Costa Rica experimentó una disminución moderada en la violencia letal durante los primeros cuatro meses de 2026, al registrar 265 homicidios según datos del Ministerio de Seguridad Pública citados por el portal regional Centroamérica 360. Aunque la cifra representa un descenso respecto a los 311 asesinatos reportados en el mismo periodo de 2025, la situación continúa evidenciando la alta exposición de la población joven y la persistencia de focos críticos en áreas costeras.
De mantenerse la actual tendencia, el país podría cerrar su tercer año consecutivo superando la barrera de 800 homicidios anuales, lo que subraya la magnitud del reto pendiente. El último informe divulgado por el Ministerio de Seguridad Pública señala que el 66% de las víctimas de homicidio en 2026 tenían entre 12 y 39 años.
Esta proporción ilustra la fuerte afectación de la violencia sobre adolescentes y adultos jóvenes, un patrón que se ha consolidado en los últimos años. El ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, indicó que estos datos obligan a replantear las estrategias de prevención y demandó reformas en materia penal para dar mayor margen de actuación al Estado, plantea la publicación del medio.
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La incidencia de homicidios sigue concentrándose en las provincias de San José y Limón, que encabezan la estadística nacional en lo que va del año. En contraste, Puntarenas y Cartago muestran un incremento en los casos respecto a 2025, lo que indica una expansión geográfica de la violencia letal dentro del territorio costarricense, detalló el ministerio.
Entre 2022 y 2025 el país sumó 248 víctimas colaterales de la violencia homicida, cifra mucho mayor que las 35 registradas en un periodo similar del gobierno anterior, según registros citados por Centroamérica 360. En el mismo lapso, los casos de femicidio totalizaron 140, con 44 víctimas solo en 2024, el valor más elevado en casi veinte años.
El deterioro de las condiciones de seguridad se aceleró durante la administración del presidente saliente Rodrigo Chaves Robles, cuyo gobierno concluyó 2023 con un récord histórico de 905 homicidios. Si bien los años siguientes, 2024 y 2025, reflejaron una leve disminución de tres y 29 casos respectivamente, el total acumulado del periodo configuró la mayor escalada de violencia homicida en la historia reciente de Costa Rica.
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El comportamiento actual, aunque marcado por una reducción interanual, ha sido observado con cautela por especialistas que advierten sobre las limitaciones de este descenso. El balance estructural de la seguridad costarricense apunta a la necesidad de emprender transformaciones legales y políticas sostenidas, más allá de la variabilidad de las cifras a corto plazo, sostiene el medio regional.
El descenso sostenido en los homicidios dolosos durante los primeros meses de 2026 llevó al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) a proyectar que Costa Rica podría finalizar el año con menos de 800 asesinatos, una cifra considerablemente inferior al récord de 905 registrado en 2023. Esta perspectiva refleja los impactos de nuevas estrategias de seguridad articuladas desde el segundo semestre de 2023, específicamente a través del Plan Estratégico de Contención y Control de la Violencia, cuya implementación ha generado una disminución sin precedentes en los índices de violencia.
El informe del OIJ detalla que el promedio diario de homicidios en 2026 descendió a 1.9 casos, frente a los 2.5 diarios de 2023. Este indicador, presentado por el organismo en su reporte anual, respalda la estimación de entre 693 y 766 homicidios para el cierre de 2026, dependiendo de la evolución delincuencial hasta diciembre. La tendencia contrasta con el pico histórico observado hace tres años y sugiere que las acciones coordinadas entre cuerpos policiales están incidiendo en una contención efectiva del crimen.
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Durante la semana del 22 de marzo de 2026, el país sumaba 156 homicidios, dato utilizado por el OIJ como base proyectiva. El descenso comenzó a percibirse a partir de 2024, cuando los asesinatos anuales bajaron a 876, y se mantuvo en 870 durante 2025. En comparación, en 2020 Costa Rica había reportado 570 homicidios, iniciando una escalada relacionada principalmente con enfrentamientos de grupos criminales vinculados al narcotráfico, según documentó Infobae.