueden hacer nada”, afirmó.
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Su planteo apunta a una cadena de problemas. El comercio puede aceptar pagos digitales, pero después enfrenta la misma limitación cuando necesita abastecerse: otros proveedores pueden rechazar las transferencias porque requieren efectivo, tienen dificultades para verificar los depósitos o desconfían de que el dinero esté disponible.
En esos casos, la digitalización forzada de pagos no elimina las restricciones del circuito comercial. La transferencia deja de ser un medio inmediato de pago y pasa a depender de la disponibilidad de electricidad, datos móviles, mensajes de confirmación y saldo efectivo en cada cuenta.
La ciudadana sostuvo que, ante una disputa, el comercio debería revisar las últimas 10 operaciones de su cuenta para determinar si el depósito ingresó. Esa verificación, sin embargo, también exige acceso al sistema bancario y conectividad, dos recursos que no están garantizados durante los cortes de energía.
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La crisis eléctrica afecta a la red móvil y a los servicios bancarios
Los obstáculos de las transacciones digitales se insertan en una crisis de infraestructura que afecta a la isla bajo la dictadura de Miguel Díaz-Canel. La falta de combustible, el deterioro de las centrales eléctricas y la insuficiencia de respaldo energético provocaron apagones prolongados, con impacto sobre la conservación de alimentos, el transporte, el bombeo de agua y las comunicaciones.
La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) reconoció en junio que su infraestructura no puede operar más de 24 horas sin suministro de la red eléctrica. Datos divulgados por la empresa indicaron que los apagones dejan fuera de servicio cerca del 47,5% de las radiobases móviles y el 56,5% de los gabinetes de telecomunicaciones.
Cuando la telefonía móvil pierde estabilidad, las operaciones por aplicaciones bancarias, códigos de confirmación y mensajes de texto quedan expuestas a interrupciones. Para un cliente, esto puede impedir que envíe el pago. Para un vendedor, puede significar que no tenga forma de confirmar si el dinero ingresó antes de entregar el producto.
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Tener dinero en una cuenta no garantiza poder comprar
La escasez de efectivo amplía el problema. Quienes cobran salarios, remesas o ingresos por vías bancarias pueden tener un saldo disponible en sus cuentas y, aun así, no conseguir efectivo en cajeros ni concretar compras si falla la conexión. Los comerciantes, a su vez, reciben pagos que pueden resultar difíciles de retirar o reutilizar para abastecer sus negocios.
La denuncia difundida por Alas Tensas señala que la falla de una transferencia no tiene un único afectado. El comprador pierde acceso a bienes básicos; el vendedor asume el riesgo de entregar productos sin una acreditación verificable; y los proveedores limitan la aceptación de pagos digitales porque tampoco pueden convertirlos con facilidad en mercancías o dinero en efectivo.
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