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Costa Rica se convierte en uno de los países más caros para vivir en América Latina: el costo de la vivienda, los alimentos y las medicinas presiona a las familias

Aunque la economía costarricense mantiene uno de los mejores desempeños de la región, cada vez más hogares sienten que el salario alcanza para menos. Estudios internacionales, comparaciones de precios y expertos coinciden en que vivir en Costa Rica resulta hoy más costoso que en varios países de la región

Expertos advierten que el crecimiento económico del país no siempre se traduce en una mejora del poder adquisitivo de la mayoría de los hogares.(Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante años, Costa Rica ha sido presentada como uno de los países con mayor estabilidad económica de América Latina. Sin embargo, detrás de las cifras de crecimiento, inversión extranjera y reducción de la inflación, emerge una realidad distinta para miles de familias: vivir en el país es cada vez más caro.

El fenómeno no es solo una percepción ciudadana. Diversos estudios internacionales ubican a Costa Rica entre las economías con el costo de vida más elevado de la región, especialmente cuando se analizan rubros esenciales como vivienda, alimentos, servicios públicos y productos farmacéuticos.

La propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reconoce que, pese al sólido crecimiento económico del país, persisten importantes desafíos relacionados con la desigualdad, la informalidad laboral y el acceso de los hogares a mejores condiciones de vida. El organismo advierte que una parte importante de la población no ha logrado beneficiarse plenamente del crecimiento económico registrado en los últimos años.

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Uno de los principales golpes al bolsillo proviene de la vivienda

Mientras en ciudades de países como Colombia o México todavía es posible encontrar apartamentos de una habitación por el equivalente a entre 300 y 500 dólares mensuales en zonas urbanas intermedias, en la Gran Área Metropolitana de Costa Rica los alquileres de características similares frecuentemente superan los 700 dólares y pueden acercarse a los 1.000 dólares en sectores de alta demanda.

El auge de proyectos inmobiliarios dirigidos a extranjeros, nómadas digitales y segmentos de alto poder adquisitivo ha incrementado la presión sobre los precios del mercado residencial, dificultando el acceso a opciones asequibles para la clase media costarricense.

El aumento sostenido en los alquileres ha convertido la vivienda en uno de los principales gastos para los hogares costarricenses. (Eduardo Parra / Europa Press)

La alimentación tampoco escapa al fenómeno

Productos básicos como leche, huevos, carnes, frutas y vegetales suelen presentar precios superiores a los observados en supermercados de países vecinos como Panamá, Guatemala o Colombia. Diversos análisis atribuyen esta diferencia a factores como la carga tributaria, costos logísticos, regulaciones, menor competencia en algunos mercados y elevados costos de producción nacional.

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Los alimentos representan una porción cada vez mayor del presupuesto familiar, pese a la baja inflación registrada en los últimos meses.(Imagen Ilustrativa Infobae)

El caso de los medicamentos es otro ejemplo recurrente

Diversos estudios regionales han señalado que fármacos de uso común pueden costar considerablemente más en Costa Rica que en otros mercados latinoamericanos. Analgésicos, antihipertensivos, tratamientos para colesterol o medicamentos para enfermedades crónicas presentan diferencias importantes respecto a países como México o Colombia, donde existe una mayor competencia entre laboratorios y cadenas farmacéuticas.

Los gastos en salud privada también representan un desafío para quienes no logran obtener oportunamente una cita en el sistema público, obligando a miles de personas a destinar una parte creciente de sus ingresos a consultas médicas y compra de medicamentos.

Paradójicamente, Costa Rica también figura entre los países con salarios mínimos más altos de América Latina.

Sin embargo, especialistas advierten que analizar únicamente el ingreso puede resultar engañoso si no se considera el poder adquisitivo.

Un trabajador puede recibir un salario superior al promedio regional, pero si debe destinar una proporción mucho mayor de sus ingresos al alquiler, alimentación, transporte y servicios públicos, su capacidad real de consumo termina siendo similar —o incluso inferior— a la de otros países con salarios nominalmente más bajos.

Medicamentos de uso frecuente pueden costar significativamente más en Costa Rica que en otros países latinoamericanos, según comparaciones regionales. (AP Foto/John Hanna)

El transporte constituye otro gasto significativo

Aunque el precio internacional del petróleo ha mostrado fluctuaciones, los combustibles en Costa Rica continúan ubicándose entre los más caros de Centroamérica debido a impuestos, costos de distribución y estructura del mercado energético.

A ello se suma el creciente costo de los servicios básicos. Electricidad, agua, internet y telefonía representan una proporción importante del presupuesto familiar, especialmente para hogares de ingresos medios y bajos.

Los datos macroeconómicos parecen contar una historia distinta.

Costa Rica mantiene uno de los mayores niveles de inversión extranjera de la región, un crecimiento económico superior al promedio latinoamericano y una inflación relativamente controlada. Sin embargo, economistas advierten que estos indicadores no siempre reflejan la experiencia cotidiana de las familias.

La brecha entre el desempeño económico del país y la percepción ciudadana se explica porque el crecimiento se concentra principalmente en sectores altamente productivos —como dispositivos médicos, servicios empresariales y zonas francas— cuyos beneficios no necesariamente llegan al resto de la economía.

Mientras tanto, trabajadores del comercio, construcción, servicios, pequeñas empresas y economía informal enfrentan un escenario donde cada aumento en el costo del alquiler, la alimentación o las medicinas reduce aún más su capacidad de ahorro.

El resultado es una paradoja cada vez más evidente: Costa Rica continúa consolidándose como una economía de ingreso alto y atractiva para la inversión internacional, pero al mismo tiempo se convierte en uno de los países más costosos para vivir en América Latina, donde el desafío ya no consiste únicamente en encontrar empleo, sino en que el salario alcance para cubrir las necesidades básicas de cada mes.

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