Los productores de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Federico Capdevila, en la localidad de Los Limpios, municipio de Taguasco, completaron 23 hectáreas de tabaco sembradas y cosechadas durante la última campaña, diez más que en el ciclo anterior. El resultado se registró en medio de una crisis económica que afecta la disponibilidad de energía, insumos agrícolas, transporte y alimentos en Cuba.
Abel Pérez, presidente de la cooperativa, dijo a la Agencia Cubana de Noticias que la campaña de acopio y beneficio dejó volúmenes elevados de hoja de calidad. El dirigente vinculó el incremento de la superficie cultivada con la incorporación de nuevos productores y la ampliación de áreas por parte de campesinos con experiencia.
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La cooperativa forma parte de una zona de tradición tabacalera en la provincia de Sancti Spíritus, donde el cultivo conserva peso económico. Según Pérez, los recursos disponibles no cubren todas las necesidades de los productores, aunque permitieron sostener el desarrollo de las plantaciones durante la última temporada.
Paneles solares para compensar los cortes de electricidad
La Cooperativa Federico Capdevila recibió sistemas solares fotovoltaicos. Los equipos tienen como objetivo mejorar las condiciones de vida en las fincas y reforzar la atención a las vegas, en un país donde los cortes de electricidad se extendieron durante los últimos meses.
Uno de los tres agricultores dedicados al tabaco tapado en la cooperativa participa en un proyecto de desarrollo de hoja para capa de exportación. La iniciativa prevé el acceso a sistemas de generación renovable, casas de posturas y estructuras de cura controlada, instalaciones que inciden en etapas sensibles del proceso productivo.
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La capa es la hoja exterior del habano y requiere determinadas condiciones de cultivo, selección y curado. La producción destinada a ese segmento tiene importancia para la industria tabacalera cubana, que exporta puros de alta gama y depende de una red estatal de acopio y procesamiento.
El proyecto también permitió sumar formas de empleo y recuperar parcialmente algunos caminos rurales, de acuerdo con el presidente de la cooperativa. Esas mejoras resultan relevantes en áreas agrícolas que enfrentan problemas de movilidad, escasez de combustible y dificultades para trasladar cosechas e insumos.
La crisis energética agravó las condiciones de vida y de producción en la isla. La agencia AP informó el 9 de septiembre que los apagones, la falta de agua, el deterioro del transporte público y la reducción de las reservas de combustible profundizaron la presión sobre la población. La situación afecta la conservación de alimentos, el bombeo de agua y el funcionamiento de actividades económicas que dependen de la electricidad.
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El régimen cubano atribuye parte de las dificultades al embargo estadounidense y a las restricciones sobre el acceso a combustibles, repuestos y financiamiento. A la vez, los problemas estructurales de la economía, la baja disponibilidad de divisas y el envejecimiento de la infraestructura eléctrica se suman a un escenario que limita la actividad agropecuaria.
La escasez de fertilizantes ya había reducido la cosecha tabacalera
Las limitaciones para producir tabaco no son nuevas. En febrero de 2022, agricultores de Pinar del Río, principal zona productora de la hoja en Cuba, alertaban sobre la falta de fertilizantes, pesticidas y maquinaria. Entonces, Tabacuba proyectaba una cosecha de apenas 22.000 toneladas, frente a las 25.800 toneladas de 2020 y las 32.000 toneladas de 2017.
La escasez afectaba el tamaño, el color y la calidad de las hojas, elementos que determinan el destino comercial del producto y el pago recibido por los campesinos. Agricultores consultados entonces señalaron que la falta de nitrato y otros químicos reducía los rendimientos de sus vegas.
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Diversificación productiva y cultivos de rotación en las fincas
En Los Limpios, la cooperativa busca complementar el tabaco con cultivos de rotación y producción de alimentos. En sus fincas hay arroz, malanga, plátano, frutales y café, además de patios destinados a ganado menor. Parte de esas producciones se dirige al consumo de las familias y otra se comercializa mediante mercados estatales y ferias agropecuarias para sobrevivir en medio de la crisis.
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