El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ejecutó un amplio operativo para desarticular una organización criminal asentada en el sector de La Gran Samaria, en la provincia de Heredia, señalada de controlar el narcomenudeo en esa zona y de estar vinculada con un homicidio, tráfico de drogas y violentos asaltos a viviendas conocidos como “tumbonazos”.
La operación, denominada caso “Gringo”, contempló ocho allanamientos simultáneos en Heredia, Desamparados y Aserrí. Como resultado, las autoridades lograron la captura de diez sospechosos, de los cuales ocho fueron detenidos durante los operativos y dos ya permanecían en prisión preventiva por otros presuntos delitos.
El director del OIJ, Michael Soto, explicó que la investigación permitió establecer que la organización mantenía el control de la venta de drogas en distintos sectores de Heredia y que, además, estaría relacionada con un homicidio ocurrido en septiembre de 2025.
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Según detalló, la víctima se encontraba en un taller ubicado en Barrio Real de Heredia cuando dos sujetos llegaron en motocicleta y le dispararon en al menos 19 ocasiones, provocándole la muerte en el lugar.
Las pesquisas apuntan a que el crimen habría sido consecuencia de una disputa entre grupos dedicados al narcotráfico por el control territorial para la comercialización de drogas.
“Estamos haciendo ocho allanamientos. Ya llevamos diez personas detenidas. Es una estructura criminal asentada en el sector de La Gran Samaria, vinculada al tráfico de drogas, un homicidio y asaltos a vivienda tipo tumbonazo”, afirmó Soto.
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Sicarios contratados
Uno de los principales hallazgos de la investigación fue que la organización de Heredia no ejecutaba directamente todos los homicidios, sino que recurría a un grupo especializado en asesinatos por encargo.
De acuerdo con el director del OIJ, la banda habría contratado a una estructura criminal de los Barrios del Sur de San José para cometer el asesinato investigado.
Soto explicó que las autoridades han detectado en los últimos meses una tendencia creciente en la que algunos grupos criminales se dedican exclusivamente al sicariato y ofrecen sus servicios a organizaciones dedicadas al narcotráfico.
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“El grupo de Heredia contrata al grupo de los Barrios del Sur para que ejecuten ese homicidio. Hemos visto con alguna regularidad que existen organizaciones que únicamente se dedican al tema del sicariato”, indicó.
Aunque en este caso específico todavía no se ha determinado cuánto dinero habría recibido el grupo contratado, el jerarca señaló que, según otras investigaciones, los pagos por un asesinato pueden oscilar entre los ¢100,000 (USD 220) y ¢1 millón (USD 2,200), dependiendo del perfil de la víctima y la complejidad del crimen.
Importante evidencia
Durante los allanamientos, los agentes judiciales decomisaron evidencia considerada clave para fortalecer la investigación.
Entre los principales indicios figura una pistola calibre 9 milímetros equipada con un cargador extendido con capacidad para 30 municiones, arma que será sometida a análisis balísticos para determinar si fue utilizada en el homicidio investigado.
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Además, se localizaron ¢3,7 millones en efectivo (USD 8,143), un inhibidor de señales de 27 canales, un dispositivo GPS para vehículos, una caja con munición calibre 5.56 milímetros, diez proyectiles calibre .40, otra caja de municiones calibre 9 milímetros, dosis de marihuana y cocaína listas para su aparente comercialización, así como una pistola menos letal.
Uno de los hallazgos que más llamó la atención de los investigadores fue una piel de jaguar encontrada durante los registros.
Soto indicó que este indicio podría estar relacionado con una posible violación a la legislación de protección de la fauna silvestre, por lo que será analizado para determinar su procedencia y establecer si corresponde abrir una investigación paralela.
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Los detenidos
Entre las personas capturadas durante los allanamientos figuran una mujer de apellido Ramírez, de 23 años; un hombre de apellido Vega, de 31; Gamboa, de 32; una mujer de apellido Barbato, de 38; un hombre de apellido Badilla, de 28; una mujer de apellido Méndez, de 38; otra de apellido García, de 25; y una mujer de apellido Sánchez, de 21 años.
Asimismo, el OIJ confirmó que otros dos sospechosos de apellidos Morales, de 23 años, y Campos, de 30, ya descontaban prisión preventiva por otros presuntos delitos y ahora también son vinculados con esta causa.
Las autoridades continuarán con el análisis de la evidencia decomisada y no descartan nuevas diligencias conforme avancen las pericias. Para el OIJ, la desarticulación de esta estructura representa un golpe importante contra una organización que, además de controlar el tráfico local de drogas, recurría a sicarios externos para eliminar rivales y mantener su influencia en la provincia de Heredia.
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