Un total de 298,713 familias no tienen ingresos suficientes para solventar sus necesidades básicas en Costa Rica, lo que sitúa la pobreza en el 15.4% de los hogares del país.
La cifra representa a cerca de 919 mil personas que enfrentan severas dificultades cotidianas para financiar gastos elementales como techo, salud, transporte y vestimenta, de acuerdo con los registros oficiales de la Encuesta Nacional de Hogares elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
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Dentro de este panorama social, la pobreza extrema se mantiene congelada en un 3.8%, una condición que perjudica de manera directa a 73,830 hogares en el territorio nacional.
Esto significa que aproximadamente 243 mil ciudadanos sobreviven con entradas de dinero tan limitadas que ni siquiera alcanzan para costear la cantidad mínima de comida que requiere un ser humano para subsistir cada mes.
La proporción de viviendas que no logran cubrir el costo de vida en el país registró una variación leve de 0.2 puntos porcentuales frente al periodo anterior, cuando el indicador se ubicaba en 15.2% con 286,365 hogares afectados.
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Aunque la entidad técnica señala que esta diferencia porcentual refleja estabilidad en el comportamiento general de la población, en términos absolutos la cantidad de núcleos familiares desprovistos de recursos aumentó en 12,348 familias adicionales en apenas un año.
El estancamiento en estos niveles evidencia que el crecimiento económico general no se traslada con fluidez hacia los estratos de menores ingresos en Costa Rica. Quienes integran este segmento enfrentan no solo carencias para adquirir alimentos de primera necesidad, sino también un acceso precario a:
- Servicios públicos indispensables
- Artículos de aseo e higiene personal
- Conectividad básica en sus viviendas.
La pobreza extrema golpea a 73 mil familias que no logran costear la canasta de alimentos
La situación más crítica del país recae sobre las familias en pobreza extrema, en las que los recursos monetarios disponibles por persona son inferiores al valor de la Canasta Básica Alimentaria.
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Este grupo se compone de ciudadanos que no logran satisfacer los requerimientos calóricos mínimos para una nutrición adecuada, lo que deteriora la salud física y limita las oportunidades laborales y educativas de sus miembros.
El dato de 243 mil personas sumidas en esta condición extrema confirma una barrera estructural persistente. En la mayoría de estos hogares, las personas dependen de empleos ocasionales, salarios informales o jornadas parciales que no aseguran una remuneración mensual suficiente.
El umbral monetario que calcula el INEC para fijar la línea de indigencia presenta variaciones notorias de acuerdo con la zona de residencia del habitante. En los distritos rurales, el valor mensual por persona de la canasta alimentaria se situó en ₡49.591 colones (aproximadamente USD 95,50) durante setiembre de 2026, tras haber marcado ₡49.751 colones (unos USD 95,80) en agosto.
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Una persona en el campo que disponga de menos de esa suma al mes cae de forma inmediata en la categoría de extrema vulnerabilidad alimentaria. Por su parte, los precios de los productos en las ciudades imponen una presión económica todavía más pesada sobre las familias.
En las áreas urbanas, el costo de la canasta básica alimentaria por persona se colocó en ₡58.664 colones (cerca de USD 113) mensuales en agosto de 2026, cifra que aumentó con respecto a los ₡58.052 colones (unos USD 111,80) observados en julio. De este modo, un hogar promedio de cuatro miembros en una zona urbana requiere al menos ₡234.656 colones (alrededor de USD 452) al mes exclusivamente para asegurar su alimentación diaria, sin contar un solo colón para vivienda, electricidad, agua o transporte.
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