La economía de Costa Rica se encamina a mantener su expansión, con un crecimiento promedio proyectado de 3,5% para el bienio 2026-2027, según el Informe de Política Monetaria de abril de 2026 presentado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR).
Este desempeño cobra especial relevancia en un contexto mundial marcado por alta incertidumbre, donde la intensificación de conflictos geopolíticos recientes y la volatilidad en precios internacionales, en particular del petróleo, elevan el riesgo de una inflación global más persistente.
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El BCCR, ha ajustado a la baja sus anteriores estimaciones: la proyección para 2026 y 2027 disminuyó en 0.3 y 0.4 puntos porcentuales respectivamente respecto al informe de enero.
Esta revisión responde al deterioro de las condiciones externas, reflejado en un entorno internacional más desafiante tras el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero, que perturbó los mercados financieros y encareció materias primas esenciales, como el petróleo y los granos.
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El déficit por cuenta corriente aumentará, aunque el país mantiene acceso a financiamiento externo
En el primer trimestre de 2026, la producción nacional creció 4,6%, impulsada tanto por la demanda interna como externa, y por primera vez en varios periodos, todas las actividades económicas reportaron variaciones positivas.
No obstante, el déficit de cuenta corriente aumentó ligeramente como porcentaje del PIB en comparación con el mismo periodo del año anterior.
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Para el bienio 2026-2027, el BCCR prevé que el déficit en cuenta corriente registre una ampliación respecto a 2025, resultado de un menor crecimiento de exportaciones y un alza en el valor medio de las importaciones. Se estima, sin embargo, que este déficit será financiado por recursos externos de largo plazo.
El mercado laboral costarricense mostró mejoras: las tasas de desempleo, participación y ocupación disminuyeron a comienzos de 2026, aunque tanto la tasa de ocupación como la de participación han cedido durante varios trimestres, en parte debido al envejecimiento progresivo de la población. Los ingresos reales aumentaron, pero han mostrado una desaceleración desde la segunda mitad de 2025.
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Las condiciones de liquidez en el sistema financiero siguen holgadas, aunque en menor medida que el año anterior, lo que permitió al BCCR mantener una postura monetaria neutral con la Tasa de Política Monetaria fijada en 3.25% y sin cambios en las reuniones del primer cuatrimestre.
La inflación general y subyacente retornarán al rango meta en el último trimestre de 2026
En el primer trimestre de 2026, la inflación interanual general permaneció en terreno negativo, mientras la subyacente se ubicó cerca de cero; ambas métricas se situaron por debajo del rango de tolerancia de la meta de inflación. Este comportamiento, anticipado previamente por el BCCR, refleja tanto el desfase en la transmisión de los precios internacionales del petróleo a los combustibles locales como otros factores transitorios. Los modelos proyectivos del Banco Central indican que la inflación general continuará en valores negativos durante el primer semestre, pero, a diferencia de lo estimado en enero, su retorno al rango meta se adelanta ahora al cuarto trimestre de 2026.
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Asimismo, la inflación subyacente, que excluye precios volátiles, entraría también al rango de tolerancia en el cierre de 2026, en línea con lo ya previsto en el informe previo. Para 2027, se proyecta que la inflación general podría alcanzar puntualmente valores ligeramente superiores al 3,0%, mientras la subyacente se mantendría por debajo de dicho nivel.
Esta proyección incorpora riesgos al alza derivados de posibles nuevas escaladas geopolíticas o fenómenos climáticos extremos que afecten las cadenas de suministro. Por el contrario, un menor crecimiento de los socios comerciales o una respuesta más lenta de los tipos de interés podrían moderar la presión inflacionaria.
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El texto del informe responde explícitamente a la pregunta central sobre el rumbo económico de Costa Rica: durante 2026 y 2027, el país mantendrá el crecimiento, aunque a una tasa revisada levemente a la baja debido a factores externos adversos, y la inflación volverá al rango meta antes de 2027. Esta dinámica coloca a la economía costarricense en una senda de expansión resiliente pese al deterioro global reciente, según confirmó el Banco Central de Costa Rica.
Factores de riesgo y ajustes previstos en la política monetaria
El informe incorpora un escenario alternativo en el que un incremento mayor al previsto en el precio internacional del barril de petróleo resultaría en una desaceleración adicional del PIB (0,2 puntos porcentuales promedio) y en una inflación anual más elevada (1,2 puntos porcentuales adicionales en promedio), con efectos especialmente notorios en 2026.
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A nivel de política, la Junta Directiva redujo en marzo el capital mínimo operativo para entidades financieras privadas, orientada a fortalecer la competencia y la transmisión de la política monetaria. El banco mantiene su meta de inflación en 3,0% ± 1 punto porcentual y evalúa potenciales ajustes en su esquema de metas.
El compromiso de la Junta Directiva es sostener la estabilidad de precios como base para el crecimiento y el bienestar, reiterando que la política monetaria seguirá ajustándose en caso de que los riesgos inflacionarios se materialicen. En cuanto al mercado cambiario, el BCCR continuará interviniendo solo para requerimientos propios y del sector público no bancario, y mitigando fluctuaciones abruptas, a la vez que fortalecerá la posición financiera del país frente a choques externos.
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Durante 2026-2027, se espera que la liquidez total crezca en torno a 6,5% anual, facilitando tasas de crecimiento del crédito al sector privado equivalentes, tanto en moneda local como extranjera, aunque el crédito en moneda extranjera seguirá desacelerándose respecto a los años previos.